ALEGRARSE POR LA MUERTE DEL OTRO, PROPIO DEL STRONZO (pezzo di merda), hubiera definido mi padre, también en política

 

 

 

Escribe

AMÍLCAR MORETTI

Sábado 12 de enero 2013.
La Plata. Argentina.

 

 

                    Amilcar Moretti. (BLOG) oct. 2012 PA010073Siempre, creo, la muerte genera pudor. Es el pudor ante la muerte del otro, o también de sí mismo. Lo he vivido siempre de ese modo; así, con propiedad púdica, me ha parecido advertirlo en la mayoría de los otros. Aún los murmurantes, los malintencionados, lo que odiaban parecían tomar sus recaudos para o antes de expresar alegría de modo público ante la muerte del otro, fuese también un enemigo o alguien muy odiado y detestado. También lo he visto y se observado en política, que suele ser impiadosa y manipuladora. Es cierto, sí, que mucho odio genera deseos y acciones para aniquilar al otro. Suele decirse que no puede haber guerra total si no hay odio. Es lo que se afirma, entre los últimos grandes conflictos bélicos, con el arrasamiento que las tropas comunistas hicieron con la Alemania de Hitler después que éste ingresara en territorio ruso y perpetraran un genocidio que algunos calculan en 20 millones de personas, o más. En Argentina -ya lo he contado (ver http://www.moretticulturaeros.com.ar) yo y otros, una forma de ese Odio se apoderó, aunque sin razones de vida o muerte como el caso de los soviéticos rusos, de los que en 1952 -y antes- celebraban el sufrimiento y  desaparición por cáncer de Eva Perón. Recuerdo también que después de setiembre de 1955, derrocado Perón por militares,  mucha gente del común hablaba como si fuese “natural” sobre la necesidad de asesinar a Perón antes de haberlo dejado iniciar su exilio de 18 años en una cañonera del Paraguay del dictador Stroessner (el mismo que después aceptaron sin inconvenientes los militares genocidas de la dictadura de 1976).

         Pero, siempre parecía que, en algún momento, el deseo de muerte o exterminio del otro se reencausaba al menos en cierta indiferencia, no digo en una sustitución por el deseo de vida, el altruísmo y la generosidad. Además, a muchos nunca se nos ocurrió pensar o desear, ni de modo callado o explícito, la muerte violenta o no de Henry Kissinger por haber sido artífice de genocidios, la muerte de los argentinos y brutales generales Menéndez o Bussi, por mencionar a algunos, o a muerte de los Bush padre e hijo por la destrucción completa de Irak y Afganistán, o las muertes de Hillary Clinton y el ex presidente francés Sarkozzy por el linchamiento del coronel Khadaffi y el arrasamiento de un país de apreciable desarrollo como Libia o como hoy es (¿aún?) Siria, reducida a escombros por designios de ejércitos privados y de mercenarios pagados por cuatro o cinco potencias  y sus gobiernos. Nunca, pero nunca se nos ocurrió a muchos de nosotros pensar en el merecimiento del horror de la violación y el descuartizamiento de Zarkozy, Cameron, Obama o cualquier otro.

            Pero desde hace al menos tres años -tal como señalé al dar a luz a mi ya mencionada página web Erótica de la Cultura, precedente del presente  Blog-, con notorio e inquietante ánimo se hace explícito y público en muchos argentinos, aún en concentraciones masivas, el deseo o el reclamo de ver muerta a la presidente Cristina Fernández de Kirchner, cuando no de matarla, asesinarla u algo peor. Es como una vanagloria obscena por vocinglear sin tapujos ni reparos morales -aún por simple conveniencia social, ya que  “es de mal gusto” asesinar o ver asesinar y decirse gratificado y satisfecho por ello en voz alta o para sí mismo. Desde hace décadas se ha instalado una ignominiosa ligereza banal -o la banalidad indigna- desde la cual muchos argentinos reclaman la ejecución de “negros” (mestizos pobres) y menores por el simple hecho de serlo o de ser presuntos autores de delitos, las más de las veces de robo y hurtos menores.  Se piden esas penas de muerte sumarias y sin proceso mientras se comen ravioles un sábado a la noche, o se toma sol en una playa de Pinamar. Yo mismo he escuchado en la playa a veinteañeros reclamar entre gaseosas, helados y flirteos el lanzamiento de bombas nucleares en Irak, Irán y Afganistán para acabar con todo ese “asunto” que resta tranquilidad para vacacionar y broncearse. Herencia de la dictadura y, más aún, de Cavallo-Menem.

            Ahora que el presidente Chávez del país hermano de Venezuela aparece aquejado con gravedad de una enfermedad de compleja cura se acentúan de modo indirecto o directo las alusiones y observaciones deseosas (sin demasiados subterfugios) para que al mandatario deje esta vida. Lo más psicopático y perverso de todo es que mucho o gran parte de estos anhelos y voluntades con el que machacan numerosos periodistas de los medios de prensa más importantes parecen haber prendido en una parte de la masa, del individuo indiferenciado, en verdad populacho de clase media, en general. Amontonamiento de aislados que suponen recobrar “solidaridad y unión” pidiendo la muerte o desalojo violento de un presidente latinoamericano que ganó doce de las trece elecciones a las que concurrió. Recuerda, y parece herencia, de la altanería del rey español cuando increpó fuera de tono a Chávez exigiéndole que dejara de hablar, el célebre “¿Por qué no te callas?” mediante el cual Juan Carlos  traicionó su habitual compostura de noble bonachón y democrático y dejó escapar la parte más reconocidamente desagradable de la antigua realeza: el racismo “de sangre”.

                 Da miedo lo tétrico y oscuro del sentimiento escondido que en esas situaciones brota, más allá de opiniones o palabras políticas. El exabrupto nos puede asaltar a todos, pero, en principio, algo muestra que estaba tapado muy abajo, y en segundo lugar de ser así reclama una perseverante reparación para  convencer a los afrentados de que se pueden cambiar las acciones y palabras para bien. No basta con pedir disculpas, no vale la excusa ligera, también obscena en su indiferencia apresuradapor la condición humana. Todo esto para no entrar, siquiera, a considerar los más básicos y primeros aspectos de una etapa histórica -la nuestra, la actual- de transformaciones sorprendentes e inesperadas y del surgimiento en casi todos los países de América del Sur y algunos de América Central de una generación de dirigentes y conductores políticos que han convertido al Subcontinente, y lo intentan de diferentes formas, en el único gran territorio del planeta que plantea novedades y cambios que pocos imaginaban. Europa “desarrollada”, la “Europa” burguesa, la del Renacimiento, la Revolución Francesa y la Revolución Industrial ha entrado en coma y habrá de dispararse hacia latitudes políticas de condiciones temibles y, en gran medida, desastrosas. Estados Unidos ha terminado totalmente vaciado de ideales y solo guarda la seguridad de ser el más temible y poderoso engranaje bélico, mediático, de entretenimiento y espionaje y control global del mundo. China ya no recuerda que fue del socialismo de Mao y su capitalismo guarda proyecciones a mirar con mucha atención desde las naciones “débiles” como las de América latina, mientras Rusia se debate en una descomunal disgregación corruptiva y corruptora que nada alentador parece anunciar. A Africa, tras la descolonización de los años 60, la han exterminado y devastado ante el silencio del planeta entero. 

                Nosotros, América latina, somos la única esperanza. Si muchísimos de adentro, del común (no ya oligarquía o elites), burrizados y desmantelados mentalmente por la desinformación, el desconocimiento, la ignorancia y la mezquindad del consumo berreta, desean, anhelan, celebran, se alegran por la muerte de los hermanos que habitamos la misma casa, entonces algo muy grave ocurre y hace falta más que nunca, siempre, todos los días, redoblar los esfuerzos de recuperación y reparación. Sin muerte, con diálogo, con Política, con Reflexión Política y Pensamiento Crítico, con la Política y lo Político como modos de organizar al mundo con equidad y libertad. Y además, sin agorerías, está el aviso que dejó caer la Presidenta Cristina cuando el Día de la Democracia y los Derechos Humanos dijo algo así como: “YO SIGO SI USTEDES SIGUEN”. Es decir: nos toca a todos.

                    

 

 

 

SUCESIONES

 

 

Por Luis Bruschtein
(fragmento de su nota del sábado 5 de enero 2013)
Diario Página12, de Buenos aires.

 

 

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-211258-2013-01-05.html

 

 

                    “Para sus enemigos, los problemas de salud de Chávez se han convertido en motivo de regocijo y son utilizados en campañas mediáticas escabrosas en las que mucho tienen que ver los corresponsales extranjeros, como el del periódico derechista ABC de España, que inventa una historia que se publica en la Península y, cuando rebota de vuelta, en Venezuela es tomado como un hecho consumado por los medios de la oposición. Hubo un momento en Argentina en que los rebotes mediáticos también funcionaron de esa manera.”

 

 

 

 “Los corresponsales conocen perfectamente a la oposición venezolana porque han sido objeto de operaciones mediáticas cada vez que hubo elecciones. Siempre hay personajes que se presentan como luchadores de la libertad, que consiguen documentos secretos o reservados, que están muy elaborados pero que no tienen nada que ver con la realidad. Son mentiras perfectas. Algunas son carpetas con supuestas encuestas que dan por ganador al candidato de la oposición, otros son supuestos informes de inteligencia sobre una cantidad variada de temas que van desde la corrupción de algún funcionario hasta la existencia de un hijo no reconocido de Chávez o actividades de espionaje contra una oposición a la que no vale la pena espiar.”

 

 

 

             “Cuando los corresponsales llegan a Caracas se encuentran con este supermercado de supercherías de ex militares, ex funcionarios o ex dirigentes, todos “desilusionados” del chavismo, que ofrecen esta variada gama de información muy elaborada pero trucha. No hay ingenuidad en los periodistas. Los corresponsales saben que se trata de carne podrida pero algunos la reproducen en el sobreentendido que es lo que esperan sus empresas que ellos digan del proceso político venezolano.”

 

 

 

    “Chávez ganó trece de las doce elecciones a las que se presentó desde 1998 y la mayoría de ellas con más de diez puntos de diferencia sobre sus rivales.” 

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