El diario tradicional argentino imagina (¿reconoce?) posibles derivaciones nazis producto del actual momento histórico-político argentino

 

 

 

Escribe
AMÍLCAR MORETTI

Lunes 3 de junio 2013.
La Plata. Argentina.

 

 

 

 Blog Amilcar Moretti. 25 feb. 2012. P2250098Se ha comentado bastante el editorial del tradicional y conservador diario La Nación que trazó un paralelo entre la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner, con la década de gestión a su cargo y de su difunto esposo, por un lado, y por otro el año 1933  en que Hitler alcanza considerable número de votos y la débil democracia de la República Alemana de Weimar se vino abajo -fue destruida- para dar lugar al nazismo,  modelo de los autoritarismos del siglo XX después, aún ahora.

 

 

 

            El diario interpreta y estimula una forma “dada vuelta” de ver la historia, en su caso según el criterio de intereses de élites de derecha. A la vez define el lugar ideológico de una derecha de clase media, que nunca tuvo preocupación por los pensamientos políticos sistemáticos (las ideologías) sino, a lo sumo, una serie de valores y consideraciones de opinión en diverso grado de lo retardatario, lo conservador, el lugar común en general obtuso y los prejuicios y temores vacuos y no sustentables de modo racional.   

 

 

            En otros medios, sin tanto impacto en la población media de lectores, se ha criticado y objetado por inconsistente, interesado o malintencionado el paralelismo histórico-político entre Hitler y Cristina Kirchner. En general, razonamientos y reflexiones claras, sin mayor lugar para alguna discusión seria dadas las notables diferencias, o mejor, dado lo imposible, desubicado y necio de comparar entre una y otra situación. Comparar ambos procesos -aún en aspectos puramente numéricos o muy generalizadores- es, por lo bajo, un desatino, una desproporcionada y delirada reacción interesada, que, sí, llegado el caso,  puede poner hasta en cierto riesgo a la ciudadanía, el sistema o la percepción de ciertos sectores, para todo lo cual, por fortuna, no parece haber condiciones de arraigo. No obstante, la imprudencia del texto del mencionado diario, por decirlo de modo benévolo, existe, sean o no efectivos a su supuesto fin los resultados que se obtengan. En lo personal,  este tipo de “siembra” pienso que siempre es nocivo porque en la historia nunca se sabe dónde y en quién puede prender y prosperar una idea, aún la más horrorosa.

 

 

 

              Hechos los rebates y refutaciones con atinentes y ahora sí prudentes argumentos, el “paralelo histórico” del texto del tradicional matutino porteño -cabe suponer- es portador de un contenido o sentido llamativos en los cuales nadie, por lo que he leído, se ha detenido o referido en público. Puede pensarse en un claro “acto fallido” en el paralelo que “anuncia” los horrores del nazismo en caso de continuar el gobierno popular neodesarrollista y redistribucionista, un populismo democrático y republicano nacional y latinoamericano que actualiza al clásico peronismo de 1945-1955 y lo libera de sus aspectos más debatidos por lo opositores, en especial el estatismo planificador, no siempre totalitario o rígidamente inmodificable, como sí pudo acusarse al estalinismo ruso o el comunismo chino de Mao.

 

 

 

                El diario denuncia el “peligro” de un posible o probable avance y regresión hacia hitlerismo en el gobierno argentino de Cristina Kirchner. No hay nada serio y verificable que lo indique; todo lo contrario, aún si se tiene en cuenta la intrascendencia de alguna posible conducta individual destemplada, a lo sumo, y en todo caso propia de cualquier ser humano, gobernante o simple ciudadano. Entonces, lo que anunciaría “La Nación” implica un acto fallido en la medida en que podría suponerse que anticipa lo que, en verdad desea de modo oculto.

 

 

 

                   En ese “desliz freudiano”, que sin explicitar dice lo que profundamente se desea, o al menos enuncia de modo no del todo encubierto la intención verdadera de la nota  -el autoritarismo, en este caso nazi-, lo que se está diciendo, lo que se “anuncia” es que habrá -o podría haber- “nazismo”, dictadura o implacable autoritarismo si el gobierno continúa con su modelo económico. La Presidenta lo ha aclarado: el kirchnerismo no es un simple modelo económico sino un proyecto cultural, es decir, algo integral. En el adelantamiento de lo que sucedería o podría ocurrir de proseguir e intensificarse dicho proyecto, según lo aquí interpretado, el riesgo de desembocar en un proceso autoritario de horrorosa regresión y penalidades para la ciudadanía no está contenido en el mismo kirchnerismo sino en lo que imaginan o estarían dispuestos a hacer los sectores de las elites, ayudados por alguna oposición y sectores de la clase media más retrógrada, con el agregado e impulso de instituciones corporativas de intereses estrictamente sectoriales. Lo “anunciado”, “denunciado” o “temido” no implica o significa que vaya a ocurrir. Pero puede pensarse, y no es descabellado, que “La Nación” puede haber difundido una explicación de lo que, según los intereses de su grupo o clase, debe hacerse o podría suceder si continúa la ejecución de un modelo y proyecto que modera, como mucho, sus intereses económicos.    

 

Observación: A título de simple observación, vale recordar que en la década del 30 el conservador diario argentino “La Nación”, fundado en Buenos Aires en 1870, vio con beneplácito durante años la gestión de Adolfo Hitler y su sistema político. Dicha actitud no era infrecuente en la época, donde los sistemas dictatoriales del fascismo mundial, Mussolini, Hitler y Franco, principalmente, gozaban de la simpatía de considerables fracciones de la población en las llamadas democracias capitalistas democrático-liberales. Aún también en Gran Bretaña y Estados Unidos, además de en Francia, aún invadida por el ejército alemán. Poco a poco se tendió un manto de olvido y silenciamiento sobre esta cuestión, en especial después de 1945. La iglesia católica también mantuvo consentimiento ante tales sistemas, más allá de cobijar a menores sectores propios a los que se les confería cierta “libertad de conciencia” antifascista.

2 comentarios to “El diario tradicional argentino imagina (¿reconoce?) posibles derivaciones nazis producto del actual momento histórico-político argentino”

  1. En la década del 70 Arturo Jauretche escribiò un libro breve titulàndolo “Cien años contra el paìs”. Se referìa al diario “L;a Prensa”, concretamente. El mismo concepto le corresponde a “La Naciòn”, y por mi parte agrego a “Clarìn” y sus “filiales”, paa no extenderme…

    Me gusta

  2. Carlos Diaz Says:

    Me gustó mucho el comentario. Gracias.

    Me gusta

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: