Garufa, Niño Bien y los subtes de macri

 

 

 

 

 

 

 

Escribe
AMÍLCAR MORETTI

 

 

 

          Después de una semana o más días, según parece, de paro de los subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires, con los inconvenientes y malestar que ello representa en una capital de tres millones de habitantes, cabe preguntarse qué es lo que lleva a un jefe de gobierno como Mauricio Macri a generar, dejar crecer y estimular tamaño conflicto sindical-salarial de un servicio público vital para el centro urbano más poblado e importante de la Argentina.

           Se me ocurren, en principio, tres razones que, es probable, funcionen combinadas en diferentes grados en el día a día de una huelga de efectos colectivos acumulativos en su capacidad de malestar:

 

— Interés planificado en generar caos y descontento generalizados, de modo creciente, a efectos de dirigir posteriormente el rechazo hacia el gobierno nacional de Cristina Fernández de Kirchner en una megaciudad que se ha manifestado antikirchnerista de modo reiterado. Se trata de una antiquísima táctica política de la  insurreccionalidad clásica, tanto de la derecha fascista como de la izquierda revolucionaria. Y también del anarquismo radical de izquierda y derecha. No creo que la  mentalidad política de un individuo con la formación de Macri tenga espacio para la elaboración propia de tipo intelectual de una táctica insurreccional. Pero sí puede suponerse con razón que en su breviario mental político salvaje se imagine una disconformidad e irritación sociales generalizadas al modo de las patronales monopólicas cuando especulan para la escasez o el encarecimiento de un producto de consumo básico e indispensable. Ello con aprovechamiento de que la ciudadanía -salvo la parte politizada- desconoce y está desinformada  sobre la cadena de distribución y precios, por lo cual la “culpa” es del gobierno central o nacional, en general un factor de poder relativo que muchas veces no acierta o no puede regular los intereses contrapuestos de monopolios y consumidores. Cabe pensar un asesoramiento a Macri que él acepta dada sus limitaciones aún para generar políticas tecnocráticas y eficientistas, con alto grado de plusvalía, en favor de las mayorías o electorado de recursos medios o menos recursos.

 

– Una constitucional y estructural incapacidad política intelectual y afectiva en Mauricio Macri, propia del bruto, el rústico, el incapaz, el perezoso y el desidioso, muy común en herederos consumistas  formados en indolencia y ociosidad de una elite rentística, la llamada “burguesía contratista” subsidiada para lo improductivo de la exacción y las ganancias extraordinarias sin inversión productiva o de algún tipo. Macri conformaría el prototipo local  -tiene todas las cualidades representativas y sintetizadoras- de esa mentalidad de gandul  y tunante, valorado entre los suyos -y los ajenos que miran desde abajo- por su bribonería, picardía asistida para la holgazanería y la renta de pura extracción obtenida de modo taimado. En el fondo, una persona inconsistente y necia, un badulaque tolerado y sostenido al principio por un padre astuto y perseverante para acumular desde el inicio negocios fáciles, pero en una etapa capitalista que aparenta ser irrecuperable. Individuos del tipo de Macri, así, serían resultado de una suerte de perversión disoluta del negociado artificial y mantenido por la impunidad y una corrupción naturalizada en muchos grupos y sectores de poder y burocracia, de efectos desastrosos tanto en lo subjetivo como lo material en la sociedad y la cultura nacional toda. Tener un servicio público para la comunidad no tiene lugar ni tiempo en este tipo de nuevo conservador, enriquecido en y por la chapuza, por el “producto” rápido, improvisado y mal hecho  para la superganancia sin inversión. Se trata de una subjetividad “burguesa” pervertida, “deslimitada”, de elite truhanesca de nuevo cuño que no concibe lo colectivo ni lo público. Lo sorprendente y la negatividad dignos de la antropología  son la perversa y oscura fascinación o capacidad de engaño y obnubilación que este tipo de individuos y grupos enriquecidos producen en amplios sectores sociales de clase media y clase media baja, franjas sociales también populares amplias y brutalizadas disimuladas por una cortina de consumos artificiosos de moda y constante recambio.

 

–Macri podría ser un representante típico y conocido de una nueva “burguesía” con las características arriba mencionadas, presunta “clase social” a la cual ya es hora de buscarle una nueva denominación. Se trata de una “burguesía” sin sentido de origen dado  que no está vinculada al trabajo (el asalariado y la plusvalía) ni con el capital como acumulación productiva o siquiera financiera de plusvalía y capital. Es un nucleamiento de poder que se corresponde con la nueva etapa de mundialización de la financiarización y circulación negra y clandestina de grandes e inimaginables cantidades de riqueza y dinero derivadas de actividades ilegales e ilegítimas, prácticas criminales de lesa humanidad. En especial, el tráfico horroroso de drogas no solo no autorizadas por funcionario de salud sino letales y destructoras de la condición humana como tal. El contrabando y tráfico criminal de armamentos de guerra para sostener conflictos bélicos que funcionan y se realimentan a sí mismos, en disputas de poder sectoriales dentro de un mismo país, entre naciones vecinas y entre países pequeños y potencias que -estas últimas- ante el supuesto peligro de sus intereses invaden y ocupan por “razones humanitarias” amplias geografías territoriales, como hoy en el caso de Libia, Afganistán e Irak, además de Palestina y, según se prepara, Siria  e Irán. En tercer lugar, la trata de personas, muchos de ellos niños, con fines de esclavitud sexual o laboral  Todo esto tras y en curso la devastación genocida silenciosa de toda África mediante la estimulación de guerras civiles y entre vecinos así como de bárbaras dictaduras que han servido para retrotraer y regresionar los logros conseguidos en los años 60 del siglo XX cuando se produjeron los movimientos anticolonialistas de liberación nacional e independentistas. Además de la pandemia de nuevas enfermedades deliberadamente no controladas -y quizás “fabricadas”- como el VIH y el sida.  Esta elite de genocidio y desastre ambiental  parece ser distinguir y conformar ya no una nueva etapa de un capitalismo de crueldad e intensidad inigualables, puesto que no concibe siquiera el trabajo asalariado entre sus medios de explotación humana esenciales, sino lo inverso: la desaparición del trabajo asalariado y el retroceso a un modo de amontonar ganancia como latrocinio sin lugar ya para lo civilizatorio, para la cultura como producto humano distintivo y, ni siquiera, para la Humanidad misma. Hay que imaginar acciones de crueldad sin precedentes para instalar científicamente un generalizado y violento sistema ubicado entre una  combinación de esclavitud y, quizás más, servidumbre, en nuevas conformaciones  y con características inusitadas dadas por las supertecnologías al servicio de minorías autoseleccionadas aisladas en zonas especiales fuertemente fortificadas y defendidas. La “Zona Verde” en la capital de Irak es un experimento socio-cultural que sirve de precedente ejemplar para el futuro que preparan. Películas como “Niños del hombre” y “Escape de Nueva York”   parecen dar formulaciones de anticipación dignas de ser tenidas muy en cuenta. “La naranja mecánica”,  “El señor de la guerra”, “Ojos bien cerrados”, “Mad Max”, “La guerra de los mundos” y “La carretera” parecen registrar las condiciones de las acciones previas de las elites corporativas que preparan el “nuevo final de la historia” en una distopía que produce un tremendo estremecimiento que, por negación ante la angustia inelaborable, pasa desapercibida en sus preparatorias. Macri sería un cabal símbolo local de los señores feudales -aunque sin su coraje- de esta nueva etapa de desastre mundial que se intenta.  

Domingo 12 de agosto 2012. Argentina, La Plata (a 60 kms. de Buenos Aires)


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