La Flor cumple dos años (imagen por amílcar moretti)

 

 

 

 

Foto por Amílcar Moretti. 11 abril 2011. Editada 8 de abril 2013. En La Plata, a 60 kms. al sur de Buenos Aires. Argentina.

Foto por Amílcar Moretti. 11 abril 2011. Editada 8 de abril 2013. En La Plata, a 60 kms. al sur de Buenos Aires. Argentina.

 

 

 

 

 

 

 

 

            Esta foto, como tantas otras, miles, muchas aún que no he visto o no recuerdo, cumple dos años de su registro. Fue el 11 de abril del 2011, en unas de las sesiones de fotografía de desnudo que tuve con Florencia Bobadilla Oliva, una piba de más o menos 20 años en esa época. En verdad, no sé bien si la imagen ya la he publicado o no. Sí sé que esta edición es nueva, hecha hace unos minutos y que aún me resulta llamativa la belleza de ella. Creo que, entre las imágenes de sí misma que recuerdo, de mi autoría o de otros fotógrafos hechas públicas por ella, las mías son las mejores, muchas -repito- no dadas a conocer, ni siquiera revisionadas. Siempre interpreté que la belleza de Florencia emana de algo que pocas mujeres tienen y que, deseo, conserve aún: luminosidad, irradiación de luz, no sé si por una tonalidad o cualidad de la piel, de su tersura y claridad, o bien por una cualidad humana integral interior, emotiva, probablemente, unida a lo anterior. No es un tema de proporciones físicas ni linduras equilibradas según los cambiantes cánones estéticos epocales de la figura femenina.

             Florencia, actriz, cantante, muy dada a la actividad constante en uno y otro acontecimiento o boliche, sin paga o bajísima paga, y al mismo tiempo austera en sus consumos para poder estudiar y perfeccionarse de modo permanente en su actuación y voz escénica, creo que postuló a posar frente a mí por una cuestión de entrenamiento y a la vez ganarse un dinero. Viajaba desde Buenos Aires Ciudad. Escribí varias veces sobre ella, como exégeta, pero eran sus imágenes, mis fotos sobre ella las que llamaban la atención, y no solo por ser de desnudo. Siempre, en el curso de dos años, tuvo una visita promedio de entre 20 y 30 personas por día. Ayudaban, claro, mis regulares publicaciones. Aún hoy le sigue ese número de seguidores cotidianos, cuando hace meses, creo, no doy cuenta de ella. 

            Dado mi esfuerzo por difundirla, solía decirle como broma en nuestras espaciadas comunicaciones que a modo de agradecimiento y pago, me debía 10 besos, después 24, más tarde 36, 56, 84, 110 y hasta 189 y más, o cantidades parecidas tiradas al boleo. La suma se cortó cuando un buen día me confesó que dicha broma le producía malestar, le molestaba. Creo que ahí la corté, que dejé de sumar, como chiste, claro, y a la vez como forma de poner un límite a la vanidad juvenil, que no pocas veces está y hace mal. Y también, porqué no, con la ilusión boba que la juventud bella suele producir en otros, en especial sensibles a esa etapa y cualidad fugaces que les resultan irrecuperables. Imposibilidades, compromisos nuevos, confusiones, malentendidos, inoportunidades y asuntos subjetivos que en la vida nadie controla del todo, hicieron que nos distanciáramos en creciente.

             Después, si no recuerdo mal, tuvo un inconveniente por una pavada pública (de esas que en ocasiones están hechas para hacer mucho daño) y pidió algo que un autor muy difícil haga con respecto a su obra. Sí, en cambio, me puse a su disposición para hacer algo no muy frecuente, arriesgar lo mío, o crearme problemas y dificultades -una especialidad mía- por asumir su defensa pública. Después, el silencio cortado cada vez de modo más espaciado, la toma de distancia paulatina pero notable con respecto a mis intentos de comunicación, y al final, según veo, la evitación, lisa y llana.

 

            Pero las fotos están, aún. Las ya publicadas y las desconocidas. Cuando miro grupos de ellas, cada tanto, descubro algo, desecho algunas (pocas) que en un primer momento me parecieron mejores y me aparecen  otras (numerosas) a las que no había prestado atención. Las publicaré, claro, no sé cuándo, porque junto a las de otras muchas muchachas las aprecio como de las cosas que más he deseado hacer en mi vida. Y de las mejores.  


Amílcar Moretti
 

 

 

Foto y texto por Amílcar Moretti, lunes 8 de abril 2013, medianoche. Argentina.

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