TILDA SWINTON (I)

 

 

 

Tilda Swinton por Paolo Roversi, fotógrafo de moda italiano (nacido en Ravena en 1947. Vive y trabaja en París desde 1973. Su estilo y técnica se realizan en estudio y con el uso de la película Polaroid de gran formato.

 

 

 

Foto de Craig McDean, para tapa de Another Magazine, primavera-verano 2009.

 

 

 

Tapa de Vogue Alemania, octubre 2009

 

 

 

 

 

Autor sin identificar (consignada en Mundofoto digital)

 

 

 

 

Tilda Swinton en el filme “Los límites del control”, del realizador de Nueva York Jim Jarmusch, que se exhibe por la televisión de cable esta noche de jueves 16, a las 22, por la señal ISA.

 

 

 

TILDA SWINTON (n.1960), es una actriz y también modelo británica de origen escocés, convertida en verdadera figura de culto. Sus primeros pasos en el cine los dio con el ya fallecido Derek Jarman (“Caravaggio”, de 1986, muy repetida en la TV. cable), peculiar realizar inglés. Adquirió resonancia con “Orlando” (1992), de la directora Sally Potter, sobre la celebrada novela de Virginia Woolf, una de los cinco o seis narradores del siglo XX. Con el director neoyorquino Jim Jarmusch hizo antes de “Los límites del control”, a exhibir esta noche en la tevé, una participación de “Flores rotas”, con Bill Murray.

 

 

 

           Repito a continuación el breve comentario de presentación que publiqué en el diario EL DIA de la ciudad de La Plata (a 60 kms. de Buenos Aires, Argentina), con motivo del estreno esta noche a las 22 (jueves 16 de agosto), por la señal ISA de la TV-cable, de la película “Los límites del poder”, con la ya mencionada contribución de Tilda Swinton:

 

 

        Después de tanto insistir el cable con “Flores rotas”, Jim Jarmusch se renueva con un estreno en televisión: “The Limits of Control”. Jarmusch, para los que no están al tanto, es algo así –aún, después de unos cuantos años- como el talento “independiente” del cine norteamericano de Nueva York. En buena parte del mundo, también, claro, en la Argentina de clase media urbana poblada de pibes que han estudiado en escuelas de cine privadas o públicas, Jarmusch es el nombre a seguir para tener cierto confort de vida y a la vez ser culto y hacer las películas que cada uno quiere hacer aunque les gusten a pocos.

 

 

       Así, las opiniones y juicios son distintos, opuestos. A la gran mayoría, Jarmusch no les gusta, no lo entienden, no lo disfrutan. Una minoría sí. Su cine es interesante, pero hay que estar en esa frecuencia, una manera alternativa (no la de la televisión y medios tradicionales) de ver la vida. La crítica mundial, consigna el sitio digital Film Affinity, tuvo también valoraciones dispares: de genialidad a aburrimiento. “Un hombre misterioso, desconfiado y solitario (Isaach De Bankolé) que vive al margen de la ley y lleva siempre un violín bajo el brazo, llega a España con la intención de terminar un trabajo. En su camino se cruzarán los más peculiares personajes”, es la sinopsis argumental.

 

            Agrega en seguida: “Un ejercicio minimalista (…) Un trabajo no dramático que se aprecia mejor como un evento de pura imaginación y sonido.” “Creo que lo que [Jarmusch] quiere decir es que si despojas a una historia hasta lo más esencial, te queda muy poco.” “Pausada, casi en silencio, el director propone la precisa disección de un tiempo, éste que nos toca, ausente; vacío del privilegio del sentido. ¿Suena absurdo? Pues sí, lo es. Inmejorable y metódicamente absurdo. De otro modo, imprescindible.” “Una pequeña joya deliberadamente anticomercial”. “Esta es la versión Jarmusch de ‘una de espías’: un thriller envasado al vacío. Los fans del género pueden sentirse estafados pero los de Jarmusch se sentirán tan fascinados como este cronista.”

 

        En “Los límites del control” hay como una especie de superhéroe que viene a salvar a “la gente del arte y la cultura”, o algo así. La presencia de Bill Murray, la insuperable Tilda Swinton y Gael García Bernal y otros actores de diferente palo hacen heterogénea y casi burlona la idea. La idea está bien pero su concreción es dudosa. De todos modos, es clara, si se capta el código. “Debajo de su fachada hermética y silenciosa (no olvidemos que es el ideal de Jarmusch), el único superpoder que posee (el protagonista salvador)es el de la imaginación. En la realidad no es gran cosa, en la ficción lo es todo. Para salvaguardar a los músicos, cineastas, científicos, bohemios y drogadictos, es el superpoder idóneo.” “No viene a salvarnos a nosotros, entonces, sino al arte. Y para hacerlo hay que eliminar a la realidad. Sin armas, sin fuerza, sin planes estratégicos. Sólo con una simple cuerda de guitarra. Con arte”, han dicho.

 

Texto y compaginación por AMÍLCAR MORETTI. Jueves 16 de agosto 2012. Argentina.

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