ALGO SUCEDIÓ EN LA PLAZA ESTE 25 DE MAYO

 

 

De la celebración de este 25 de Mayo en Argentina,  Buenos Aires

De la celebración de este 25 de Mayo en Argentina, Buenos Aires

 

 

 

Escribe
AMÍLCAR MORETTI
26 de mayo 2013

Argentina. Ciudad de La Plata.

 

                   Alerta, advertencia, prevención, observación, convocatoria, 7 a Amilcar Moretti. autorretrato. Blog. P2250134amonestación, prospectiva, anuncio. Algo de estas simetrías hubo ayer entre el “balcón” de la Casa Rosada y la plaza colmada de ciudadanos, al más clásico estilo peronista desde el 17 de octubre de 1945. Perspectiva y alineamiento entre quien conduce en el escenario y quienes en la fundacional Plaza de Mayo ponen en práctica, reciben y dan, apoyan, siguen atentos: hacen o son apartados de la Historia. Alertar, prevenir, llamar a la organización. “Organícense”, repitió varias veces la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.  Otra al más puro estilo de Perón. “Solo la organización vence al tiempo”, observó e indicó siempre Perón al pueblo de la Plaza en general y, en su coyuntura histórica, a la clase obrera en especial.

 

 

       “No soy eterna”, fue complemento del llamado de atención. Sonó bien preciso. La “aclaración” la había hecho ya en oportunidades anteriores, sobre todo desde que murió su marido, Néstor Kirchner. Pero este sábado 25 de mayo se escuchó más claro, más inquietante quizás. Deseo pensar  solo en el subrayado de una indicación más para una lucha política más eficaz y eficiente. “Organícense, que no soy eterna”, podría ser el resumen de lo escuchado, o lo dicho. Y su predicado previsible, al menos según la historia argentina, puede sintetizarse así: “Porque si no estoy y ustedes no tienen organización, quienes van a sucederme, aquellos que me (nos) atacan desde hace diez años, retrocederán de nuevo en lo logrado hasta ahora, mucho o poco. Tengan por seguro que los despojarán otra vez de todas las reparaciones sociales de esta década, recuperadas tras el saqueo de la nación y la desposesión de los derechos y avances sociales, culturales, políticos, educacionales y económicos registrados en los dos gobiernos kirchneristas.”

 

         

 

            La multitud en la Plaza de Mayo comenzó el tendido de un silencio de atención flotante y precisa. Se escuchó el silencio. No fue devoción –que la hubo- sino atención a la directiva, mejor, a la sugerencia, el llamado, el señalamiento. Algo así como: “No se descuiden, estén alertas, ¡organícense!, ¡organícense!, cada uno en su lugar y desde su lugar”. También, pienso, incluyó la consideración urgente de un indispensable procedimiento y recurso político de poder: “Mientras se organizan y están atentos elijan y seleccionen a sus mejores jefes, los más inteligentes, los más reflexivos, los más audaces y prudentes, los de mejor sentido de la oportunidad, los de principios doctrinarios más igualitarios y libertarios, los de convicciones éticas y políticas más fuertes, decentes y abarcadoras”.

 

      

 

             “El enemigo está al acecho”, habría dicho Evita, mejor aún, lo dijo y lo decía una y otra vez: “La oligarquía está agazapada, al acecho, pronta a dar su zarpazo despojador sobre ustedes, sobre lo conseguido entre este gobierno y ustedes, que son los principales destinatarios”. Hay que ser babieca (o desinformado juvenil, y se comprende. Pero en Youtube hay fragmentos de esos discursos apasionados) para no darse cuenta y para no asociar de inmediato con los discursos de Eva paralelos a los de su esposo Perón, en particular esos que precedieron a su muerte, cuando Perón –decía Evita- iba a quedar solo. “Les pido por favor que no lo dejen solo a Perón”, repetía con pasión, temor y congoja, agorera y lúcida (conocía al contrario, a los “contreras” del Poder). Además, Eva alertaba que el enemigo no sólo está dentro y fuera de la Argentina, sino también fuera del peronismo pero también dentro del movimiento, los adulones de la traición. “Cuiden a Perón, no lo dejen solo”.

 

        

 

 

           No es que la historia vaya a repetirse, por necesidad. No es imprescindible. Pero puede suceder lo mismo aunque de otra forma. Otra forma de lo mismo. Basta pensar en 1976, en el 2001, y en lo que hace Macri cuando quita subsidios sociales, da palos a los que protestan en la calle aún cuando sean pacientes psiquiátricos, o demuele edificios históricos para construcciones de sentido y negocio poco claros. El pueblo, los ciudadanos de la Plaza no cuentan en estos casos. No existen. Son como una “entelequia”, según el decir siniestro del finado dictador Videla para llamar a los 30 mil desaparecidos político-sociales de la última gestión dictatorial cívico-militar argentina.

 

 

 

             Para fechas como el 24 de marzo de 1976, 19 y 20 de diciembre del 2001, abril pasado en el Hospital Borda, histórico psiquiátrico público, con aplanadoras y policías disparando escopetas como en guerra contra enfermos y personal sanitario, lo que cuenta es un pequeño grupo de poder, unido aún en sus contradicciones y matices, que quiere volver atrás, retroceder hoy más terreno que nunca para acumular más dinero, sin freno. Retroceder esta vez quizás hasta 1930 (cuando la Gran Depresión y el primer golpe militar contra la democracia constitucional), o bien hasta antes de 1916 -¿por qué no?-, cuando el primer movimiento popular y de masas argentino fue electo en los primeros comicios de sufragio universal, obligatorio, secreto (y sin fraudes).

 

       

 

         La multitud de la Plaza de Mayo calló el sábado 25 de mayo a las 19, más o menos. Guardó silencio, escuchó con mucha atención. Muchísimos con lágrimas en los ojos, otros en medio del sollozo y –creo- los más con inquietud y el nudo en la garganta. No se aplacó la fiesta. No cundió el desánimo. Fue la cuña clara de la meditación la que quedó inserta como continuación posible del darse cuenta. La concentración era y fue para celebrar: 203 años de gobiernos argentinos (y no coloniales), 30 años continuados de democracia recuperada y 10 años de kirchnerismo, de peronismo kirchnerista.

 

 

 

               “La Patria es el Otro”, también repitió mucho la Presidenta, con asimilación de Sartre, como al pasar ya había aludido tiempo atrás. La patria (la nación, me gusta más, a mí, personalmente), la independencia y la soberanía, la igualdad, y Sartre. No se diga que es “curiosa” la asociación; lo que sí, resulta sorprendente y muy atenta a la clarificación de ideas.  A ver si se entiende, habitante de la ciudad de La Plata, por ejemplo (se trata de una las grandes ciudades más antikirchneristas, o gorilas, si gusta, junto a Bahía Blanca y Mar del Plata). A ver si se comprende: si la Patria es el Otro significa que cuando el otro, mi vecino, se inunda con dos metros de agua en el centro de la ciudad, como pasó en abril pasado, quiere decir casi seguro que yo también estoy inundado y he perdido todo e incluso, con mala suerte, la vida, mientras preparaba el té antes de la cena desatento en trivialidades o en la repetición de las necedades de la televisión. 

 

         

 

               Sí, es cierto, que algunos se “salvan” siempre. Sí, algunos se salvan. Pero cuando se inunda todo o casi todo, no se salva nadie o casi nadie. A lo sumo, se salvan pocos. No vaya a creerse que cuando Cristina Fernández de Kirchner no sea presidente todos van a tener miles de dólares para gastar en el extranjero. No. Si se impone la cultura que machacan todos los medios, grandes diarios y televisión, casi todos vamos a quedar sin trabajo y sin jubilación. Ya pasó, no es extraño ni fantasioso. Ya sucedió. Cerrarán fábricas, habrá poco trabajo, los sueldos quedarán en dos pesos, los trabajadores no harán falta porque se buscarán a lo sumo siervos o directamente esclavos. La Nación –bueno, la Patria- quedará para 5 millones de personas. El resto, 35 millones, sobrará. Irá al mar, a la cárcel, a los campos de concentración, a las profundidades de los ríos, al exilio (los que tengan “suerte”) o será puesto detrás del paredón, de un largo paredón para que sobrevivan –si pueden- entre los alambrados que demarcan las propiedades (grandes) del mejor territorio nacional. La nación no será y en cambio brotará –con buena parte de todos nosotros- el Gran Espacio de los Matreros.  

4 comentarios to “ALGO SUCEDIÓ EN LA PLAZA ESTE 25 DE MAYO”

  1. Chango Says:

    Estuve en la plaza,cerca del escenario,me sorprendieron tres cosas,creo,para tenerlas muy en cuenta:El silencio para escuchar a la presidenta,diría casi con devoción,la 2da la emoción que producia sus palabras,miraba a mi alrededor y veía a mas de uno que se le caían las lagrimas,a otros diría que lloraban sin cesar y la 3era,cuando aparecio Guillermo Moreno en el palco del costado como lo ovacionaban los más jovenes,estaba muy cerca y les contaría que este entusiasmo me fue trasmitido de inmediato.
    Para aquellos que hablan de fin de ciclo,creo que estoy muy de acuerdo,SE ACABA EL CICLO DEL NEOLIBERALISMO,este 25 de Mayo creo que se entierra definitivamente los restos del Concenso
    de Washington.Ha despertado una conciencia de la solidaridad,del estado fuerte,pero no bobo,la ética,la convicción,etc,valores que se habían perdido por EL LIBRE MERCADO.Hay mucho mas pero creo que con esto es más que suficiente.

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  2. Hay aue estar alertas y muy organizados, claro, porque las grandes corporaciones, la derecha, la CIA y una oposiciòn por ahora desperdigada spn muy pèligrosos. Y tienen el apoyo (como siempre), de la “prensa seria”.

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  3. Carlos Diaz Says:

    No percibí el alerta con tanta claridad. ¿Muchos lo habrán podido hacer? Espero que sí. Gracias por propagar el alerta.

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    • No sé si todos lo percibieron con claridad.Sí me parece que algo quedó sembrado, al menos no quedó la alegría sin compromisos serios para pensar el después, a la hora de ir a dormir.
      En cambio la derecha sí debe haber percibido algo. No sé si lo habrá interpretado como espacio ganado ante la seria inquietud de la Presidenta, o bien como la necesidad de ajustar mecanismos ante la frontalidad de la víctima (el pueblo, el gobierno) al gritar que hay que “prepararse”. “Vela de armas” se le llama en términos de torneo caballeresco, de cruzado medieval con designio divino.No necesariamente tienen que ser armas para matar, y no va a ser tampoco un enfrentamiento entre caballeros.

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