AMADEUS Y MITSUKO. Por Carlos Díaz.

 Amadeus y Mitsuko

            ¡Qué dúo!…Tal para cual. Mitsuko Uchida, virtuosa. Pero además ama a Mozart. Lo interpreta desde su entrañas. Es una especialista en este rubro de la música clásica y en esta ocasión dirige y toca. Parece tener preferencia por el Concierto 20 y es comprensible pues es una de las mejores obras del genio en este género. Aunque tratándose de Mozart puede haber 20 o 30 «una de las mejores…» (CARLOS DÍAZ)

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AMILCAR MORETTI

                    Puedo relatarlo según mi modo de sentir e interpretar situaciones de lo Real, de la vida, cotidiana o épica, de acuerdo al transcurrir de cada momento y cada historia. Hay épicas cotidianas y otras que son heroicas hasta la divinidad. Desconozco las circunstancias, motivaciones o referencias que tomó y nombró Mozart en este impresionante concierto para piano K466. Puedo conjeturar, imaginar, inventar y sentir un decir nociones tormentosas, básicamente de lucha. El Oeste (Occidente) siempre se compuso así: por Conflicto. Ese es el motor de nuestra civilización, el conflicto, su tensión y resolución y lucha para, de inmediato, volver a retomar el conflicto. Lo cristiano, por dar un ejemplo, consiste en eso: el conflicto, la lucha primordial por y de lo humano. El Mesías en la cruz, lacerado, implica eso, incluso la duda hacia el supuesto doloroso abandono del padre. Marx es eso. Freud implica eso, el conflicto con lo nuestro no sabido. San Martín al cruzar Los Andes para liberar naciones que no eran las suyas es ese mismo conflicto, interno y externo, acosado desde afuera (Buenos Aires, Rivadavia) y desde adentro (las dudas, los dolores físicos y emocionales, la necesidad reponerse para guiar a sus hombres, casi todos indios, aborígenes, tan vilipendiados hasta hoy).

               No puedo concebir el arte si no lo referencio en la actualidad, en mis-nuestras cosas, mi nación, mi Continente. Si una obra de arte de varios siglos o miles de años atrás no me dice nada hoy es que esa obra no es una obra de arte. El verdadero arte tiene subidas y bajadas de bolsa bursátil, pero es, sobre todo, perenne. Todo lo otro, aunque valioso, es contingente. Sucede en especial con la música, que entiendo no solo como relato de sonidos con sentido sino también como nociones elaboradas conceptualmente por la subjetividad íntegral de los genios, de los excepcionales, Mozart. La música se ejecuta y se escucha, se siente con el cuerpo, y nos dice cosas, nos interpela e interpreta, y allí hay conceptos en sentires, o sentires que se hacen conceptos complejos.

MITSUKO UCHIDA

             Mozart en su concierto para piano K466 comienza con una calma general (la orquesta) fugaz, que se levanta anunciando la tormenta. Son las primeras nubes negras que al cubrir cada vez más desatan el conflicto interno-externo del humano occidental. Es una dialéctica. Primero parece un encuentro y disputa maravillosa con Beethoven: pujan dos grandes fuerzas. El piano por momentos interviene en intento de aflojar las contradicciones pero de inmediato entra y se deja ganar por lo tormentoso, lo apasionado. Dirige, coordina, guía pero es a la vez partícipe, si no el guía de todo que se ve azotado por grandes olas que no domina ni espera de tal magnitud. Hay desde el comienzo un oleaje, el mar que va y viene, se calma y enardece. El barquero, la mujer que guía la nave, Mitsuko Uchida, se hace cargo de lo que genera Mozart e intenta poner un ordenamiento apaciguador, pero ella misma se implica, no puede ni debe dejar de hacerlo. Es su tarea, su sentimiento, su esfuerzo de y para la vida. ¿Si no, qué?

               Flujos y reflujos del mar, de la historia humana, de nuestras pasiones, de lo irrefrenable, de lo consciente e inconsciente: somos llevados por un río y tratamos de navegar según nos convidan o sentimos las aguas, con suavidad, con crueldad. Todos salpicados y envueltos en el mismo barro que es el barro que nos puede dar trascendencia, salirnos de nosotros mismos, como Mozart. Pero el conflicto no es corto, no es breve. No es largo. Es permanente. El triunfo sobre él o la muerte no lo acaban. Permanece: es el destino y la constitución humana. La barquera (Mozart) trata de ordenar el caos monumental de la furia, y a veces, en pequeñas interrupciones en el teclado, establece una pausa, que no dura porque no debe durar.

                El afuera, el todo, lo interno regresan una y otra vez, dialogamos con ellos, establecemos acuerdos, parece que todo se equilibra, pero la tormenta, lo tormentoso está encima y dentro nuestro y nos toma para sí. Tormentosos y atormentados tratamos de lidiar con la furia, el caos, lo irrefrenable, sabemos que es imposible o muy difícil, pero el humano insiste una y otra vez, es derrotado pero se levanta y prosigue. La tormenta arremete, a veces nos refugiamos en ese teclado solitario. Pero qué hacemos con la tormenta y las nubes negras si nos llevan con ellos: los enfrentamos, afrontamos, los seguimos en lucha y congeniando con ellas, según los momentos.

                   La masa de instrumentos ruge, atormenta, aclara que la furia ha de continuar, que es indetenible. Nos arrasa o nos fortalecemos, o nadamos con ella en busca de equilibrar lo desequilibrado que vino con nosotros y que a la vez nos cayó encima. Es la Piedra de Sísifo, las entrañas devoradas de Prometeo, la cruz de Cristo flagelado, el Che Guevara deshecho y altivo, San Martín obcecado contra los imperiales y contra muchos de los de su tierra. La calma refugio y reposición se busca una y otra vez en el teclado de la intimidad interior, pero el acicate no cesa y el deber tampoco: la lucha continúa. Esto, hasta el Romance (minuto 16). El Romance es el refugio en sí mismo, en las partes apaciguadas de la Naturaleza, es el contacto con los otros que están en com-pasión con nosotros, con la misma pasión, com-pasión, con la pasión del otro.

            Bullen fervores, no obstante. Están dentro de nosotros, contenidos, y poco a poco filtran. El apasionamiento que da Vida, que genera Vida. Otra lucha, la misma lucha, siempre. Guiamos el furor del afuera, o lo aceptamos mientras reparamos nuestras armas, y nuestras furias. El amor, el refugio en las piernas, brazos y vientre de ella, nos da la esperanza y permite descansar. La naturaleza ofuscada y feroz queda azorada. No comprende y entonces se reordena hacia atrás, más calmada. Hay un remanso, un romance, un intermedio que avizora otros conflictos. Es breve. Se detiene y el teclado interior se enfervoriza. Coordina las diferentes furias mediante su propio apasionamiento. Su energía retrotrae a la tormenta que, oscura y confusa, deriva con nosotros encerrada en nuestro teclado. El fervor no cesa, es inestable. La Pasión, aunque buena, también duda y se equivoca. Entre tanto, navega en aguas que nos permiten seguir.

MITSUKO UCHIDA

            Hay diálogo entre piano y orquesta, coincidencias y simetrías, choques y ciertas disonancias y enfrentamientos, pero el fluir continúa. La intensidad es la nuestra, no la del otro, aunque confrontemos con él, siempre. La respuesta interna silencia al resto, y a veces nos parece  caer en la muerte, pero sigue el estímulo. Aún no. El adversario, siguiéndonos, aún está ahí, son los otros, somos nosotros. Y nos responden cada arrebato nuestro, pero no dejamos de dar respuesta al arrebato de afuera. Es una simetría tensa, intensa, alta, en conflicto, pero equilibrado. Mantenemos una paz tensa que deja lugar a nuevas luchas.

             El amor y la guerra. Siempre están para salvarnos, siempre para aniquilarnos. Lo que mantiene el equilibrio es nuestro teclado interior y solitario, pero apasionado, fervoroso, nunca descuidado, un interior que no cesa de ser exterior, que no puede prescindir del mundo, del afuera, solo apenas controlarlo, hacerlo surfear, con olas enervadas y altas y las olas calmas y deslizantes. La Vida es permanente. La Muerte es eterna. La lucha continúa. La lucha es el Hombre. El humano, tenso y en sufrimiento, con el goce de hacer el torrente.

Autor: Amilcar Moretti

AMILCAR MORETTI: Escritor, periodista y fotógrafo Sitio web central: ERÓTICA DE LA CULTURA www.moretticulturaeros.com.ar Desde el 2010. Buenos Aires. Mi mail: amilcarmoretti@hotmail.com Escritor de periodismo y fotógrafo de desnudo femenino en situación cotidiana.Crítico de cultura, cine, arte y sociología de lo cotidiano durante cuatro décadas en el diario EL DIA (www.eldia.com) de la Argentina. Creador en el 2010, autor y titular del sitio ERÓTICA DE LA CULTURA magazine de cultura, erótica y política. Blog complementario: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com AMILCAR MORETTI Writer, journalist and photographer Central website: EROTICA OF CULTURE www.moretticulturaeros.com.ar Since 2010. Buenos Aires. Mail: amilcarmoretti@hotmail.com Journalism writer. Female nude photographer in an everyday situation. Critic of culture, cinema, art and sociology of the everyday for four decades in the newspaper EL DIA (www.eldia.com) of Argentina. Creator in 2010, author and owner of the site ERÓTICA DE LA CULTURA magazine of culture, erotic and politics. Complementary blog: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com

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