Pussy, Pussy, Pussy… cotorrita, peluche, pechito de torcaza, conchita… ¿dónde estás?

 

 

 

 

 

Escribe
AMÍLCAR MORETTI

La Plata.
Argentina

 

 

 

             Amilcar Moretti. (BLOG) oct. 2012 PA010073La polisemia del lenguaje. Sus múltiples y variadas sugerencias, ramificadas hasta casi el infinito, según la cultura, la ilustración de cada uno y la mayor o menor capacidad de interpretación poética en imaginación creativa en torno a la llamada realidad. Que la Poesía es Connotación, y no tanto denotación, que esta última vendría a ser la dura prosa.  “Pussy, Pussy, Pussy…” susurra Poppy Delevingne, rubia modelo inglesa, entre las más mencionadas en el mundo de la moda de pasarela. Poppy susurra vestida con lencería negra en la vereda, de noche, para llamar a su gatita (o gatito) en el Día de los Enamorados. Pero “Pussy” también es gatita, peluche, cotorrita, pechito de torcaza, conchita cálida… y ahí comienzan las ambivalencias y ambigüedades que hacen más ricos al lenguaje y al amor, o a las formas del amor…

 

 

 

 

 

 

 

                      Poppy Delevingne, londinense nacida en 1986, es una rubia delgada, bastante delgada y muy sensual, hermana mayor de la hoy más exitosa Cara Delevingne, de apenas 20 años. Algunas encuestas semanales en el ránking de “supermodelos” ubican a Cara -no a Poppy, igualmente linda-  después de después de Doutzen Kroes, hoy la primera,  y antes de Valery Kaufman, Milou Sluis, Emma Balfou. Kate Moss, mucho más conocida, viene después y también Rosie Huntinston Whiteley.

 

 

 

       El video de referencia, un producto de la casa de lencería para el amor sexual (y la elegancia cara) Agent Provocateur, ha sido escrito por la agencia Pencil y dirigida por un profesional en este tipo de trabajos televisivos publicitarios, Nick Jones, a quien me he referido en ocasión anterior similar a esta. El clip forma parte de una trilogía del año pasado y tiene que ver con la celebración del Día de San Valentín, otra fecha más vinculada con las ventas que con el sexo recreativo y el amor. 

 

 

 

           El argumento presenta a Delevingne en lencería negra y tacos altos, en una típica casa inglesa de clase media más o menos acomodada. Ella espera a alguien íntimo y prepara el champán en el hielo. De pronto, ladridos y maullidos preceden al sonido de la alarma de su auto. Además, quizás, también se trate de su “gatita” en peligro. Ella corre con sus tacones a pasos cortitos hacia la puerta, la abre, sale al exterior, de noche, y dirige el control automático hacia la alarma del coche, que queda fuera de campo (no se ve en escena). La alarma se apaga. Poppy está en ropa interior muy sexy en la vereda. Pasa un aerobista, se detiene en la puerta de la casa, sorprendido y en estupor ante la belleza semidesnuda. Ella gira y lo mira, también. Se cruza de brazos, y con leve sonrisa le dirige una mirada más seductora que desafiante al deportista del vecindario. También parece ingenua, ingenua al modo de Marilyn, con esa carita de que ignora -sabedora- el efecto que produce.

        Hay un segundo de miradas y silencio. Expectativa. Ella toma la iniciativa y resuelve la situación: le pregunta si vio a su “gatita”, que puede o no ser de ella. Sí, él ha visto su gatita, tibia y con pelusita. Pero el pobre muchacho no comprende, se trata de una visión y una pregunta que lo desconcierta. Poppy entonces pone cara de ligero fastidio, ante el “baboso”. Él se rasca la cabeza, intrigado… no cree, no confía en lo que ve y escucha. Ella gira un poco, apoya sus manos casi en las rodillas y se inclina hacia adelante, con la cola para afuera mientras comienza a susurrar: “Pussy…Pussy…Pussy…”  Él, entretanto, decide continuar su carrera nocturna: una tarea que puede manejar, que comprende, en la que tiene todo previsto. La aparición de Poppy Delevingne, en la noche, en el barrio, casi desnuda, vestida para seducir no es en cambio algo fácil de manejar…

               Funde a negro y se escucha aún la voz de ella…aparecen los créditos.

 

 

 

              “Pussy” hoy y desde hace mucho es una forma cariñosa de llamar a la tibieza húmeda de los genitales femeninos. Equivalente a cotorrita, que es un pajarito simpático, vital y palpitante; pechito de torcaza, la cálida, suave y tierna delantera de la pequeña palomita, o…o… conchita…conchita…

 

 

 

 

 

 

 

 

               Semanas atrás, una dama, profesora de literatura, entabló conversación conmigo en una nutrida librería de la ciudad. Tras preguntarme si soy Amílcar Moretti, me felicitó por mi tarea de crítico de cine durante años y comenzó a lamentarse de que hoy ya no hay películas buenas que, aseguró ella, sí las había antes…  La señora, que llevaba entre los brazos al menos una docena de muy serios libros, quería significar que ese cine de cuatro o más décadas atrás, el de -presumo- su juventud ya no se hacía, y a veces, dijo, ni siquiera podían conseguirse copias de dichas películas. Le expliqué que no era tan así, que internet tenía todas o casi todas las películas, y que en cualquier caso ahora también existía una cinematografía mundial muy seria, sesuda, reflexiva, compleja, profunda, aún, quizás, con más variedad que en los años por ella referidos. Percibí una molestia en ella, porque no consentía con su nostalgia.

           No obstante, persistió:  aseguró que ya no había películas tan cómicas como “Pussycat”, con guión de Woody Allen en sus comienzos en el cine, en 1965. “¿What´s New Pussycat?”, repuesta mil veces en esos años en la ciudad, fue realmente una película jocosa, quizás no la mejor de la época pero sí cómica y bastante absurda en sus situaciones. Además, muy vista, masivamente vista. Fue una de esas “claves” o “sobrentendidos” de la época en materia cultural y de cine, con el protagonismo de Peter Sellers y la música pegadiza de Burt Bacharat en la voz de Tom Jones. 1965-1966: todavía faltaba lo peor en la vida de la Argentina.

 

 

 

 

               Lo cierto es que volví a desmentir a la señora, del modo más amable posible, y traté de explicarle que desde hace años existía otra forma de humor en el cine, tal vez más frontal, pero igualmente efectivo y jocoso. Algo así como, en las mejores expresiones cómicas, el pensamiento crítico y lo intelectual-ideológico aplicado a la “vulgaridad”, que repele a señoras y gusta a los adolescentes y jóvenes. Lo cierto es que el encuentro terminó cuando, según mi merecido, me quedé hablando solo cuando la señora se retiró sin siquiera saludarme. Me quedé de pie solo entre medio de los estantes y mesas de libros, con alguien que sin yo prever entró y salió sola de mi vida, sin avisarme ni pedirme permiso ni ser invitada. 

 

 

 

              Durante muchos días me pregunté si la profesora de literatura sabría que “Pussycat”, sí, era, “gatita”, palabra que en castellano aún no se usaba aquí para mencionar a la chica deseada. Pronto, supimos que había una derivación, “Pussy”, conchita, es decir, conchita hermosa, perfumada y humedecida. Cotorrita y todo lo que uno y una quiere decir sobre el ánfora deseada, la Gruta del Bienestar. No, no creo que la señora tuviera conciencia de “Pussy…Pussy…Pussy…”

 

 

 

 

 

 

 

 

Poppy Delevingne

Poppy Delevingne

 

 

 

 

Poppy Delevingne

Poppy Delevingne

 

 

 

 

Poppy, Poppy Delevingne

Poppy, Poppy Delevingne

 

 

 

 

Poppy

Poppy

 

 

 

 

Poppy

Poppy

 

 

 

 

Poppy con sus piernitas cruza la calle. ¡Qué flaquita!

Poppy con sus piernitas cruza la calle. ¡Qué flaquita!

 

 

 

 

Poppy Delevingne

Poppy Delevingne

 

 

 

Lunes 28 de enero 2013. La Plata. Argentina.

2 comentarios to “Pussy, Pussy, Pussy… cotorrita, peluche, pechito de torcaza, conchita… ¿dónde estás?”

  1. m.architec Says:

    Entre aquí porque quería saber que significa “pussycat”…
    un día una amiga me escribio dicendome… “linda, vos eres una pussycat”.

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    • Eso significa que es una amiga que te vio como pussy. Te vio como boca, como mujer, como atractor y atrayente. Mujer hueco que ofrece a otra mujer el deseo de hueco. Tibia, acogedora, húmeda, abarcadora, cobijadora. ¿Fraternal? No sé, no creo. ¿Realizable? No sé, no lo dices. Para ella eras una Gatita, una osita de peluche, una cotorrita, un pechito de palomita… ¿Ha vuelto a repetirte tal cariño dicho?

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