COVID: la reducción de daños depende de la Política y de pueblos que eligen solidarios o por exclusión. Escribe AMILCAR MORETTI


En parte del 51% de argentinos de finales del 2015 no es desatinado suponer lo que piensan, sienten o dejarían hacer en materia de solución ¿final? de la pandemia ahora expandida en las villas o zonas populares urbanas y en las cárceles hacinadas, infierno en la tierra.

 

Escribe
AMILCAR MORETTI

 

          La Covid-19 en pandemia puso en evidencia muchas cosas. Quien quiera advertirlo, que lo advierta. Son tantas las cosas que hace aflorar y permite advertir el SARS-CoV-2 que ya es un lugar común decir “la pandemia ha puesto en evidencia…”. Bueno, creo que lo principal y más notorio -no siempre admitido- que ha mostrado la Covid-19 es que la cuestión central, crucial de la sociedad (mundial) es la desigualdad de posibilidades y oportunidades materiales, y por supuesto simbólicas, de vida. O sea, la desigualdad social. O de clase (social), si es que aún es aplicable esta categoría en términos de marxismo.

             La desigualdad social es abismal, desde lo más pobres, los indigentes y los que no tienen nada o tienen entre poco y nada, que son miles de millones en el mundo y más de 15 millones en Argentina (35% de los habitantes), y los que tienen todo y por demás, algo así como menos del 1% de los humanos. En el medio, las variadas franjas de la llamada clase media, de medios y bajos ingresos, la mayoría, y de altos ingresos (menos del 10 % de la población).

Imagen tomada de CNN en Español


La desigualdad entre los que no tienen y los que tienen algo, bastante o en derroche, lo puso en evidencia incontrastable -y aún así para el que quiere o admite darse cuenta- el virus en pandemia. Ahora se advierte de modo claro que, si hablamos de discriminación, lo central no es la discriminación racial, o lo sexual-de género como globalizó el progresismo MeToo de la política Demócrata del Departamento de Estado USA, vía Hollywood (y a propósito,¿qué se hizo de toda esa energía?). En todo caso, se percibe que los más afectados, discriminados, explotados, descartados son los débiles, en principio los más pobres, los ancianos, los niños y, en fila, las mujeres, en particular las mujeres en la pobreza. Un asunto complejo.

         Hay un progresismo reciente que parece del pasado, mejor, desviacionista, inoperante en lo central de la desigualdad social que está en la base. Ese progresismo con punta de lanza en el movimiento de mujeres (pre-pandemia) insiste como cuestión nuclear en la desigualdad e injusticia de género contra la mujer. Un progresismo de rostro maquillado que desvía de lo central, la desigualdad social (o “de clase”), no solo un problema de ingresos sino una conformación compleja y diversificada en la que actúan numerosos factores, determinismos y condicionantes que, para simplificar, podemos llamar -y lo son- integrales, culturales.

         Además, es un progresismo que -como movimiento político- se quedó sin respuesta frente a la irrupción masificada del SARS-CoV-2. Y en Hollywood parece haberse evaporado, como una efusión inducida y de ocasión. En Argentina, una carencia estructural para un movimiento que hace de lo personal una cuestión política. En Argentina, el único que articuló una respuesta inmediata fue el gobierno peronista, el populismo con P, de Perón, afortunadamente reelecto a fines del 2019.

             Quien esté informado sobre Guayaquil en Ecuador, la devastación-abandono-indefensión de la mitad pobre y sin derechos de Chile, Perú o de Brasil, algo de lo que no se habla, sabe a qué me refiero. Casi no cabe imaginar la situación en otras naciones del subcontinente o del Este europeo alguna vez comunista, en silencio-ocultamiento mundial. Otra son los dos (2) millones de infectados y cien (100) mil muertos en Estados Unidos, ahora con las revueltas casi insurreccionales de la minoría afro-latina (25 % de la población) tras un asesinato policial. Creo que desde las grandes rebeliones negras de los años 60 no se reproducían en Estados Unidos explosiones semejantes, solo que ahora con un atemorizante matiz terminal.

Photo by RONALDO SCHEMIDT / AFP). View of the empty 9 de Julio avenue in Buenos Aires, on March 20, 2020. – Argentine President Alberto Fernandez on Thursday announced a “preventative and compulsory” lockdown of the population from Friday to March 31 to stop the spread of the coronavirus pandemic.


Cierto es que la pandemia Covid-19 va generando solidaridad, pero también es muy cierto que su aspecto constitutivo es el distanciamiento con el otro. Estar lejos del otro, evitar el contacto físico y social dificulta o impide las reacciones de solidaridad conocidas hasta ahora. Ahí quedó mudo el multitudinario y callejero movimiento de mujeres. No innovó. Habrá que crear nuevas formas solidarias, de lazo social, algo que seguramente sucederá. Siempre sucedió, en Argentina.

             Pero entre tanto está el distanciamiento del otro, de los otros, que se parece mucho al “no sabía” pos-dictadura 1976-83, al “¿yo qué culpa tengo?”, “lo mío es mío” y el terrorífico “arregláte como puedas”-“no es problema mío”, y peores y atroces afirmaciones que escuchadas en orden a que el otro (pobre, pobre de pobreza social, sobre todo) es ¿cómo decirlo?, una “molestia”, un malestar  que hay que erradicar y que trata de ignorarse. En parte del 51% de argentinos de finales del 2015 no es desatinado suponer lo que piensan, sienten o dejarían hacer en materia de “solución final” de la pandemia ahora expandida en las villas o zonas populares urbanas y en las cárceles hacinadas, infierno en la tierra.

        La Covid-19 dificulta mucho o anula lo colectivo, lo público, no sólo lo económico productivo y lo específico cultural de las artes y el entretenimiento. Elimina el espacio público. El ágora, la plaza de los debates y grandes movilizaciones de Buenos Aires, la Atenas de Íberoamérica. Lo que no pudo la represión cruel de fuerzas de seguridad lo logró de un día para otro la pandemia: Chile y Francia, con sus meses de protestas callejeras, y también Brasil, Bolivia después de Evo Morales y Argentina con el movimiento dinámico agitador de mujeres.

Autor: Amilcar Moretti

ERÓTICA DE LA CULTURA Sitio web central (VER): www.moretticulturaeros.com.ar Desde el 2010. Buenos Aires. Mi mail: amilcarmoretti@hotmail.com Escritor de periodismo y fotógrafo de desnudo femenino en situación cotidiana. Columnista con firma en cultura, cine, arte y cuestiones sociales de vida cotidiana durante cuatro décadas en el diario EL DIA (www.eldia.com) de la Argentina. Creador, autor único y titular del sitio ERÓTICA DE LA CULTURA desde el año 2010, magazine de Cultura, Erótica y Política. La convocatoria de modelos femeninas está abierta todo el año. Se pagan honorarios y viáticos para jornadas continuadas de fotografía de autor. Contrato escrito. Consultar y postularse con CV y fotos (.jpg) de rostro y cuerpo en: amilcarmoretti@hotmail.com EROTICA DE LA CULTURA Central website (see): www.moretticulturaeros.com.ar Since 2010. BUENOS AIRES. Mail: amilcarmoretti@hotmail.com Journalism writer and photographer of female nudity in everyday situations. Columnist with signature in culture, cinema, art and social issues of daily life for four decades in the newspaper EL DIA (www.eldia.com) in Argentina. Creator, sole author and owner of the site ERÓTICA DE LA CULTURA since 2010, magazine of Culture, Erotica and Politics. The call for female models is open all year. Fees and per diem are paid for continuous author photography sessions. Written contract. Consult and apply with CV and photos (.jpg) of face and body to: amilcarmoretti@hotmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s