LA CLASE MEDIA IDIOTA. Mis desventuras con los boludos -y reboludas- que creen (todo) lo que dice la televisión.

 

Escribe
AMÍLCAR MORETTI

Sábado 13 de octubre 2012.
Madrugada, casi las 3

Argentina
(a 60 kms. de Buenos Aires, al Sur)

 

 

 

 

       Parece que la clase media argentina ha vuelto a evidenciar su perfil idota. Admito: quizás, el lado idiota que tiene la condición humana, sin distinciones de clases sociales. La clase media idiota ha hecho acto de presencia notoria desde hace unos meses en nuestro país. Preciso: una franja notable –es difícil calcular su magnitud- de la clase media se hace escuchar en privado y público mediante la emisión de opiniones copiadas de la televisión o algún diario mal leído (muy poco público lee las notas sustanciales de la prensa escrita, eso lo sabe cualquier periodista activo) (1).

 

 

  

       El afloramiento de esa franja considerable de clase media idiota es la que, por ejemplo -entre otros procedimientos maliciosos y muy peligrosos activados desde grupos, organismos de inteligencia o poderes anónimos-, cree cualquier comentario mentiroso, inventado, pérfido, adverso, negativo o injurioso hecho circular contra el gobierno de la señora Cristina Fernández de Kirchner (a quien he votado y volveré a hacerlo). No importa cuál sea la explicitud evidente del mensaje –afrentosa, insultante, ofensiva, obscena, pornográfica. Internet desborda de pornografía y obscenidad pornográfica en dibujos, imágenes digitalizadas y frases ultrajantes y pornográficas sobre la Presidenta. Ni ella ni organismo del Estado han sancionado nunca a nadie por ello, aunque en numerosos casos es identificable el autor de las ofensas, con frecuencia de despreciable y triste propósito de aludir a la vida íntima de la persona, que se desconoce, por supuesto. Como si se publicasen inventadas imágenes vejatorias y desdichadas sobre supuestos detalles de la intimidad del jefe del Vaticano o de un general de la nación. Dibujos propios de la pornografía anónima de un baño público, o espacio sanitario de adolescentes sin control.

 

 

         Esta parte idiota de la clase media es estentórea en sus dichos –a falta de cultura ilustrada (libros, digo) y de hábitos, protocolos y ceremoniales de comportamiento-. Sus dichos son apenas opiniones volátiles y crasas, aprendidas al pasar en la  peluquería, comercio ocasional y sobre todo en la televisión, en ésta por lo general emitidas por un informante o conductor con un grado deshonroso de incultura, falta de ilustración e inescrupulosidad ética y moral, que resultan en efectos de preocupación y hasta temor en el espectador perspicaz. La televisión y los grandes medios escritos se han convertido en maquinarias de inficionar y formar de modo sistemático y reiterativo idiotas políticos, o idiotas de amplio espectro. La clase media idiota, o una gran parcela de la misma –como ya he advertido-, expone con orgullo y en voz alta dichos comentarios superficiales e inconsistentes, fugaces e indecorosos, envilecidos y deformados, cuando no inventados sobre cuestiones o hechos no sucedidos o inexistentes.

 

 

           Es en esa indecencia de la ligereza y liviandad irresponsable y sumamente peligrosas en lo político y social, donde el amontonamiento de idiotas de clase media variada pone de manifiesto su centralidad más desagradable y temible. Es allí, en esa impudicia moral e intelectual, una incontinente pulsión maligna por lo anticomunitaria, disgregadora y racista, además de estúpida y desinformada, es allí donde rezuma el mal olor de un deseo de muerte profundo que parece disfrutarse al  dejarlo escapar, brotar y, me animo a decir, dentro de poco, de seguir, ponerlo en acto y ejecución. No es la primera que sucede en el mundo ni en Argentina: amplísimos sectores de clase media apoyaron y consintieron a la última dictadura militar a sabiendas del procedimiento colectivo de desaparición, violación sexual, tortura, sevicias, humillaciones degradantes y asesinato de miles de argentinos, vecinos, amigos, conocidos, compañeros de trabajo, intelectuales, obreros, estudiantes, alumnos, profesionales, ancianos, jóvenes, niñas y púberes, y una larga lista.

 

 

             Ese territorio de clase media idiota parece estar movida, en principio, por el miedo, el temor. ¿El temor a qué? No por cierto a alguna forma actualizada –con consumo y buena ropa para el que pueda pagarla- de fascismo mussoliniano, o estado policial manejado desde organismos de inteligencia y gobiernos –sucede ya en gran escala en los Estados Unidos- mediante el control inadvertido y la violencia disimulada y encubierta con el entretenimiento y el turismo de nivel subintelectual, bobería moral y mucho ruido, colorido y fuegos artificiales, si no playas inventadas donde aparece una palmera en el lugar en que hubo y debiera estar un bello ombú. He visto fotos de chinos con miles de personas que toman sol en la ficción de un verano tropical montado, a la manera “macri”, sobre una lona en un gran predio. Hasta el sol es artificial y las olitas del mar se simulan con maquinaria de mover agua, mientras las chicas por primera vez usan un dos piezas que en el oeste (el ex occidente) se usaron en los años 40 del siglo pasado. Allá los asiáticos con sus procesos culturales: los cito únicamente para señalar el paralelo bochornoso, confusionista y de rústica ignorancia en lo moral, intelectual, estético, político, social e ideológico dado de modo cada vez más desembozado en la clase media idiota argentina.

 

  

          Desde hace unos años circulan con frecuencia “cadenas” de mails engañosos, timadores, embaucadores, petardistas, engañabobos, al principio nimios e inofensivos, salvo para la credulidad ingenua y sin experiencia en procedimientos mediáticos. En un primer momento abundaron los chistes oligofrénicos o molestos, y luego las colectas rebuscadas para seres –con preferencia niños y animalitos- víctimas fantasiosas de alguna horrenda desgracia. En estos casos, ya con cierta impudicia, con obscenidad, los “bromistas” perversos apelan –también ahora, siempre- a la “piedad” del clasemedista con computadora en la comodidad confortable de su hogar. El mecanismo es tan simple como complejo, tan pervertido como manipulador: hacer sentir “bueno” a quien “pasa” la cadena “humanitaria”. En vez de dar limosna al desahuciado de la calle se pide solo reenviar el mail para salvar una gaviota empetrolada en la Patagonia o una laguna envenenada al norte de Ohio Estados Unidos. Muchas veces las fotos son viejas y otras pertenecen a otro asunto y lugar que el informado.

 

 

             En muchos casos se adjudican “pensamientos” magnánimos –no interesa si aplicables o no- a otras personas distintas a sus autores. Hay uno bastante conocido que se adjudica a un ex ministro de cultura de Lula da Silva, sólo que se sustituye el nombre del extraordinario músico  que ocupó esas funciones y se le otorga a otro intérprete saliente. Todo da igual. La clase media idiota que hoy despotrica en la calle, en los comercios, en el taxi, en las colas, en las confiterías, insufrible, se ve afectada y a la actúa ese procedimiento de alienación y estupidez. Hay que tener en cuenta que los grandes y genocidas autoritarismos puestos en marcha en los países más poderosos y desarrollados del mundo, por ejemplo, en Europa, se montaron y funcionaron en notable medida sobre esa alienación peculiar que es la estupidez colectiva, infiltrada también en individuos graduados en universidades. Lo digo porque esta clase de idiotez no hace distingos. Y hoy se ve mucho en Argentina.

 

       

          Desde hace un tiempo las cadenas de mails ya no son “humanitarias” (la nenita con un tumor en la cabeza o el perrito con glaucoma perdido en calles céntricas). Ahora las cadenas son políticas. O “políticas”. Convocan a concentraciones públicas por “irregularidades”, “exceso”, “arbitrariedades” y “prohibiciones” mal informadas, y supuestas y casi nunca probadas –muchas veces desmentidas después por la información que puede encontrarse aunque debe buscarse como empecinado investigador en internet-. Al respecto, hoy escuché a una treintañera acompañada por su pareja masculina de gimnasio, “pudientes” ambos de la última década, ni siquiera integrantes –creo- de los enriquecidos de golpe en el menemo-cavallismo (años 90, ¿recuerda?, cuando aquellos los viajes a Camboriú y Miami a cuenta de deuda externa).

 

    

        La treintañera -de vocabulario común, sin ninguna palabra, sustantivo o cita que llevara a pensar aunque sea en un discreto grado de información y lectura- gastó cerca de 1.500 pesos al contado por artefactos comunes de iluminación de jardín. Abrió la cartera y pagó. “Es lo que traje por ahora”, se disculpó ante el marido de gimnasio. Pensé: “¿Cómo? Es del rubro de gente que se queja, repite y repite sobre la “inseguridad” delictiva, y anda tranquila con dos lucas en el monedero a media tarde?” Lo insufrible comenzóe cuando dio rienda suelta a su “hábito de libertad” consistente en calificar al gobierno kirchnerista de “dictadura”, igual a “la de los militares”, dijo. Por edad, calculo que habría nacido a finales de los 70 o principios de los 80, de modo que si no le contaron en detalle o no procuró leer e informarse con perseverancia, no tiene la más remota puta idea de lo que  dice. Y arriba el tupé de “democrática” y “progre”, la boluda.

 

 

          La “dictadura” de la señora Kirchner, para la treintañera –de atractivos pies con uñas pintadas de violeta oscuro- consiste en que había leído un mail “de cadena” en que se anuncia que se van a retirar los pasaportes a todos los habitantes del país y, con el “pretexto” de digitalizarlos, habría de decidirse por fin no dejar salir a nadie, nunca más, de la Argentina. “Como la dictadura de los militares”, repitió. Quise decirle que en esa dictadura te desaparecían cuando ibas a sacar el pasaporte o bien te dejaban llegar a Ezeiza y te desaparecían en el aeropuerto, pasaporte o no pasaporte. Pero la idiota habría de negarlo y el muchachito del gimnasio saldría en su defensa. “Esto pasa desde hace nueve (¿) meses”, reafirmó la treintañera, y reconoció “Hasta ahí estábamos bien”. Calculé como hipótesis que “nueve meses” pudiera coincidir con el momento en que comenzó a arreciar la campaña contra la desmonopolización de la prensa, la Ley de Medios Audiovisuales.

 

 

         Como dije, la fuente informativa de la treintañera de uñas de pies más o menos atendibles fue un mail circulante que había recibido antes de gastarse 1.500 pesos de una sola vez, para volver, dijo, después con más dinero. En la cadena de correo electrónico, dijo, se alerta sobre una maniobra del  gobierno para tener el control de todos los ciudadanos, que el gobierno elegirá a quién darle y a quién no el pasaporte, que algunos (ella, seguro) podrían salir del país y otros no, que ya era imposible moverse fuera y dentro de la Argentina. Lo decía y pagaba con seguridad los 1.500 pesos delante de mí. El comerciante mientras tomaba el dinero asentía y reafirmaba los conceptos de la treintañera. El negocio, repleto de clientes. Acostumbrado a olfatear el olor a dictadura en serio, con picana y secuestros y gente tirada de los aviones, en un país repleto de informantes, yo, confieso, no sentí ni ví olor e imagen de dictadura en el comercio floreciente. Ví gente que compraba con fruición.

 

 

          Es verdad que el nivel de consumo no indica si un país vive o no en dictadura. Es verdad. Los alemanes con Hitler llegaron a tener salarios, consumos y servicios sociales de notable bonanza. Hubo prosperidad y estabilizó el país. Lo “pacificó” (no abundo en cómo lo logró). Logró Hitler que nadie se quejara o protestase. No dejó a ninguno que pudiese hacerlo o se animase a ello. Pero la treintañera, claro, sin la más puta idea de nada aunque sí con buena plata y lindas uñas (rostro feísimo), nalgas más o menos, tenía la segura información de que el ministro Randazzo (del Interior) y la Señora (Presidenta) traman el cercamiento de los ciudadanos, mediante la digitalización. Todos bien fichados, todos digitalizados, todos presos y desaparecidos, sugirieron con calma y sin ánimo de huir la treintañera y el propietario del comercio sentado en la caja mientras amuchaba la plata.

 

 

           Después del show cotidiano, al salir a la calle tres grandotes desde un auto me gritaron un chiste y yo les respondí con un sorprendente e inapropiado insulto soez. Los tres grandotes dejaron de sonreír, morochos ellos, dejaron de reír, se miraron serios, y yo me aferré a la lámpara que había comprado. Pensé: “Te veo mal Moretti”. El trío forzudo me campaneó ya sin sonrisa, luego dirigió la vista hacia delante y arrancó en seguida al ponerse verde el semáforo. Me dí cuenta que yo lo que quería hacer no era insultar a los robustos señores, laburantes de la construcción o vigilantes, sino explicarle a la treintañera que…

 

                  la digitalización de todos los órdenes de nuestra vida es inevitable por los adelantos tecnológicos. Que se trata también de una “sugerencia” de los Estados Unidos con el pretexto del narcotráfico y el lavado de dinero (que hacen los ricos y los grandes bancos, no la gente pobre o de salario). Que sí vamos a quedar todos fichados y detalladamente identificados en todos los organismos legales y también en todos los servicios de informaciones e inteligencia, dependencias que siempre hacen los trabajos de espiar y controlar y que trabajan de modo autónomo, aún en Estados Unidos, sin depender o siquiera poner al tanto al titular de la Presidencia. Que por simple recambio tecnológico quedaremos todos identificados con este gobierno democrático, con una dictadura militar de derecha, o con una dictadura socialista comunista (que no habrá, por la sencilla razón de que no hay comunistas, y si hubiera muchos, Estados Unidos nos bombardearía o usaría de nuevo a militares para otro genocidio). Que con este gobierno se digitalizarán muchas cosas pero no habrá prohibiciones ni desapariciones. Que si este gobierno se cae, o lo empujan, es posible que haya un gobierno de derecha, bien de derecha, fascista o no, elegido en comicios o no, pero que va a usar esa estructura digitalizada para cometer ilegalidades, delitos y controles dictatoriales, y quedará la idea que la “culpa” es de Cristina porque digitalizó. Que es posible que el próximo genocidio en Argentina, o una gran represión sangrienta, venga de uno de esos gobiernos sucesorios y opuestos al de la presidenta Cristina. Que ordenarán una nueva matanza –los que vengan, si vienen y si gente como la treintañera insiste en difundir esas conclusiones aterradoras suyas-, pero que ya entonces la vida va a ser mucho pero mucho más difícil que ahora, cuando estamos en democracia con gradual pero notable tendencia a distribuir riqueza. Que en ese caso probable a futuro con gobierno conservador y de derecha la treintañera de pies atractivos y cara fea y su hombre de gimnasio tal vez se salven, o tal vez no. Que acaso los torturen con picana eléctrica, o tal sean ellos los que torturen con electricidad o hagan el submarino.  Nunca se sabe qué van a decir los mails de las próximas “cadenas”. 

(1) Leer a fondo las notas centrales de los diarios, las firmadas por los mejores periodistas, escritores, especialistas en cuestiones públicas- es una tarea que requiere tiempo y paciencia, entendimiento y cultura, ilustración (libros, textos leídos con precedencia) y deseos de reflexionar y no repetir como pavo y de estar en condiciones de sustentar con argumentos e información sólida lo que cada uno elige decir después. Esto lo hace muy poca gente, aún muy pocos lectores frecuentes de otra literatura diferente al periodismo, como la novela. Otro ejemplo: el lector promedio de graves textos de filosofía suele despreciar la literatura periodística, con fundamento en la mayor parte de los casos (poco periodismo está muy bien escrito y fundado), pero también con una cuota de subestimación y hasta desprecio.

4 comentarios to “LA CLASE MEDIA IDIOTA. Mis desventuras con los boludos -y reboludas- que creen (todo) lo que dice la televisión.”

  1. Néstor O. Fernàndez Says:

    Buena nota con elogiable redacciòn, como caracteriza a esta pàgina. Pero pienso que la boludez es incurable, que atraviesa todas las capas sociales, quizà màs acentuadamente la media-alta, Agrego que hace tiempo dije (escribì y comentè en micròfonos de Necochea, donde vivo), que de aquì al 7 de diciembre pueden ocurrir catástrofes o asesinatos y tropelìas diversas, debidas al Grupo Clarìn y los intereses que representa: corporaciones, oligarquìa,, proyanquis y reaccionarios de variada laya.

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    • Sí, lo recuerdo.

      Es una predicción que mete miedo, pero está dentro de lo previsible.

      Por lo demás, ya se ha probado en Argentina, no hace tanto tiempo.

      Hechos que tuercen los acontecimientos para lados imprevisibles.

      Es temible y preocupante: como abrir la jaula de las fieras sin saber quién van a devorar.

      Fidel dice y repite que la única arma que tenemos, eficaz, es la información y el conocimiento. Y que con eso deberemos defendernos.

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  2. La idiotez no tiene clase….aunque es mas notoria en la clase media que teniendo acceso a la educación no hace uso de la misma ni de su libre albedrío y se deja utilizar por pereza intelectual primero y por pereza espiritual después…entonces, como bien decías, la idiotez es humana y son muchos los que colaboran en que sea el único rasgo que se desarrolle….idiotez encubierta en “derecho a la libertad” que bien visto es “individualismo a ultranza” basado en el tilingo deseo de sentirse único y superior a los demás…porque la igualdad los horroriza, si todos somos iguales quién es cada uno, algo que, por pereza, no pueden ni preguntarse ni contestarse, entonces consumen en el gran mercado capitalista sin llegar nunca a constituirse en personas individuales entre los pares y solidarios con la solciedad…Los idiotas reclaman como “derechos inalienables” “ser ignorantes” las 24 horas del día, “prohibir” todo tipo de intercambio de información que no corrobore sus juicios previos, a “descalificar” a todo aquel que no piense igual a ellos y a “negarse a escuchar” las razones de los otros con la misma paciencia que nosotros los escuchamos … en tu artículo me veo reflajada…así son mis encuentros en los negocios… HOY LA LUCHA TAMBIÉN PASA POR DESARTICULAR EL INTENTO DE IMPONER UNA DICTADURA DE LA IDIOTEZ AL SERVICIO DE LOS DE SIEMPRE…Saludos.

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  3. Carlos Diaz Says:

    Muy buen comentario. Y te acompaño el padecimiento.

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