¿Encontramos o no al hombre o mujer (L.G.B.T.I.) de nuestros sueños? Woody Allen responde una parte este domingo a las 22 por Cinemax

 

 

 

 

 

 

 

(fragmento de la nota que el diario EL DIA, de la Argentina, ciudad de La Plata, publicará en la sección espectáculos de su Revista de fin de semana)

 

              “No sé si el dilema de la existencia del humano es ése (1). Es probable que sí, pero no estoy seguro. El hombre, en cualquier caso, lo intenta una y otra vez, y lo ha hecho a través de  miles de años, aún considerando al concepto de “felicidad” con contenidos y sentidos diferentes que nada tienen que ver con lo que el común cree hoy que es tal estado. Para Diógenes, el griego, o Séneca, el español-romano, eso de la “felicidad” (por decirlo así) en nada se parece a las nociones que supongo manejan el alcalde Macri o el sindicalista Moyano, argentinos. (No hace falta ser filósofo para reflexionar o sentir la “felicidad”. Palito Ortega, compositor y cantante también argentino, por ejemplo, lo hizo a su manera en una vieja canción). No debe entenderse esto como una encubierta observación política: yo mismo no sé si existe eso de la “felicidad” que se abliga a sí misma a asegurar la Constitución de EE.UU., en vano, claro. Me parece más discreto desear y hablar sobre cierto moderado y tibio ánimo de bienestar y serenidad sin noción de tiempo, con deseo intacto pero en contemplación.”

(AMÍLCAR MORETTI)

 

 (1) Me refiero a que, según buena parte de los críticos, interpretaron que el sentido general del filme “Conocerás al hombre de tus sueños” puede resumirse así: el dilema del humano consiste en ser medio burro pero feliz, o bien inteligente y reflexivo pero con una lucidez que lleva a un notable grado de incomodidad existencial.

 

 

 

Cine por TV

 

 SER BANAL O BUSCAR EN VANO

Por Amílcar Moretti

 

(texto publicado en su edición del miércoles pasado por el diario EL DIA, de la Argentina, sobre las películas que la televisión de cable proyecta este domingo, en especial un estreno de Woody Allen a las 22)

http://www.eldia.com.ar/edis/20130515/Ser-banal-buscar-vano-espectaculos10.htm

 

 

               Tres estrenos esta semana. Este domingo, y todos a la misma hora: la central nocturna de las 22. Uno solo tiene repetición. El mejor de las tres es “Conocerás al hombre de tus sueños”, de Woody Allen en el 2010, una comedia ¿dramática? Mejor, una comedia seria con observaciones y retruques verbales que ya no son solo ingeniosos sino jocosos a partir de la amargura y cierto cinismo crítico, que parece lamentarse de sí mismo.

 

 

             La segunda como novedad, “El gato con botas”, es una animación del 2011, sobre el clásico cuento infantil, en verdad, relatos nunca infantiles del todo (sus originales) o para niños de comprensión adulta sobre temas serios, “animados” por personajes fantásticos o que se corporizan en animales. Y la tercera se trata de “Sherlock Holmes”, del 2009, con las personificaciones de Robert Downey Jr. (Holmes) y Jude Law (Watson).

 

 

 

Sobresale en la rutina

 

            Woody Allen, en larga caída desde sus obras más brillantes (décadas atrás), siempre sobresale de una (la habitual) rutina cinematográfica televisiva. “Conocerás al hombre de tus sueños” se inscribe en esa categorización media en declive del cineasta de Manhattan, con exilios europeos en sus últimos productos. Esta de ahora, en Londres, contiene diálogos ingeniosos y hasta sutiles, y también cínicos, descreídos, algo que siempre caracterizó al más profundo e intenso Allen. La elegancia de sus parlamentos, a veces casi una fuga de la gravedad de lo tratado y circundante, se compensa con un ánimo de sarcasmo.

 

 

 

                   El sentido del filme apunta a otra obsesión del cineasta (y del humano): cómo ser feliz o engañarse y no pensar demasiado. No es acertado que una voz en off deba explicitar dicho “sentido total”. Parece que el mismo Allen no confía en su relato o en su público. Pero en ese tema está la seriedad-gravedad del asunto, hoy, y desde hace décadas, si contamos solo el siglo XX, ya pasado. Casi nadie está conforme. Mejor: todos están disconformes con sus vidas, con su trabajo, la resolución o irresolución de sus cuestiones laborales, de las relaciones sentimentales, de sus vínculos.

 

 

 

                    Algo falla, y ese desperfecto parece central, general, y encierra un dilema bastante castrador: o se es “simple” y mediocre y al no pensar demasiado se logra una aceptable o moderada situación de equilibrio emocional-existencial. O bien se pretende reflexionar sobre lo que nos sucede y se llega a la conclusión de que la felicidad es inalcanzable para el humano, precisamente porque es un “invento” humano. Nadie lo será, o lo será en instantes que se acaban apenas empezados. A esto se le puede llamar “tristeza”, o simplemente, condición humana “natural”, propia de la naturaleza del hombre-mujer que es, ante todo, cultural. Lo humano es humano porque pertenece a la cultura y esto trae un apreciable grado de infelicidad. Una paloma o un elefante no viven afectados de “infelicidad”. Pueden sentir dolor físico, repercutir ese padecimiento en lo cerebral, pero nunca podrán estar infelices. De allí su ¿envidiable? naturalidad ante la vida.

 

 

                  “Conocerás al hombre de tus sueños” muestra personajes desolados inmersos en una historia que, en balance, es triste. Aún en la comodidad burguesa, una familia entera de Londres se desbarata y deja de creer en sí misma al tomar conciencia de la vaciedad de sus vínculos amorosos y sentimentales. Probarán otra vez, creerán que ahora sí son felices y al cabo se repetirá la misma frustración. Por ahí flota la idea –cuestionable, como especie de consuelo resignado- de que si no se tienen muchas luces, se hace como que no se ve y no se siente y se ocupa en labores todo el día, es probable que se pueda decir: “Soy feliz”. O: “Estoy bien”. “No tengo problemas”. Y todo sería producto de no saber, de no conocer que se sabe. Enfrente están los otros: los infelices.

 

Domingo, Cinemax a las 22.

 

 

El Gato y Sherlock

 

              “El gato con botas” es otra versión, animada, sobre el cuento infantil. Esta producción norteamericana se realizó casi al mismo tiempo que otra francesa, con el mismo título y que –debe reconocerse- es superior. La historia es la conocida: el Gato que calza botas bucaneras es el asistente pícaro y dado a ardides, engaños y simulaciones que ayuda a uno de los hijos del molinero del pueblo, y al final hay casamiento con la hija del rey.

 

Domingo 19, Cinecanal a las 22.

 

 

 

   El “Sherlock Holmes” dirigido por Guy Ritchie tiene su fuerte en la actuación (o presencia) de Robert Downey (h) y, después, en un actor inglés (casi nuevo): Jude Law, quien en verdad es un buen intérprete. Constituye el filme parte integrante de la saga del resucitado (por el cine) detective cerebral y racionalista londinense, a quien se le reconoce que algo “le falta” por su medido aunque notable consumo de drogas. Al menos esa fue la idea del autor que escribió todo y creó al personaje: Arthur Conan Doyle.

 

Domingo 19 y martes 21, TNT a las 22.

 

 

 

 

“Caeremos en el amor” (“Lets fall in Love”), canta DIANA KRALL

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