Thora Birch y sus seguidores. Y Tony Duran y sus fotografías de estética chongo publicitaria

 

 

 

 

                    Ignoro la razón pero el nombre de la actriz norteamericana Thora Birch es muy buscado, desde siempre, en ERÓTICA DE LA CULTURA Blog. No es una actriz cuya figura -y simbólica en la conciencia colectiva del espectador, si es que existe tal cosa con la intérprete- rebalse de sentido en el gran público, al menos en Argentina. Birch (nacida en 1982 y ahora ya pasados los 30 años) tuvo su momento de repercusión con “Belleza americana”, por el papel de la piba que no encuentra su lugar en el mundo en un mundo (norteamericano de clase media) en que parece que nadie halla el suyo. Los jóvenes, entonces, si desean algo en serio y duradero, deben alejarse, irse.

 

 

                Hay otra película, del 2001 pero recién estrenada aquí en el 2009 solo en video, es “Ghost World”, en que Birch apareció junto a Scarlett Johansson, quien, a diferencia de la primera, parece no sólo haber crecido como actriz sino haber recorrido el ascenso del éxito y el estrellato. 
“Ghost Wold” habla de dos chicas que, recién abandonado el secundario, quieren como las anteriores distanciarse del mundo porque consideran -o han comprendido- que es un lugar repleto de perdedores (los supuestos “triunfadores”) una de cuyas vocaciones es burlarse de las dos muchachas, de Birch primero que todo.

             

 

 

                    Es probable que este film así como “Pregnancy Pact” (este domingo a las 20 en Study, señal de la televisión de cable), sobre el caso real de las chicas que en Estados Unidos decidieron quedar embarazadas al mismo tiempo, de algún modo haya percibido algo de peso componente de la subjetividad de esa compleja etapa de la adolescencia que va hacia la primera juventud y a lo que viene inmediatamente después.

 

 

              Lo cierto es que Thora Birch es muy consultada y vista en este sitio digital. Días pasados hallé una foto de ella que no he publicado, y que ahora reproduzco para sus seguidores, registrada por Tony Duran.

 

 

 

 

 

 

 

Escribe
AMÍLCAR MORETTI     

                  Tony Duran es un fotógrafo norteamericano conocido por ser el “hombre de confianza” de las estrellas de Hollywood. Nacido en Minnesotta, se graduó en la Universidad de Wisconsin. Ha fotografiado entre otros a Tom Cruise, Lindsay Lohan, Natalie Portman, Brad Pitt, Beyoncé, Charlize Theron, Ashton Kutcher, Ben Affleck, Penélope Cruz, Sandra Bullock, Scarlett Johansson, Jude Law, Kevin Spacey, Katie Holmes.  Está o ha estado a cargo de campañas gráficas de conocidas marcas internacionales  y publicó en masivas revistas de modas, sexies, “para hombres” y en otras, como GQ, Elle, Vanity Fair, Rolling Stone, Esquire. Una de sus especialidades es el desnudo, sobre todo el masculino.

              En general, las imágenes de Tony Duran -prolijas, “lustrosas” por ese refinamiento “fashion” propio de la publicidad- me parecen que marcan uno de los límites que la Erótica en la fotografía no puede traspasar bajo peligro de no ser vendible, de obtener el rechazo de las clases medias supuestamente “ilustradas” y en verdad definidas solo por el nivel de ingresos y los gustos caros. Duran me impresiona como demasiado “fino” -un “esteticista”, si se quiere, aunque no creo que llegue a dicha categoría-. Se nota más en sus fotos de varones desnudos. Más allá que los cuerpos de los modelos luzcan un trabajo de gimnasio que resulte más o menos estimulante de fantasías sexuales, hay en la forma de tomarlos un concepto de lo “lindo” que no alude tanto a la belleza como a cierta tendencia de mercado marcada por lo que se vende y se compra a buen o alto precio en materia de sexo.

                Las fotos de Durán son “lindas”: son lo que toda modelo (mujer) de pasarela, “fina”, quisiera para sí, y en ese sentido aceptaría el desnudo, dado que la mencionada “fineza” (no otra cosa que artificiosidad) -se supone- legitimaría aparecer desprovista de ropas. Y sucede que el arte no funciona así, con permisos de mercado. Las imágenes pueden ser más o menos directas, más francas o no, más frontales o con apelación a la sugerencia, pero en Duran predomina otra modalidad (para no hablar de estilo). Lo suyo es una pornografía soft de “buen gusto”. Y ojo que no menciono la palabra “porno” en sentido despectivo o desvalorizante. He visto imágenes de pornografía con altísimo contenido dramático, y por tanto merecedoras de una valoración estética muy cuidadosa.

               

                 En cuanto a la temática del desnudo masculino en Durán, especialidad tan legítima como cualquier otra, sucede lo siguiente según observo y juzgo: en Durán lo amanerado de su estilo, tanto en pose como en iluminación y supuesta limpieza de contenidos (todos los cuerpos parecen recién salidos del gimnasio, de la ducha, el masaje oleoso y el baño turco), va en sentido contrario a la expresividad intelectual e ideológicamente decente. Preciso: lo cuestionable no es tampoco tanto lo exhibido con los rasgos mencionados como la “falsedad”, el manierismo con que están tomados los cuerpos: parece campaña publicitaria de chonguerío para alquiler. Parece publicidad (y en verdad, en muchos casos, es eso: publicidad, promoción para la venta de algo). Cuerpos deseables, puede ser. En estos gustos no valen leyes, son asuntos íntimos y privados, tanto para varones como para mujeres. Y al respecto no tengo nada que decir: ese es el mundo real, no el de la fotografía, que es de lo que hablo.

                   

                     En función de lo publicitario -basado en la falsedad esencial de las cualidades de los mostrado-para-vender-, a los chongos de Duran les falta virilidad, crudeza, les faltan pelos, olor a macho cabrío. No parecen -no son- hombres masculinos reales. Pero tampoco esto es lo censurable: sí parece ser objetable -por insustancial- la falta de drama, de conflicto dramático que tienen sus imágenes, en particular las de desnudo. No hay conflictividad en sus cuerpos, hay mercado caro, compra-venta publicitaria de cuerpos para nivel de altos ingresos y su falsedad deriva de allí por exponer como duradero y cierto algo que es un simulacro visual circunstancial. No es un problema moral, es una cuestión estética que deriva y tiene causa en una cuestión ética.

 

Jueves 20 de setiembre 2012. Argentina. La Plata 8a 60 kms. de Buenos Aires)

 

A continuación algunas fotos de Tony Duran.

 

 

 

 

 

 

 

Cindy Crawford por Tony Durán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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