Así como hubo un tiempo en que Scioli fue “bueno” para la derecha, ¿le habrá llegado a Moyano el momento de ser “bueno” para lo más reaccionario restaurador, financiero e integrista de la Argentina?

Daniel Paz & Rudy. Diario Página12. Buenos Aires. 21 de junio 2012. (1)

(1) Para el lector de otro país o bien que no esté informado sobre la actualidad política de la Argentina, aclaro que Moyano es el apellido del titular de la central obrera, CGT, la más poderosa de América y una de las más organizadas del mundo, herencia del peronismo. Moyano, en su juventud de derecha peronista, en funciones sindicales supo conducir un reclamo eficiente y efectivo con las patronales durante varios años, en momentos difíciles de planes neoconservadores en que no abundaron los que litigiaron abiertamente con el poder económico y político. Tras la muerte del Néstor Kirchner, se distanció de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, peronista, reformista social y neodesarrollista, por, al parecer, razones que tendrían que ver con la poca representación obrera en el Congreso o bien por deseos del sindicalista de postularse a cargos políticos más elevados, sin aceptación por parte de la Presidenta. Hacerle una huelga perturbadora al actual gobierno lo hace coincidir, aún involuntariamente, con la derecha más reaccionaria que desde hace años erosiona al actual gobierno. No obstante, hay que aceptar que en el peronismo abundan las figuras de diferente procedencia y con más o menos convicciones que, eventualmente, puede cruzarse para hacerse alianzas con el adversario. 

Jueves 21 de junio 2012. Argentina.

5 comentarios to “Así como hubo un tiempo en que Scioli fue “bueno” para la derecha, ¿le habrá llegado a Moyano el momento de ser “bueno” para lo más reaccionario restaurador, financiero e integrista de la Argentina?”

  1. Carlos Diaz Says:

    Bien Amílcar. Buena exposición. Me parece que estamos de acuerdo en muchas cosas y si en algunas nó, bueno, igual es útil. Espero que este modesto intercambio (también con lo del amigo Fernández) sea de interés para la creciente cantidad de lectores de tu página. Y ojalá se metan y opinen.

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  2. Néstor O. Fernàndez Says:

    Interesantes los comentarios precedentes que,por supuesto, son temas muy polèmicos. En general, concuerdo con lo expresado centralmente y, haciendo historia más reciente, refirièndonos a Moyano, hay que recordar que en Mar del Plata fue sindicalista de derecha, que odiaba a “los zurdos”. No cambiò demasiado, aunque apoyò al primer kircnerismo y ahora aparece arrepentido y es muy ùtil para la derecha máss reaccionaria. Ademàs, se opuso al menemismo despuès del gran descrédito de èste, porque, sintetizando, si cuando Menem -con el respaldo de los mu nefastos Neustadt y Grondona- propiciaba la privatizaciòn de las empresas estatales, lo podría haber impedido (u obstaculizado en gran medida) con la CGT. Pero no sòlo no lo hizo, sino que convalidò la infame entrega del patrimonio nacional. El, como sus pares corrruptos y los polìticos que aprobaron la reforma del Estado para perpetrar el gran saqueo, que nos dueles hasta ahora y por màs años.

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  3. Carlos Diaz Says:

    Buena descripción y ni qué hablar del talento humorístico -y la visión política- de Rudy y Paz.
    Yya que estamos con los negors de mierda y los rubios de ojos azules, haciendo un recuento rápido (y posiblemente inexacto) percibo que después de la Ley Saenz Peña , hubo gobiernos conservadores elegidos con fraude , tres o cuatro ilegales, por la fuerza de las armas, y doce legales , seis radicales, no todos legítimos (y ni legales, si me apuran) como el de Illia, a quien se lo recuerda como un viejito bueno, prócer de la democracia y en ese aspecto estuvo su falta más grave, pues en otros temas hizo cosas muy interesantes, que el poder económico y sus secuaces -incluídos los radicales- callan y ocultan cuidadosamente . La UCR, que se titula como gran defensora de la democracia, aceptó ir a elecciones con el peronismno prohibido, nada menos que con, aproximadamente, la mitad del país proscripta. Pero los radicales , que se dicen abanderados de la democracia y del cuidado de la Constitución, aceptaron esa elección tramposa, y llegaron así al gobierno con Illia, que también aceptó.

    Los que me parecen más interesantes fueron los de Yrigoyen y el de Illia, que hicieron o intentaron cambios significativos (casi diría que cambios poco “radicales”, cuya ideología debo confesar que desconozco). Lo cierto es que en el campo social y el económico no cambiaron nada importante y muchos fueron derrocados por golpes o debieron irse antes porque no podían manejar el país y al poder económico.
    Y hubo tambien seis gobiernos peronistas, de distinta laya: una revolución social y económica del primer Perón, que favoreció a los más débiles (herencia cultural que perdura) que no se como clasificar y hasta una revolución en sentido opuesto, de derecha con Menem (el decía que era peronista y los peronistas lo votaban y con entusiasmo como tal) y su banda,en la que se dio vuelta al país como una media en favor de los poderosos.
    Y unas pocas observaciones más (seguro que pueden hacerse mil): Los radicales fueron derribados varias veces con golpes de estado o “institucionales” poque no podían seguir, pero colaboraron con gran entusiasmo en todos los golpes contra el peronismo y pusieron no poca gente a colaborar con los gobiernos ilegales golpistas. Una conducta extraña, digna del diván del psicólogo.
    Que los que hablan del zurdaje (Mirtha entre ellos) o del sucio trapo rojo, dicen boludeces. Este país NUNCA fue gobernado por la izquierda, que apenas pudo meter algún legislador a las perdidas. A los argentinos, creo, no les gusta el socialismo y menos el comunismo. El “socialismo” de Santa Fe es una patraña,que de socialismo no tiene ni una idea, son más bien lo contrario, capitalistas conservadores (¿O, nada más que por dar un ejemplo, alguien vio a un verdadero socialista defender a los terratenientes? Bueno, éstos “socialistas” sí).
    Nos guste o nó, los únicos que han ejercido el poder en serio fueron los peronistas y los responsables de los únicos cambios importantes en el país. Hasta hicieron una revolución a contramano, hacia la derecha…!

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    • Sí, socialistas no hay, no quedan. Quizás no queden en el mundo, salvo los (el) “socialismo siglo XXI” del compañero Chávez. Creo que el peronismo lo aniquiló. Ejecutó todo (y más) de lo que ellos, los socialistas, habían logrado convertir en ley, pero sin cumplimiento. Después del 55, la gran y definitiva fragmentación del tradicioal socialismo argentino del principios del siglo XX.

      Sí, como tú, no creo que el pueblo o la mayoría argentina sea “socialista”, al menos en su forma austera, por ahora. No hay ánimo de sacrificio en pos de una igualdad que signifique alguna quita (no hablo de las elites). El argentino medio quiere su trabajo, su casita, sus hijos en la escuela y poco más, el autito. El argentino medio es un hombre de clase laboriosa o empleados público, con una esperenza y meta “pequeño-burguesa”. No creo que sea “malo”. Es una especie de conformidad moderada y pacífica. Ahora bien: después de la última dictadura militar y sobre todo del cavallo-menemismo surgió otra “clase media”, de origen más sencillo o no: el nuevo tipo de “argento”, pos-procesista y post-cavallo, es una especie envilecida, sobornada, una especie de lumpen muy cruel, de una mezquindad que aún, creo, no se ha expresado del todo.Es, en gran medida, el resultado de un prototipo sin ideales y concepto de nación o región ni comunidad, domesticado por una sociedad “de consumo” falsa, consumo artificial fabricado con deuda externa.

      Pero habrá que ver. El pesimismo es reaccionario. El otro día leí que “la alegría es revolucionaria”. ¿Alguna vez se vio una revolución utópica e igualitaria y libertaria con un pueblo triste? No.

      La izquierda, en términos tradicionales -pre 1989-o quizás pre años 80-no existe. No sé si ya tiene algún sentido, al menos en los procedimientos para realizar los grandes cambios. Creo habértelo dicho: hay que reformular la aplicación de la dialéctiva. Lo que yo llamo el “nuevo lenguaje”, que interprete y represente a las nueva realidad, conformada en gran medida por inéditas tecnologías, de proyección fabulosa (y peligrosa). Hay poco hecho al respecto, y en América latina lleva la delantera el populismo, que bienvenido sea. Los populismos (redistribucionismo) piramidal son una creación latinoamericana, verticalista. Es una forma de igualdad, “semiautoritaria” o no en términos europeos, pero que asegura una redistribución progresiva y reformista, evolutiva, y a veces con tistes de abrupra revolución. De cualquier forma no conforma, ni mucho menos, la tradicional ociosidad de elites no acostumbradas a producir sino a vivir de rentas. La misma soja, hoy, no requiere de mayores complicaciones de organización laboral productiva: es casi una forma de lo rentístico.

      A los radicales les va peor. Hace mucho de ello. Surgieron como forma populista nacional previa al peronismo, a base de la inmigración italiana y española iniciada por los conservadores en 1880. Con herencias socialistas, anarquistas y apoliticismo populista del semifeudalismo.. En ese sentido, creo que hace mucho los radicales han dejado de representar los intereses profundos y novedosos -por cambios sucesivos- de las nuevas clases medias. Creo que del 60 en adelante dejaron de interpretar y representarlas. Y después de los 90 quedaron sordos y ciegos. No sé si tienen sobrevida. Su única alternativa, así como están, por ahora, es alguna forma de mediocridad conservadora y conformista.

      Colaboraron con el Proceso, aportaron intendentes y funcionarios. Pero también lo hizo mucha burocracia peronistas, y hasta intendentes e ese origen. La derecha “democrática” solía refugiarse en el radicalismo, más desde 1955. Discrepo en algunos detalles que dices sobre Illia. Creo que él -no Balbín, que realmente era quien conducía o manipulaba el partido- creyó que ese 25 por ciento de votos con proscripción le alcanzaba para avanzar en el reconomiento de una democracia social plena, con participación del gran peronismo. Creo y pienso que también por eso lo destituyeron, además del tema de los medicamentos y, en parte, el petróleo.

      A la distancia lo veo así: Illia no sólo era un “viejito” tortuga bienintencionado, en fin, como un “boludo” (dice o decía la derecha), sino un tipo decente que tenía un plan que no pudo aplicar. Lo destituyeron también los cegetistas, que eran peronistas de Vandor y no de Perón, aunque Perón ordenara “el plan de lucha”. El “plan de lucha” con toma de fábricas no sé si fue avance del progresismo. Ayudó al deterioro de un gobierno reformista de base electoral débil. Pero la economía marchaba y tenía buenas cifras. Comenzó a introducirse un notable grado de libertad, que permitió el desarrollo de una izquierda combativa.

      Creo que Perón, de algún modo, al ver que Illia estabilizó la economía y adelantó en lacización cultural democrática de la sociedad, le iba a restar la oportunidad de 1973. Creo también que con Illia no hubiera habido 30 mil desaparecidos -o hubiera sido más improbable- y hasta quizás no hubiera crecido el sueño (con mucho de irrealidad) del “guevarismo” urbano. Los pibes peronistas hubieran sido otros, no provenientes de la derecha católica ultrarreacionaria y militarista (Cruz y Espada), como los Montoneros iniciales. Creo que Balbín, en su pensamiento de incógnita, era gorila y de centro derecha, pero un producto popular, que interpretaba algo profundo argentino, aunque algo, ¿como decirlo?, “antiguo”. No hay que olvidarse que Perón se dio cuenta que si a través de Balbín combinaba y negociaba a las dos grandes argentinas, se imponía al desorden militarista de la izquierda y evitaba la matanza de las Fuerzas Armadas, quizás sin las Tres A de López Rega. Hubiera habido una oportunidad.

      Cristina, sí, en cambio, interpreta y “huele” bien, refinadamente, los nuevos aires. Si logra imponerse y persuadir en mediano-largo plazo, habremos de asistir a un capitalismo chico y populista pecualiar, con buenos signos de neodistribucionismo y redistribución. Pienso que por eso el gorilaje la ataca tanto: no porque Cristina sea subversiva, sino porque puede lograr un capitalismo neodesarrollista (con capital extranjero) de redistribución aceptable y con autonomía relativa. Por eso, se propone la derecha, hay que voltearla cuanto antes. <Ese es el plan "gorila". Y después, antes de instalar un neo-feudalismo agropecuario, echarle toda la "culpa" a ella. Y ahí vamos a regresionar otros 50 años, o desaparecemos.
      Amílcar

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