La diferencia entre democracia legítima y democracia impuesta determina que en la primera un hábeas corpus te salve la vida y en la segunda te torturen y desaparezcas. Mis sorprendentes coincidencias con Alfonsín y Macri.

 

 

Escribe
AMÍLCAR MORETTI
Miércoles 3 de octubre 2012
La Plata. Argentina.

 

 

 

                       No acuso, no adjudico intenciones, no abro juicio. Pero si se recuerda el movimiento policial contra el presidente Rafael Correa de Ecuador más o menos para esta época del 2010, las suspicacias siempre se interponen entre las esperanzas democráticas (de democracia social, política, económica, de amplia participación e inclusión social) y los obstáculos, dramas disruptivos y atroces regresiones que supo sufrir la Argentina en el siglo XX.

 

 

                    Se dice, se repite que ya no son los militares los encargados de desestabilizar y voltear a los gobiernos latinoamericanos de tendencias populistas y distribucionistas, dada la amarga imagen que perdura en gran parte de la conciencia colectiva. El departamento de Estado de los Estados Unidos lo sabe muy bien y, en ciertos casos, ha asumido trasladar la posta a otras fuerzas de seguridad, policiales del Estado y privadas, como empresas contratistas encargadas de la llamada seguridad urbana y encierro carcelario de personas, a veces en lugares desconocidos y sin asesoramiento legal.

 

 

               El corrimiento de las desestabilizaciones y aún los golpes de estado militares hacia fuerzas comunes de seguridad a veces parece sólo un clisé para un momento determinado, cuya duración no se conoce. Pero, bastante de real hay en cuanto a eso en las geoestrategias de desestabilización elaboradas en países o poderes centrales en lo referente a gobiernos con tendencias no coincidentes con los mercados abiertos y sin defensas y el debilitamiento de cualquier tipo de autonomía y soberanía nacional o regional que haga frente a las políticas hegemónicas, en esta parte del mundo, provenientes de Estados Unidos y, en mucho menor medida, de Europa.

 

 

 

                        Además, desde hace años las interrupciones de gobiernos legítimos se ensayan con crisis financieras planificadas y con el aumento de la tradicional construcción de climas anímicos colectivos de malestar, especialidad de los grandes medios de prensa, información y comunicación. Claro ejemplo, en casi todo el período kirchnerista, es la Argentina. Como antecedentes pueden citarse el derrocamiento del doctor Illia en 1966 y la predisposición previa por parte de buena porción de la población en favor de la intervención militar en marzo de 1976, pese a los esfuerzos angustiosos de políticos conservadores como Balbín, a quien respetó Perón en sus últimos años.

 

 

                        En materia de fuerzas de seguridad no militares, tampoco hace falta referirse al caso de Correa hace dos años, ya que en Argentina hay ejemplos de revueltas y motines de esas fuerzas, tanto en dictaduras militares (entre 1966 y 1973) y durante el breve gobierno peronista posterior a 1973, en el que varios gobernadores, por ejemplo, en Córdoba, fueron jaqueados o expulsados por motines de uniformados no militares.  A veces se trató de pujas internas de diferentes tendencias políticas dentro de los que se amotinaban, en reclamo de mayor o menor dureza represiva con respecto a políticas planteadas -repito- por dictadores militares en el gobierno nacional. Otras, fue una orquestada planificación de un foquismo golpista que volteaba una a una las plazas más combativas de reclamos sociales reformistas. En estos últimos casos, hubo desarrollo y finales trágicos, derivados no muy a  la larga en genocidios e integrales cambios de las políticas económicas, sociales y laborales del país todo (1976) que afectaron a las mayorías.

 

               En cuanto al abandono parcial de funciones claves de actividades o bien medidas de protesta y reclamos que ensayan  fuerzas policiales sindicalizadas en países desarrollados europeos, bueno, es un asunto distinto porque hay una autorización legal para agremiarse y hay un tratamiento asambleario público de las discusiones y la permanente intervención de los otros poderes, de modo que todo -salvo imprevistos- se canaliza en un trámite de requerimientos gremiales atendibles o legales sin afectar servicios básicos y mucho menos con visos de desestabilización integral.

 

 

               Ricardo Alfonsín,  diputado nacional por el radicalismo, lo dijo bien claro, con ánimo solidario y autodefensivo pensamiento solidario y democrático: convocó a los partidos de la oposición a “dejar en claro que más allá de un legítimo derecho a reclamar, no avala el uso de procedimientos claramente impropios de instituciones encargadas de garantizar la seguridad”. En declaraciones a Télam, Alfonsín sostuvo que “hay que actuar con mucha seriedad y abstenerse de tomar actitudes que puedan complicar la resolución del conflicto” que involucra a efectivos de la Prefectura Naval y Gendarmería.

 

            “Ya llegaré el momento de poder hablar de las responsabilidades” agregó el dirigente radical, quien se negó a opinar sobre la “cuestión de fondo”, porque sostuvo, “no debemos obstaculizar la recomposición del principio de autoridad” en ambas fuerzas.

 

 

                    Al parecer Alfonsín, con buenos reflejos, actuó en consonancia con la salud de todos: hay que defender las formas democráticas, el marco, la institucionalidad antes que nada. Después llegará el momento en que se debata, en el espacio de la política, la sustancia dentro de ese marco y forma institucional democrática. Si se rompe el marco, lo que se pone en juego es la democracia primero, y luego la vida de cada uno. Repito:  dada la experiencia argentina de los últimos 70 años y lo que se ve en otras naciones -Libia, Siria- no se trata ya de democracia como libertad e igualdad sino de democracia como cuestión de vida o muerte.

 

                  Puede ser que en una democracia pobre y frágil -no es el caso argentino- alguien o muchos no puedan comer, educarse  y curarse, puede ser y hay ejemplos en el mundo.

Pero en una democracia puede presentarse un hábeas corpus: algo crucial para alguien, el vecino, el otro, un amigo, uno mismo, si es que le toca evaporarse y no se sabe dónde está, qué le  pasa y quién se lo llevó. La democracia -por formal que le parezca a muchos- es la diferencia entre permanecer vivo o ser desaparecido y torturado. Es la diferencia que hace que un torturador desuelle a un ciudadano y luego se pasee impune,  o bien que lo torture y después, aunque sea angustioso e injusto tiempo después, pueda ir preso y pensar allí lo que hizo y hacer pensar a otros la misma cuestión. Es mucho, más de lo que -me parece con pena- demasiados esperan o desean.

Para mi sorpresa, me encontré en coincidencia con Mauricio Macri. El intendente pidió a los efectivos de las fuerzas de seguridad que “vuelvan a sus casas” porque “tienen una responsabilidad mayor que otros trabajadores y no pueden tomar la calle”. Macri se pronunció en la noche de este miércoles en una breve declaración que dio en el primer piso de la jefatura de gobierno porteño, sobre la protesta que desde el martes realizan uniformados de la Prefectura y Gendarmería a la que calificó como un hecho de “gravedad”.

 

 “Los argentinos les hemos delegado una responsabilidad importante que tiene que ver con cuidar a todos. Por eso les pido que vuelvan a sus casas, con sus familias, y que abran un canal de diálogo para que el Gobierno nacional pueda corregir los errores que haya cometido”, sostuvo el referente del PRO en una declaración ante la prensa.

 

En varias oportunidades habló de su compromiso con la democracia y el respeto a las instituciones y dijo que “hay que apostar a la convivencia, al diálogo, al trabajo en conjunto. Tenemos un enorme futuro pero apostando al respeto de las instituciones. Necesitamos soluciones concretas y no apelar a fantasmas.”

 

 

 

4 comentarios to “La diferencia entre democracia legítima y democracia impuesta determina que en la primera un hábeas corpus te salve la vida y en la segunda te torturen y desaparezcas. Mis sorprendentes coincidencias con Alfonsín y Macri.”

  1. Carlos Diaz Says:

    Parece que ni Alfonsín ni Macri quieren que se tire del mantel y me parece muy bien. Que después critiquen con virulencia, como suelen hacerlo. Nosotros también podemos contarles todas las costillas. Pero ahora se curan en salud.

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    • Sí, si se tira mucho del mantel, todos nos quedamos sin comida y embadurnados.

      Ellos, los políticos, por falta de espacio.

      Nosotros, la mayoría, porque vamos a sufrir la peor parte, si nos dejan vivos.

      Los otros, la minoría con poder, y los que fogonean de diverso modo, y los que sirvan para dar palos y tirar al blanco en la calle, porque quieren usar las escobas de nuevo y barrernos al horno.

      Siempre digo, cuando la próxima vez les ordenen, y los convenzan con dos semanas de TV, el genocidio no va a ser de 30 mil sino de 100 mil. Y quizás ni usen a los militares. Mirá lo que te digo.

      También puede ser que lo hagan democrático al genocidio: de a poco quitan planes sociales, cortan jubilaciones de civiles, cierran o no abastecen hospitales, cierran las fábricas y talleres con importación de chucherías, y construyen un paredón bien alto: nos tiran a todos del otro lado. Ya lo hacen: en Beirut, Irak, con el Barrio Verde. No van a necesitar ni maestros, ni periodistas ni médicos, salvo unos pocos. Sólo quedarán los uniformados más confiables para ellos y feroces. Después, en la Zona Verde hasta es posible que llamen a elecciones. Y hasta es probable también que tengan una oposición. La tenía cualquier rey, por autoritario que fuera: la llamada “oposición al rey” (la creaba él mismo, para tener oposición y democracia).

      ¿Viste la película “Niños del hombre”? Bueno, igual. Y te aclaro que la novela está escrita por una reconocida escritora católica, muy católica.

      Como esto es muy negro, no hay que caer en el descreimiento. No es un destino. Basta con cuidar lo que se tiene. Y primero hay que darse cuenta. Por ese lado hay luz. Y en verdad, con Cristina, mal no nos va. Si no, mirá España, Italia, Rumania, Polonia para no hablar de los países que rodean a Rusia, o a Haití o Paraguay. Y si no, mirá también hoy a Siria. O cómo dejaron a Libia. O si querés, mirá a Irak y a Afganistán. ¿Quién habla hoy de cómo están los libios y los horrores que están sucediendo allí desde hace un año?

      Hay que parar a unos y a otros. Pararlos. No darles oportunidad. Llevarlos al terreno democrático, y usar mucho la inteligencia, para que todos participen y todos comamos, nos curemos y nos eduquemos. En eso, el finado Alfonzo tenía razón:sabía lo que preparan desde hace años y lo que quieren y desean, que no confiesan.

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  2. López Says:

    Ni Alfonsín ni Macri tienen llegada a las fuerzas de seguridad de lo contrario estaríamos hablando de algo mucho mas grave. La diferencia entre ambos opositores contumaces es que Macri guionado por Durán Barba se presentó como un indignado ante el “destrato y la humillación que reciben los encargados de la seguridad del país” en un velado llamado a sumarse a su partido ya que “él comprende el dolor, las injusticias y la persecución cometidas por Garré y el Gobierno Nacional”. Mauricio siempre a la derecha de la derecha simulando ser democrático.

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    • Buena observación.

      No es que yo crea que la democracia de Macri es la democracia que yo deseo.No, nada de eso.

      Pensé que, si se patea el tablero, él también se queda sin la torta.Él tiene que competir con apariencia de democracia, dentro del marco institucional. Aún los Bush debieron hacerlo, y sobre todo al hijo le interesaba nada. NI entendía.

      Si alguna vez el marco se rompe aquí de nuevo -lo que hay que evitar a toda costa- es probable que Macri colabore, pero ya no sé si será convocado para regalarle el primer puesto.El destino Alsogaray.

      En cuanto a Alfonsín, no creo que se arriesgue a tirar el agua de la palangana con el pibe adentro. No tiene nada. Necesita del marco. Dentro del marco puede aparecer. Sin el marco institucional democrático, no existe. Se evapora. Queda fuera del cuadro, no existe.

      De todos modos, en momentos graves, no hay que fijarse quién está al lado tuyo. Lo hacemos juntos si vienen degollando y, en todo caso, después la discutimos. Si me estoy subiendo a la alambrada de un campo nazi, y viene el pibe Macri y porque ese día se siente generoso, me ofrece su mano, yo me apoyo en él y salto. Cuando vienen las inundaciones con olas de 30 metros de altura, todos somos víctimas.

      Eso quise decir, Negra.

      Gracias por el aporte.

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