Leyla dice: “El amor no es otra cosa que Sexo mal escrito” (“No pude evitar, no subirla(s)”)

 

 

 

                          “No pude evitar, no subirla”, postea ella, maliciosa, y se da permiso para subir una foto del actor Hugh Laurie (claro, el de “Dr. House”, cadena Fox desde 2004, creo) en calzoncillos y soquetes de espaldas a la cámara-espectador, de frente a una pared lisa, con la cabeza algo girada a la derecha. Esto lo hizo el último día de agosto pasado.

 

                Pero, ¿quién lo hizo? Leyla Garza o Leyla Hernández, quien se define a sí misma, con suficiencia y sano e inocente desafío, de este modo:

 

“Con la Edad Suficiente para Pervertir una que Otra idea…

“EX-Twittera de Hueso Colora’o.. 

“Melómana, Bipolar, Esquizofrenica y ademas..

“Bien pinche AntiSocial.

“Advertencia::: 

“[Incluyo lenguaje Soez por defecto de fabrica]”

 

 Leyla es bien Pinche, es decir, mexicana. Y como tal maneja bien, estimo, el inglés. Como que intercambia inglés y mexicano. 

                   Leyla hace estas cosas en su blog: http://leylahernandez.com/, al cual subtitula:

 

 

“Love ain’t nothing but sex misspelled”

 

Lo que, según me traduce Google “a lo Tarzán” significa 

 

“El Amor no es otra cosa que Sexo mal

escrito” 

 

 

    … lo cual -desde un punto biologicista o bien abierto y emancipado, según se vea, y también desde la antropología-,  es una conclusión-razonamiento que tiene más de un fundamento veraz. Y aclaro que dicha interpretación nada tiene que ver con el sexo (intercambio corporal afectivo) mercantil que concibe al cuerpo (en especial de las mujeres jóvenes y niños) como mercancía pura que se compra y vende en el mercado, a estar por los principios económicos y sin ética del neoliberalismo en economía y cultura que se desarrolló desde 1980, como anticipación de la caída del socialismo a la rusa. La concepción de Leyla tiene que ver, en cambio, con la antropología de la cultura y el anarquismo siempre utópico y tan bienintencionado y emancipatorio (del hombre) de principios del siglo XX y aún de mucho antes.

 

 

 

                  Bueno, lo cierto es que Leyla, mi amiga y conocida de internet, ha consignado entre otras muchas, dos imágenes que me produjeron buen humor. Una es la ya mencionada de Hugh Laurie, que más abajo copio. La otra, que aprecio como superior, es la del loco y comiquísimo Charlie Sheen, el hijo del gran Martin Sheen (“Apocalipsis, Ahora”) y hermano de Emilio Estévez, buen director y actor. Se sabe que Charlie Sheen  tiene una Afición (“adicción”, definen los norteamericanos, cada vez más cerrados, como si el sexo fuera una “adicción” semejante a la que produce la heroína -que por lo demás ayudan a producir ellos en los campos de amapolas de Afganistán invadida-). El actor -también dado a beber alcohol-  es “aficionado” a las chicas que venden sexo, es decir, a las prostitutas. No abro juicios morales aquí (que por lo demás de nada sirven)  pero, sumado a los grandes problemas y costos que le ha significado esta idea de los intercambios genitales-sexuales, siempre he tenido la impresión que Sheen se toma todo deliberadamente en solfa, en joda. Como una joda “subversiva”, digamos. Al comprar sexo de modo repetido y, sobre todo, de modo bastante abierto y público, al tolerar por ello detenciones policiales y pérdidas de generosos contratos, el hombre lo que hace es poner en evidencia lo que los otros también hacen, pero en ocultamiento y clandestinidad mientras recitan plegarias evangélicas. Abundan los gobernadores, legisladores e intendentes involucrados en esta ambigüedad. Para no hablar de ricos, muy ricos y profesionales.

 

            Charlie Sheen  no es un cínico pragmático que se enorgullece de sus debilidades y obsesiones privadas. Sheen tiene en esto, conjeturo, algo de Groucho Marx, quien con su particular y disimulado “marxismo” planteaba la evidencia de la ilegitimidad de base del capitalismo y la (antes llamada) moral burguesa, equívoca y ambigua. “El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hide”, “El retrato de Dorian Gray, El Destripador de Londres, El Hombre Lobo y Drácula, todos victorianos y bien burgueses. Sheen, como los mencionados, “destapa” gran parte de la olla, de la Olla Sexual Norteamericana. Elude la hipocresía o, en todo caso, la denuncia al hacerla evidente y dejarse “descubrir” con las manos en la masa (la masa de una bella mujer, claro).

            Creo que el mejor ejemplo de esta idea de una cultura (la norteamericana, que solo puede granjear una profunda infelicidad y un inagotable malestar que ya se ha convertido en demencia asesina), es consignar primero la foto subida por mi pequeña amiga Leyla, de cuyo blog tomo la foto que va a continuación:

 

 

(“No te escucho…no te escucho”. Charlie Sheen. (no se consigna autor de la foto)

 

 

 

                      Y ahora la ya citada foto del Dr. House:

 

 

 

 

 

          La foto del inglés Hugh Laurie, aunque efectiva, la percibo más convencional que la anterior de Sheen. Más calculada y con menos humor crítico. En principio, Laurie repite una antigua tradición de las más grandes y aseguradas estrellas de la escena, tanto del cine como del teatro: tomarse en broma a sí mismo. Para esto hay no solo que sentirse muy seguro de lo que uno es sino también de la solidez de la posición lograda. (Aunque admito que puede ser resultado, asimismo, de la indiferencia ante las consecuencias de los actos hechos públicos cuando ya se ha logrado cierta seguridad material y una notable decepción con el medio y el modo de haberla logrado (a esa seguridad material, en general tras haber interpretado cualquier cantidad de mamarrachos en los que nadie tendría que creer, salvo los bobos, que los hay, y muchos).

 

              Como otros excepcionales antes de él, Marlon Brando era un tipo que no pocas veces se parodió a sí mismo, incluso a su propio estilo y método, inigualables, pero que él podía armar y desarmar según su gusto y cuando lo deseara. Así, de un modo indirecto les decía a los que miraban: “Ven, soy más genial que lo que ustedes creen. Tan genial que puedo demostrarles que todo es truco y simulacro, y de inmediato demostrarles que puedo seducirlos cuantas veces desee con esos mismos trucos y simulacros dado que yo, les repito, soy un Excepcional.” 

 

 

          MIS SALUDOS A LEYLA 

 

                     y suerte en su Blog

 

 

(Un único reproche a mi Chica mexica: Leyla, consigná por favor los nombres de los autores de las fotos. Ellos te “han permitido” publicarlas; bueno, retribuíles con la identificación de autoría. Mirá que algún día pueden apropiarse de lo que hacés y adjudicárselo otro, o ignorarte, como si no existieras. ¿Y sabés una cosa? Vos existís. Gracias, Piba)

 

 

AMÍLCAR MORETTI, LUNES 3 DE SETIEMBRE 2012. argentia. ciudad choronga.

 

 

    MUJER CON RODETE ESPERA DENTRO DE BAÑERA

 

 Foto por AMÍLCAR MORETTI. Set. 2012.

5 comentarios to “Leyla dice: “El amor no es otra cosa que Sexo mal escrito” (“No pude evitar, no subirla(s)”)”

  1. Gracias amigo, un abrazo y mis Saludos 🙂

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    • Ud, se merece eso y mucho más. ¿Esa foto es cuando tenías 16? Imagino cómo será tu lindura hoy, en crecimiento.

      Y otra cosa: tu Blog tiene humor. Eso me hace bien. El humor (crítico, irónico) es síntoma elocuente (e indirecto) de reflexión, es decir, inteligencia junto ética (unas pocas convicciones personales, nada menos ni nada más)

      Un beso.

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