no es un sapo; es el Príncipe

 

 

 

 

 

 

                 “Los sapos del parque los recogí yo en los parques distintos y ocasionales, uno a uno, mano a mano.  De noche, en general. Una vez tuve uno, grande, que durmió todo el invierno en un rincón del escritorio, debajo de una biblioteca. Me dí cuenta porque a veces lo escuchaba moverse, en la noche, mientras escribía. ¡Pobre, cada veinte días inmóvil se acomodaba un poquito! En verano le abrí la jaula, claro: “Vaya a retozar compañero, que ya está lindo para nochear afuera”. Que es como coger al sereno. Hacer el amor digo, en el césped, las noches de calor y cielo estrellado. Eso sí, hay Sapos Bellos y Buenos. También están los sapos disfrazados (disfrazados de sapos, pero feos y malos). Y los que quieren aparecer como buenos y bellos y son barones (no príncipes) malos y feos. “Hay de todo en la viña del S(s)eñor”, repetía mi madre. Sí, de todo pero mal repartido, me (a mí, para mí) decía yo.”

 

(Viernes 31 de agosto 2012. Argentina) 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: