La idiotez culposa de los adultos y denigración del viejo convertido en “abuelito”, aún cuando nunca soñase con nietos. Por Eva Giberti (fragmentos)

“…comienzan a ridiculizarlo y decretan que el viejo está blandengue, que padece miedos ancestrales y ridículos, que no comprende los hechos de cada día y que está irremediablemente perdido para convivir con gente inteligente. De este modo, la vejez ingresa en el territorio de los prejuicios que los otros construyen, aterrorizados, al comprender que no podrán detener el deterioro físico de la ancianidad”.

 

La exhibición en la cuarentena

EL APRENDIZAJE DE LOS VIEJOS

Por Eva Giberti

19 de junio de 2020

Nota íntegra en:

https://www.pagina12.com.ar/273192-el-aprendizaje-de-los-viejos 

 

“La inesperada presencia de los viejos –a los que la idiotez culposa de los adultos inventó una identidad falsa, denominando “abuelos” a mujeres y hombres viejos y mayores, muchos de los cuales nunca soñaron con tener nietos– requirió convertirlos en protagonistas de cuentos para niños con abuelitos y abuelitas. Esa denominación “cariñosa” encubre la denigración que implica deformar la identidad de los ancianos o ancianas, y los incorpora artificialmente como miembros de una familia que no necesariamente los respeta. (…)

“Las escenas permitieron adivinar los perfiles de los ancianos bajo las mantas, acompañándose entre sí, emigrando de un caserón en el que convivían con quienes no eligieron, clasificados como “gerontes”, una palabra que deriva del griego asociada con la Gerontología, disciplina que “se ocupa de los caracteres biológicos de la vejez, sus problemas y etcétera”. Los “etcétera” actualmente significan “personas de alto riesgo” descubiertas por casualidad, porque los virus anidaban en ellas, introducidos por “el personal” del geriátrico. Se los incluyó en una categoría a la que había que preservar y eso constituyó un alerta general: segregados para ser cuidados, se recomendó a los adultos que no se acercaran a los viejos porque podían contagiarlos fácilmente, ya que “después de los 60 deben haber sufrido varias enfermedades y por lo tanto son sujetos débiles, ‘fané y descangallados’”. (…)

“Pero he aquí que las estadísticas comenzaron a escupir cifras que no partían de los domicilios de los viejos, sino de las residencias, focos de infección, y los contagiados se contabilizaron de manera preocupante. Lo temido se produjo. Los mayores se contagiaban mucho más de lo calculado y los geriátricos mostraron sus deficiencias ¿Serían los “de afuera”, los que trabajaban en la residencia, las visitas? (…)

“Los viejos y quienes no lo son configuran una dupla inequívoca. En determinado momento, alguien es incorporado a la categoría de quien “está muy mayor” y, paulatinamente, es inscripto en el rubro de los viejos que –gracias a los buenos modales de algunos otros– se denomina “anciano”.

“Durante ese tránsito, la persona muy mayor comienza a sentir la misericordia de quien arriesga tolerarle alguna equivocación en sus recuerdos, pero comienza a reconocerse a sí mismo como “estando viejo”. Es el momento en que la sociedad empieza a tratarlo con desdén, con malos modales, burlándose de él, gritándole y faltándole el respeto. Porque los viejos ya no son Los Ancianos de la Tribu a quienes se consultaba en tiempos de guerra y de paz. Sobre todo, comienzan a ridiculizarlo y decretan que el viejo está blandengue, que padece miedos ancestrales y ridículos, que no comprende los hechos de cada día y que está irremediablemente perdido para convivir con gente inteligente. De este modo, la vejez ingresa en el territorio de los prejuicios que los otros construyen, aterrorizados, al comprender que no podrán detener el deterioro físico de la ancianidad. No obstante, ella mantiene la lucidez, la sensibilidad y el feroz e ingenuo orgullo de pretender una autonomía que no logra sostener.

“Quizás los viejos nunca imaginaron que generarían tanta pavura por ser candidatos a contagiarse y a morir. Eso de contemplarse habiendo sido promovidos como espectáculo representa un nuevo aprendizaje para quienes están empezando a ser gente mayor, antes de saludar al barquero que los trasladará a la otra orilla”.

https://www.pagina12.com.ar/273192-el-aprendizaje-de-los-viejos

Eva Giberti, 91 años, psicoanalista, asistente social y profesora universitaria argentina . Creadora de la primera Escuela para Padres de Argentina en 1957. Una institución privada que en el año 1962 se incorporó en el ámbito de la Facultad de Medicina (dependía del decanato) y dictaba sus cursos en el Hospital de Niños. El Libro “Escuela para Padres”  tuvo 30 ediciones. Persistió de este modo hasta 1973, fecha en la cual por razones políticas (persecución de Eva Giberti) debió ser clausurada. Se ha dedicado a desarrollar teoría, praxis y difusión sobre la mujer y estudios de género.

 

Autor: Amilcar Moretti

ERÓTICA DE LA CULTURA Sitio web central (VER): www.moretticulturaeros.com.ar Desde el 2010. Buenos Aires. Mi mail: amilcarmoretti@hotmail.com Escritor de periodismo y fotógrafo de desnudo femenino en situación cotidiana. Columnista con firma en cultura, cine, arte y cuestiones sociales de vida cotidiana durante cuatro décadas en el diario EL DIA (www.eldia.com) de la Argentina. Creador, autor único y titular del sitio ERÓTICA DE LA CULTURA desde el año 2010, magazine de Cultura, Erótica y Política. La convocatoria de modelos femeninas está abierta todo el año. Se pagan honorarios y viáticos para jornadas continuadas de fotografía de autor. Contrato escrito. Consultar y postularse con CV y fotos (.jpg) de rostro y cuerpo en: amilcarmoretti@hotmail.com EROTICA DE LA CULTURA Central website (see): www.moretticulturaeros.com.ar Since 2010. BUENOS AIRES. Mail: amilcarmoretti@hotmail.com Journalism writer and photographer of female nudity in everyday situations. Columnist with signature in culture, cinema, art and social issues of daily life for four decades in the newspaper EL DIA (www.eldia.com) in Argentina. Creator, sole author and owner of the site ERÓTICA DE LA CULTURA since 2010, magazine of Culture, Erotica and Politics. The call for female models is open all year. Fees and per diem are paid for continuous author photography sessions. Written contract. Consult and apply with CV and photos (.jpg) of face and body to: amilcarmoretti@hotmail.com

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