sobre periodistas y periodistas y, ¡oh, casualidad!, en la Guerra Civil Española, la que empezó el dictador Franco, tercer pata del trío con Hitler y Mussolini

 

 

 

 

                    “El historiador Paul Preston, que investigó los roles desempeñados por los corresponsales extranjeros durante la Guerra Civil Española –en su libro Idealistas bajo las balas–, afirma en él que “no puede existir la objetividad ni la ecuanimidad. No se puede tratar al asesino y al asesinado, o al violador y a la violada como si fuesen iguales. Cada periodista, como cada historiador, ve las cosas a través del filtro de su sistema moral, ético e ideológico. Esto no quiere decir que no hay que intentar entender las motivaciones de todos los implicados en una situación”. (…)

 

 

 

           “… Preston, es él quien nos recuerda el grado de compromiso, de negación de la neutralidad que presuntamente les era requerida, de muchos corresponsales norteamericanos y británicos que fueron enviados por sus respectivos medios a cubrir la Guerra Civil Española. Fueron y encontraron a un pueblo y a un gobierno democrático cercados por los falangistas. Vieron innumerables crímenes y reaccionaron generacionalmente, porque es posible leer las actitudes frente a la neutralidad y al compromiso de acuerdo con un corte generacional. Son las épocas en las que crecemos y generamos en nosotros mismos ese “sistema moral” las que salen a la luz en ocasiones extraordinarias, como lo fue esa guerra civil.

 

 

            “Ernest Hemingway, Martha Gellhorn, John Dos Passos, Mijail Koltsov, Louis Fischer o George Orwell son algunos de los grandes nombres de aquella camada de periodistas que, en algunos casos enfrentando la propia línea editorial que les bajaban sus medios, tomaron partido por los republicanos, explícitamente en sus coberturas o directamente abandonándolas y sumándose en el frente de batalla, como el corresponsal del New York Herald Tribune, Jim Lardner, que murió combatiendo en la batalla del Ebro. El norteamericano Fischer describió: “Muchos de los corresponsales que visitaban la zona franquista terminaban simpatizando con los republicanos, pero los innumerables periodistas y visitantes que penetraban en la España Leal se transformaban en colaboradores activos de la causa. Sólo un imbécil desalmado podría no haber comprendido y simpatizado con la República”.

 

 

 

           “Volviendo sobre “el sistema moral”, Preston hace explícita la total invalidez de la mentira. Ese activismo “no fue en detrimento de la fidelidad y sinceridad de su quehacer informativo. De hecho, algunos de los corresponsales más comprometidos redactaron varios de los reportajes de guerra más precisos e imperecederos”. El corresponsal de The New York Times, Herbert L. Mattheus, escribió: “Quienes defendimos la causa del gobierno republicano contra la de los nacionales de Franco teníamos razón. A fin de cuentas, era la causa de la justicia, la moralidad y la decencia… Todos los que vivimos la Guerra Civil Española nos conmovimos y nos dejamos la piel. Siempre me pareció ver falsedad e hipocresía en quienes afirmaban ser imparciales (…) Al condenar la parcialidad, se rechazan los únicos factores que realmente importan: la sinceridad, la comprensión y el rigor”. (…)

(fragmento de “A propósito de la neutralidad”, contratapa del diario “Página12” del sábado 19 de mayo del 2012. Buenos Aires. Argentina.
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-194400-2012-05-19.html )

 

 

 

Foto del norteamericano Robert Capa, maestro mundial de la fotografía. Voluntario de las Brigadas Internacionales que fueron a combatir contra el dictador fascista Francisco Franco.

Imagen de Robert Capa. Niño del Batallón de Acero, del movimiento anarquista, defensor de República contra el golpe del dictador Franco.

Robert Capa. Republicanos refugiados en Francia, en 1939. Fueron “enjaulados” en campos de internamiento, un verdadero infierno montado por el país de la Revolución Francesa.

5 comentarios to “sobre periodistas y periodistas y, ¡oh, casualidad!, en la Guerra Civil Española, la que empezó el dictador Franco, tercer pata del trío con Hitler y Mussolini”

  1. Todos hemos deseado ser periodistas para denuncias la injusticia, el horror, el fascismo que destrozó a varias generaciones y que aún está solapado en según que grupos de presión mediática y financiera. Franco fue como todas las plagas de Egipto juntas y aún colea por que sus crímenes están impunes, mientras que el juez Garzón es perseguido en España. Saludos y felicidades por el blog.

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    • Gracias, Barbara. Realmente, deseo que los acontecimientos se encaucen bien en España, es decir, con igualdad, libertad y confraternidad.

      Amílcar

      P.D. Además, Bárbara, otro diferencia esencial: A NADIE -POR SUPUESTO, INCLUYO A LOS PERIODISTAS- SE LE PUEDE EXIGIR SER HÉROE. PERO, TAMBIÉN, A NADIE LO OBLIGAN A SER SERVIL Y OBSECUENTE. A VECES, BASTA UN SIMPLE SILENCIO, DISCRETO Y DIGNO.

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      • Yo también deseo que la igualdad, la fraternidad y la libertad dominen nuestro día a día. Este país ha luchado mucho, y muchos han pagado con su vida para que tengamos un futuro digno y en paz; por desgracia hasta que no se haga justicia tenemos que seguir peleando para que no se olviden según que cosas. No nos podemos permitir el olvido; como pueblo podemos perdonar? pero jamas olvidar para que no se vuelva a repetir lo sucedido. Estoy de acuerdo contigo, servil nunca. Magnificas las fotos de Capa.

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  2. Graciela Peralta López Says:

    Cuando mi tía abuela Angelita Penela viajaba desde la ciudad Capital, la inmensa Buenos Aires hasta la minúscula ciudad de La Plata, venía con flores, quesos, fiambres y muchos, muchos relatos.
    Lograba que los treinta y pico de años transcurridos desde la Guerra Civil Española se evaporaran al calor de sus recuerdos.
    Con apenas 5 o 6 años era poco lo que yo podía entender.
    Angelita, hija de un “gallego”, nacida en Argentina, vivió el desgarramiento del pueblo español como propio, sentimiento que compartió con otros ciento de miles de inmigrantes.
    Me contaba que su sobrino, Dárdo Cúneo, el primo de mi madre, había viajado en un buque carguero para apoyar al ejército Republicano. Al llegar a España se reportó como brigadista para ir al frente de batalla. El mito cuenta que como era periodista le pidieron que luchara contra el franquismo desde la barricada de la información, pero también se sabe que fue una forma de salvar a un jóven idealista de una muerte segura en una guerra ya perdida.
    La avidez por los diarios era por entonces un hecho cotidiano. La gente, me contaba, se agolpaba en las calles alrededor de los canillitas, para comprar la última edición con las noticias mas recientes sobre el destino de la guerra.
    Junto a cientos de miles Angelita necesitaba hallar en en las noticias el rastro de vida de su ser querido a medida que se desmoronaba la imposible esperanza de una república.

    De mi madre, digna prima de su primo, me viene esto, que es en lo que me crió, “no todo lo que dicen los diarios es cierto”….
    Recuerdo que mi primera vocación, mi vocación infantil, mi deseo era “ser periodista”…

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    • Acabo de terminar una respuesta a tu bella nota sobre el pasado, una nota de unas 100 líneas y…. se me borró. ¡La puta madre! No sé qué apreté. Ya te contaré lo que yo sé de esa época. Es lo que decía tu tía abuela.

      Te agradezco tus líneas.

      Dame tiempo, ahora tengo ganas de darme un martillazo en el h. izquierdo…

      Un beso y abrazo.
      Amílcar

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