El amor como operador sintomal

 

 

         “La palabra es irreductible a la droga, el arte se resiste a ser un gadget, . Así el chiste, el malentendido, el equívoco, el amor, la contingencia de los encuentros,  y la angustia del párletre demandan, intransigentemente, el bien decir.

   

         “Lo que parece ambivalencia afectiva, lo que se constata como doblez en el “odioamoramiento”, lo que se capta como estrago, lo que fija como masoquismo, los sutiles tormentos del amor, su costado sacrificial, los celos, el miedo a la pérdida… ¡acaso son parásitos a eliminar en tanto tales para acceder a la pureza originaria del amor! Los que escuchan los analistas  es más bien que estos son ingredientes que hacen a su estofa. En esto, el amor como operador sintomal, recibe su propia verdad en forma invertida.”

 

(de Samuel Basz en “El amor, síntoma instituyente”, página 16 de “Aperiódico Psicoanalítico”, Buenos Aires, Nro. 23. Publicación Periodística Psicoanalítica Aperiódica dirigida por Edit Beatriz Tendlarz. Noviembre 2012.) 

Cita por AMÍLCAR MORETTI, martes 16 de abril 2013, madrugada. Argentina, ciudad de La Plata.)

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