JOAN DIDION: LOS ESCRITORES, AL FINAL, TAMBIÉN MUEREN

JOAN DIDION en 1968, fotografiada en 1968 por Julian Wasser, en Time Magazine y Vogue.

              Joan Didion llegó tarde a mi formación escrituraria. A mis lecturas. Me formó más Thomas Wolfe que Didion, a quien no conocí hasta después del 2000. Apegado a los relatos cortos y crónicas de Hemingway, en los 60-70 del siglo pasado leí con mucha atención al Capote de «A sangre fría”, (novela “non-fiction” cercana al “new journalism” sobre la cual publiqué bastante en el diario El DIA, por esos días. También sobre su dura versión cinematográfica de 1967 por Richard Brooks con Robert Blake y Scott Wilson, áspera para tragar en la línea del mejor realismo). Asimismo tomé con entusiasmo a Norman Mailer en “Los ejércitos de la noche”, novela sobre la marcha hacia Washington, gran crónica sobre el pacifismo anti-vietnam. Pero a Didion no la registraba. Sí, en cambio, a otro compañero de su generación, Gay Talese, en relatos-cuentos sueltos encontrados en revistas traducidos al español (después, en los primeros año 80, llegaron las traducciones de Anagrama, de España).

               Antes, a principios de la última dictadura militar, había quedado muy impresionado por «La historia no contada de Kitty Genovese» que Albert Seedman, periodista y policía, y Peter Hellman incluyeron en su libro «Chief». La crónica de Kitty Genovese la publicó en Argentina la revista «Status», de efímera continuidad, en su intento inspirado en la «PLAYBOY» de Hugh Heffner. El gran MIGUEL BRASCÓ era el editor a cargo, y mostraba a tontos e ignorantes, a burras puritanas progresistas, que lo de Heffner (y lo de él) no eran solo chicas sin ropa sino también grandes escritores como Capote, o en Argentina RODOLFO WALSH. Pocos recuerdan -y a muchos incomoda- que el extraordinario Walsh escribiera en su momento en una revista con fotos de bellas muchachas. Vale ya aclararlo: la crónica de Kitty Genovese es la narración aterradora sobre el asesinato real de la nombrada en 1964, a las 3 de la mañana de un día de marzo en un callejón. A pesar de haber pedido ayuda a los gritos por largo rato ninguno de los 38 testigos identificados hizo nada por socorrerla.

                   Y claro, en esto del «nuevo periodismo» (new journalism) vuelvo a nuestro Rodolfo Walsh con su «Operación masacre» adelantada a la especie literaria estadounidense. Joan Didion entró en mi vida cuando “ya era tarde”. Después del 2000 (creo que en esas fechas se tradujo al castellano masivamente) y la disfruté en su ironía y amargura, como en su libro sobre la muerte en continuación de su esposo y luego, rápido, su hija. Todo se muere y todo reaparece, temprano o después, cuando ya no se espera. A ella me hubiera gustado conocerla mucho antes. Igual la disfruto. Buen viaje.
AMILCAR MORETTI

(Esta nota fue actualizada y corregida el 16 de febrero del 2022)

Joan Didion en sus años felices, con su esposo y su hija adoptada. Ambos, en el 2005 murieron con diferencia de meses en el 2005. Devastador para la escritora, que trabajó en libro sobre esa tragedia.

1934-2021

QUIÉN COMO JOAN DIDION PARA NARRAR EL DOLOR Y LA MUERTE

Superó el fallecimiento de su marido y su hija con pocos meses de diferencia. Y compartió una mirada desprejuiciada sobre toda una época.

23/12/2021
Clarín.com
Cultura

https://www.clarin.com/cultura/joan-didion-escribir-dolor-muerte_0_ChAauO_AU.html

POR 
IVANA ROMERO

                              “Empecé a escribir porque el mundo como yo lo entendía dejaba de existir. Tuve que lidiar con la certeza de que todo se desmorona”, le dice Joan Didion a su sobrino Griffin Dunne en un tramo de El centro cede, el documental disponible en Netflix que recorre la vida de la escritora cuando había cumplido 80 años.

Pequeña e incluso frágil (dijo en una entrevista de Vanity Fair que ya consideraba la delgadez como un rasgo característico), sus ojos sin embargo se encendían al hablar de tres cuestiones: la escritura, su marido, su hija. De los tres, la escritura fue la única que la acompañó hasta sus últimos días.

Y es que John Dunne y Quintana Roo fallecieron con diferencia de meses. De esa matriz trágica salieron El año del pensamiento mágico y Noches azules, dos libros esenciales en la obra de Didion, que abordan la muerte y el desasosiego con una escritura tan honda y prístina que, sencillamente, desarma a sus lectores.

La escritora, periodista, ensayista y guionista, ícono cultural en Estados Unidos a través de su mirada incisiva, falleció este jueves a los 87 años de edad en su casa del barrio neoyorquino de Manhattan. Didion murió a causa de la enfermedad de Parkinson que la agobiaba hace tiempo, según explicó Paul Bogaards, editor de Knopf, el sello estadounidense que publica su obra.

Una mirada lateral

Si bien es verdad que Didion escribió desde el corazón del imperio, no es menos cierto que lo hizo desde una mirada lateral, desprejuiciada, mestiza.

​Reconocida por el estilo virtuoso de su prosa, desmenuzó el melting pot estadounidense transformándose en una de las abanderadas del nuevo periodismo, la crónica o la no ficción (como se prefiera); en especial, durante las décadas de 1960 y 1970.

El lado B del hippismo, las dicotomías raciales entre el norte y el sur e incluso las consecuencias del imperialismo en América Latina (su libro Salvador, publicado en 1983 es una joya un tanto olvidada) conviven en su obra con algunas novelas, ensayos y escrituras íntimas que en los últimos años llevaron a valorar sus textos más allá de las fronteras norteamericanas.

Sin embargo, ella minimizaba estas múltiples facetas de conocimiento. “Como muchos escritores solo tengo un área de interés: el acto de escribir”, afirmó en Lo que quiero decir, una colección de ensayos y crónicas publicados en octubre pasado por Random House (que ha editado gran parte de su obra en castellano).

Sin embargo, allí también concede que tiene otros intereses: “Bueno, sí, me interesa la biología marina pero no me vas a escuchar hablando de eso. No soy una experta. Ni siquiera soy una intelectual porque yo no pienso en clave abstracta”.

Pero en cierto aspecto, sí fue una intelectual. Nacida en Sacramento en 1934, apenas salió de Berkeley se mudó a Nueva York y comenzó a trabajar en Vogue. Tenía apenas 20 años. Allí firmaba artículos confesionales, escritos en primera persona, como “Amor propio, su fuente, su poder”, toda una rareza feminista para la época.

Pronto, su pluma se destacó, filosa y grácil a la vez. En 1963 publicó su primera novela El río en la noche (editada aquí por Fiordo). Un año después se casó con John Gregory Dunne, también escritor. Juntos armaron una pareja que era a la vez una sociedad literaria: escribían en tándem artículos y guiones cinematográficos.

Vivían en Los Ángeles, rodeados de amigos como Janis Joplin, Martin Scorsese o Warren Beatty (enamoradísimo de esa mujer de mirada melancólica, según atestigua el documental de Netflix).

Mientras tanto, Didion fue cartografiando la vida de la época en crónicas que se pueden leer en Los que sueñan el sueño dorado o Sur y oeste. Por ejemplo, era amiga de Roman Polanski y sin embargo, tras la explosión mediática del clan Manson, se encargó de perfilar a Linda Kasabian, de 20 años.

Ella era sospechosa de los crímenes que incluyeron a la esposa de Polanski, Sharon Tate. “Pasamos tiempo juntas con Linda, fui yo quien compró por encargo suyo el vestido con el cual declaró. Todo era muy raro pero en ese contexto, no lo parecía”, rememoró en alguna oportunidad.

En marzo de 1966, la pareja adoptó a una niña a la que llamaron “Quintana Roo”, una evocación del territorio mexicano que ellos habían recorrido poco antes, durante uno de sus múltiples viajes.

Quintana creció sabiendo que era adoptada, se dedicó a la fotografía, se casó y murió unos meses después que su padre, a los 39 años.

Estos decesos, repentinos y consecutivos, representaron la mayor etapa de sufrimiento en la vida de Didion y, al mismo tiempo, alumbraron dos de los libros más potentes de la escritura: El año del pensamiento mágico (ganador del National Book Award y finalista del Pulitzer) y Noches azules.

Publicados originalmente en 2005 y 2011, al año siguiente fueron traducidos al español y distribuidos por Random House. Ambos siguen resultando una lección maestra sobre el abordaje de la muerte y del dolor a través de la escritura.

El “pensamiento mágico” alude a la actitud mental de la gente que cree que sus pensamientos pueden influir en el desarrollo de los acontecimientos. “Los supervivientes miran hacia atrás y ven presagios, mensajes que se perdieron. Recuerdan el árbol que se murió y la gaviota que se estrelló contra el capó del coche. Viven por medio de símbolos”, escribió Joan.

En cuanto a Noches azules, al comienzo de ese texto se lee: “Este libro se titula así porque en la época en la que lo empecé a escribir sorprendí a mi mente volviéndose cada vez más hacia la muerte, la enfermedad, lo inevitable del apagamiento. Las noches azules son lo contrario de la muerte de la luz pero al mismo tiempo, son su premonición”.

Los dos libros nos conectan con una obra más amplia, excepcional, incómoda aunque a la vez se permite muchísimos destellos de humor. De eso se trata, finalmente, el arte en general y la escritura en particular: de dejar huellas que nos permitan seguir atravesando el presente.

Imagen consignada y tomada del diario CLARIN de Buenos Aires

Autor: Amilcar Moretti

AMILCAR MORETTI: Escritor, periodista y fotógrafo Sitio web central: ERÓTICA DE LA CULTURA www.moretticulturaeros.com.ar Desde el 2010. Buenos Aires. Mi mail: amilcarmoretti@hotmail.com Escritor de periodismo y fotógrafo de desnudo femenino en situación cotidiana.Crítico de cultura, cine, arte y sociología de lo cotidiano durante cuatro décadas en el diario EL DIA (www.eldia.com) de la Argentina. Creador en el 2010, autor y titular del sitio ERÓTICA DE LA CULTURA magazine de cultura, erótica y política. Blog complementario: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com AMILCAR MORETTI Writer, journalist and photographer Central website: EROTICA OF CULTURE www.moretticulturaeros.com.ar Since 2010. Buenos Aires. Mail: amilcarmoretti@hotmail.com Journalism writer. Female nude photographer in an everyday situation. Critic of culture, cinema, art and sociology of the everyday for four decades in the newspaper EL DIA (www.eldia.com) of Argentina. Creator in 2010, author and owner of the site ERÓTICA DE LA CULTURA magazine of culture, erotic and politics. Complementary blog: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com

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