sueño del último otoño. Imágenes por Amílcar Moretti

 

 

 

 

Amílcar Moretti. 2012.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A.M. 2012. Argentina, La Plata.

 

 

 

 

Amílcar Moretti, 2012.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A.M. 2012.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A.M. Flores de jacarandá mueren en hoja de acanto. Fines de noviembre 2012.

 

 

 

Fotos por AMÍLCAR MORETTI. Miércoles 28 de noviembre del 2012. Madrugada, las 3 de la mañana. Noche hermosa, tibia. Una arañita juega delante mío entre el escritorio y la pantalla de la computadora. Se cuelga, se deja caer como trapecista, me mariposea. Quiere algo conmigo. Es rápida. No se deja agarrar. Se mete entre los libros, me espía, vuelve a balancearse en trapecio. Sube.  Me muestra su superioridad y se escabulle.  

 

2 comentarios to “sueño del último otoño. Imágenes por Amílcar Moretti”

  1. Carlos Diaz Says:

    Lamentablemente (aunque espero que sea algo transitorio) no puedo compartir tus tiernos comentarios sobre las aves que te visitan. Después de 45 años de vivir en este departamento, las torcazas han tomado mi balcón como base de operaciones y lo dejan muy cagado y lleno de plumas. Estoy en plena batalla con ellas y me parece que voy perdiendo.

    Me gusta

    • ¿Torcazas o palomas? ¿Palomas “de iglesia”, les digo? Las torcazas son chiquitas, y casi todas del mismo color, color tierrita, barrito.

      De cualquier forma, sí, ambas son plagas. La paloma común, la grande, es una máquina de ensuciar y tapar desagües.
      Es difícil eliminarlas.

      Pero sucede que yo aquí tengo el equilibrio ecológico. Para controlar la plaga. Te cuento.

      1) Primero que nada el aguilucho, o chimango o una avecilla rapaz hermosa, que día por medio se da una vuelta y se hace un desayuno. Es el enemigo natural. La gente los odia a estos chimangos o cómo se llamen, pero son bellos con las alas abiertas, planean de una forma admirable y además te hacen el trabajo de limpieza y equilibrio. Y otra más: he notado que, desde lejos, con su canto-graznido avisan bien fuerte que están llegando. Es decir, les da tiempo a las torcazas y pájaros a que se escondan. ¿Qué tal?

      2) Se ha reproducido el gaterío. Hasta hace unos 4 o 5 años, la gente del barrio dejaba a la noche a los perros en la calle, libres. Se morfaron a todos los gatos. Ahora parece que los guardan por esos “accidentes” sucedidos cuando la jauría se come a un humano. A mí me pasó, corriendo me atacó la jauría, quise patear a uno, caí al pavimento, me torcí una muñeca y la jauría de chuscos se me vino encima. Creí que me morfaban, y yo gritaba como la puta que los parió. Pero en jauría los chuscos se envalentonan. Como los humanos. Una mierda. Nadie salía. Hasta que un vecino vino y les pegó dos gritos y se fueron. Son jodidos porque al morder no sueltan y te desgarran. Método tipo patota ESMA.

      Bueno, parece que ahora hay menos, de noche. Y los gatos se reprodujeron. Y los gatitos lindos, a veces de noche, se suben a los árboles (hay que verlos) y se morfan una palomita. O si no están a la espera detrás de una maceta durante horas, hasta que sorprenden a una que baja. Equilibrio natural.

      3) Conclusión: las torcazas se mantienen en número equilibrado, sin expansión en plaga.

      4) Creo que lo que va contra la naturaleza es vivir en un departamento en un edificio con 400 personas.

      5) En Nueva York para controlar a las palomas, han criado un tipo de aguila dorada especial, chiquita y bella. Dejaron en libertad en algunas zonas unas 30 o 40, en pareja. Hicieron nido en las ventanas de los edificios más altos. a 40 o 50 pisos de altura. De ahí ven todo, y se comen a las palomas. No andan en los tachos de basura, que es lo que hace el ave rapaz de ciudad. Al trasladarse a la ciudad, se corrompen y en vez de comerse a su víctima natural se acostumbran a no trabajar y tachear en la basura mierda humana. Estas aguilitas no: Están todas anilladas estas aguilitas, y controladas para que se reproduzcan en orden.

      6) Aquí en la catedral desaparecieron los búhos.Creo que fue una vez que limpiaron la piedra o ladrillo o cuando pusieron el carrillón o como se llame. Los búhos, que no eran muchos, cagaban, también. Pero menos, porque eran poquitos pero suficientes. Controlaban a las palomas grandes. Se las morfaban. Ahora no hay búhos y la fábrica de palomas grandes cagadoras de cal se ha expandido hasta más de diez manzanas a la redonda. (¿Sabés que una de las campanas del carrillón lleva el nombre de monseñor Plaza?)

      Habría que empezar a pedir medidas de ese tipo. Y sanción con prisión o fuertes multas al que mate a un ave rapaz. Igual al que corte un árbol: unos meses de prisión (puede ser en un zoológico o parque), fuertes multas a pagar por mes, hacerle poner otro árbol ya crecido (lo que sale caro), y ese tipo de sanciones.También unos tres meses de formación agraria y forestal, en la universidad, con profesores que deba pagar con razonables descuentos automáticos de salarios.

      Amílcar

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: