MARILYN MONROE: LOS MEJORES INTÉRPRETES DE LA ACTUACIÓN SON LOS QUE CON SU PRESENCIA DESBORDAN EL ESPACIO ESCÉNICO HASTA EL ESPECTADOR. 50 años de la muerte de la estrella.

 

 

 

 

 

 

 

¿Eterna?

No.

Inalterable

como

el mejor

diamante

 

 

 

Por
AMÍLCAR MORETTI

 

 

 

                 Marilyn permanece como ícono central femenino del cine, más aún: de la cultura toda a través del cine. Pasan las generaciones, los modos de narrar películas, los períodos culturales, los modelos de corporalidad erotizada y Marilyn sigue ahí, desde Estados Unidos (Hollywood de Oro) a gran parte del mundo. ¿Sólo primaria atracción biológica?  No, decididamente no. ¿Es porque fue una gran actriz? Sí, decididamente sí. Aclaro: gran actriz en la pantalla grande de cine, una de las mejores desde Hollywood. ¿Tenía entonces dotes dramáticas y formación académica excepcionales? No. (Esto es lo que no entienden –las desasosiega en envidia- chicas bonitas y dispendiosas y actrices de esmerada instrucción y desempeño. Irrita a profesionales avezados, cultos e intelectuales).

 

 

 

       Marilyn es una de las más grandes “actuantes” en la escena de la pantalla que ha dado el cine en toda su historia. ¿Conocía a los autores clásicos y dominaba el espacio teatral? Ni cerca. Pero su sola presencia “completaba” con su densidad físico-dramática la escena cinematográfica. Lo único que concedo es que lo lograba al máximo solo con el gran Billy Wilder (“La comezón del séptimo años”). Era su figura, sí claro, su forma de caminar, su rubio, la forma de mover sus labios y la voz, su vocecita. ¿Quién cantó nunca mejor un feliz cumpleaños al presidente John Kennedy? ¿Quién podía ser mejor “actuante” en esa escena? Esa fue y es la singularidad inalterable, indeleble e inimitable de Marilyn. Y los demás que estrilen y deseen en vano.

 

 

(Columna que el diario EL DÍA de la Argentina (ciudad de La Plata, a 60 kms. de Buenos Aires), publica hoy domingo 5 de agosto del 2012 en una nota producida de modo especial al cumplirse cincuenta años de la desaparición de Marilyn Monroe. http://www.eldía.com.ar)

 

 

Domingo 5 de agosto del 2012. Argentina. Poquito pasada la medianoche del sábado 4.

“La comezón del séptimo año”, obra del maestro Billy Wilder, con Marilyn Monroe y el inolvidable Tom Ewell.

 

 

 

 

 

 

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