Circe, debo estar choto, porque cada vez que veo a Fred me pongo a llorar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ella: Circe, la del Conurbano. 

 

 

            PREGUNTAS A CIRCE

 

 

                ¿Puede un hombre seducir a una rubia con solo bailar? Sí, lo hace Fred. Ginger no hace caso a su canto de amor, a su seductora y delicada declaración. La toma de la mano, ella lo rechaza, de modo repetido. Al fondo hay un gran ventanal, con una playa nocturna a la que da el mar suave y la luna.  Fred tiene espacio, un gran espacio a su disposición, el de una habitación de una suite de lujo. La cerca, le corta el camino de huída y resistencia, una y otra vez. Pero Ginger no quiere saber nada, lo rehúye. Y ahí, entonces, al 1 minuto 46 segundos exactos él se pone a bailar. Baila, solo baila. Danza, se desliza. Ella lo mira con su vestido largo, blanco y escotado. Rubia. Sabe lo que viene. Fred embruja con su Baile, con su Vuelo. Allí Fred conoce que tiene la partida ganada, la del Amor. Fred la guía, suave. Ginger, de a poco pero también seducida de inmediato, se deja llevar. No se resiste más. La Magia no se resiste. La magia es magia. Uno, una cae en estado de magia. Se deja magiar. La magia debe ser dulce. Por eso es magia: es Sueño. A los 2 minutos 4 segundos ella es la seguidora de Él. ¿Cómo lo hace? ¿Cómo lo hizo Fred? A los 2 minutos 10 segundos Ginger es su alumna predilecta, su girl ideal, el sueño que sigue al Mago. El Mago sueña con baile y ella queda enseñada. Fred embruja. Miren bien: a los 2 minutos 36 segundos Ginger ya hace sola lo que él hace. Baila por propia disposición pero igual a Él, Fred crea y ella es su espejo, por propia voluntad y a su vez por estar magiada. Son dos, son Uno. A los 3 minutos exactos Él se distancia un poco y baila junto a ella y ella es su puro Espejo. Ginger es Espejo de Fred. La Rubia es espejo de la Gran Magia de Fred. A los 3 minutos 15 segundos Ginger reacciona, despierta y trata de fugar. Camina decidida hacia la derecha, para salir de cuadro. Fred va tras ella y la toma de la mano. La lleva de nuevo consigo. De pronto a los 3 minutos 20 segundos Fred intenta su propio juego, se aleja, toma distancia. Ella, entonces, enfurruñada, se aleja hacia el gran balcón al mar, triste, quizás decepcionada del seductor, el Gran Mago. Fred, de nuevo, se da cuenta que con la Magia del Amor puede Bailar pero no Jugar: va hacia ella, sube dos escalones, la toma de la mano y la trae en pareja. Bailan juntos, de nuevo. Nunca habrán de separarse. Morirán juntos cuando cierre el telón, Día y Noche. Yo supe eso a los cuatro, a los cinco años. 

(AMÍLCAR MORETTI, viernes 31 de agosto, él último del mes, y ya se acerca la primavera. Debo estar choto, muy choto Circe.)

 

 

 

 

 

Argentina, La Plata.

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