La pornografía masiva en el mundo (hoy) a partir del puritanismo fundamentalista de Estados Unidos.

 

 

 

Escribe
AMÍLCAR MORETTI

           

                     Dado que la cuestión de la pornografía es tan confusa como imprecisa en sus límites, y a la vez ejerce un descomunal grado de atracción y rechazo masivos en gran parte del mundo, consigno un video sacado de Youtube en que se aportan datos “estadísticos”, cuya veracidad y época a la que pertenecen, no puedo garantizar.  De modo que deben ser esgrimidos con mucho cuidado. No obstante, pienso que puede ser beneficioso para el debate y la discusión de esa actividad y hábito que tanta incidencia ejerce en el mundo cotidiano. No sugiero ninguna prohibición (excepto en el caso de implicación de menores, en el que debe haber punición estipulada por ley del Congreso), sino que estimo es un motivo esencial de reflexión en la cultura.

(agradezco al escritor mexicano Rómulo Pardo Urías la referencia al video anterior. Pardo Urías (nacido en Sonora y residente en Xalapa, según aclara en su sitio digital) nació en 1981. Su blog: gramatopoeticografia.com (Exégesis facisimilar de la antigüedad inmediata)

                   El texto con datos estadísticos escritos en el cuerpo de la chica a cargo del video registrado en Youtube es consignado a continuación. Como ya aclaré, desconozco la veracidad de las cifras ni a qué año o período pertenecen. Como toda “estadística”, ésta también sirve para demostrar una cosa y la contraria. Además, muchas veces, dichos relevamientos cuantitativos tienen un sesgo intencionado desde lo político, lo cultural y lo comercial económico. La pornografía es una cuestión conflictiva mucho más amplia que la simple moral convencional en que se basan muchas críticas a la misma.)

“Estadísticas De La Pornografía En La Red/Internet:

“El 12% de las páginas WEB son pornográficas.

“El 25% de las búsquedas en Internet son pornográficas.

“El 35% de las descargas en Internet son pornográficas.

“Cada segundo 28.258 usuarios de Internet están viendo pornografía.

“Cada segundo se gastan 89 dólares (66 euros – Bs.F 190 aprox.) en comprar pornografía a través de Internet.

“Cada día nacen aproximadamente 300 nuevos sitios pornográficos en Internet.

“La palabra “sexo” (“Sex” en Ingles) es la más buscada en Internet.

“Los ingresos derivados de la pornografía en Estados Unidos fueron de 2.84 billones de dólares (2.10 billones de euros, Bs.F 6 billones aprox.) en 2006.

“El 72% de los consumidores de pornografía en Internet son hombres.

“El 28% restante son mujeres.

“El 70% del tráfico de porno en Internet se produce entre las 9 de la mañana y las 5 de la tarde.

“Se estima que existen 372 millones de páginas WEB dedicadas a la pornografía: el 3% son británicas, el 4% alemanas y el 89% estadounidenses -4% el resto del mundo-.

“Anualmente se distribuyen 200 millones de ejemplares de Hustler, Penthouse y Playboy en los hogares de Estados Unidos.

“La policía de Cincinnati (ciudad norteamericana) encontró una disminución del 83% en crímenes mayores tales como la violación, la ratería y el robo entre 1974 y 1979 en un área de la ciudad donde las tiendas de sexo fueron cerradas.

“Varios estudios han demostrado que todas las personas, normales o desajustadas, que ven pornografía, desarrollan el deseo de ver material pornográfico cada vez más perverso, así como los adictos a las drogas desean drogas cada vez más fuertes .

“Países que prohíben la pornografía: Arabia Saudí, Irán, Barein, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Malasia, Indonesia, Singapur, Kenya, India, Cuba y China.”

(de “Datos Curiosos: Las Estadísticas De La Pornografía En La Red/Internet”, en: http://curiosidadescuriosas.com/curiosidades-internet/datos-curiosos-las-estadisticas-de-la-pornografia-en-la-redinternet-2/

            La serie “estadística” contenida en el video, que circula desde hace años, lanza algunos datos que deben ser tenidos en cuenta, siquiera como marcación de una tendencia.

Vayan tres ejemplos:

——–El negocio de la pornografía genera 3 billones de dólares anuales en  Estados Unidos.

——– Casi el 90 por ciento de los consumidores son norteamericanos.

——– Hay 370 millones de consumidores promedio de pornografía.

                 Como datos añadidos para contar con más elementos y mayor actualidad sobre la industria-producción-negocio-explotación de personas en pornografía y prostitución (vienen ligadas muchas veces) vale recalcar que el centro mundial de la actividad pornográfica está cerca de Hollywood, próximo a Sillicon Valley (donde se congrega gran parte de la inteligencia en informática, internet y cibernética). La industria cinematográfica siempre diversificada, con la pornografía con una de sus ramas en el siglo XX.

           

            Empero, vale tener muy en cuenta que desde que se produjo la caída de la ex Unión Soviética (Rusia comunista estalinista), en 1989-1990, se ha registrado un “traslado” o diversificación de la producción pornográfica hacia Europa del Este, la de los ex países comunistas alrededor de Rusia. Hungría, primero, y Rumania y Polonia son hoy grandes productores de pornografía. Es decir que los capitales de California (hay denuncias sobre participación de grandes multinacionales de negocios legales; en algún momento se mencionó a Time-Warner: recuérdese, son al menos 3 billones de dólares por año) se trasladaron a Europa del este por los costos más bajos de “mano de obra”. El negocio en el Este (Thailandia, tec) tiene otras raíces.

           

              Tanto en las naciones mencionadas como en algunos otros de los Balcanes (la ex Yugoslavia) y Rusia misma, tanto la actividad de producción pornográfica como la prostitución crecieron de manera asombrosa tras la disolución del socialismo estalinista, en 1990. Incide no sólo la apariencia luminosa, de “éxito, fama y consumo” vendida por Estados Unidos junto con la economía de mercado neoliberal, como la desindustrialización y altísima desocupación al desarmarse el aparato productivo comunista. A más cierre de fábricas, más prostitución y pornografía.

       

                 A más consumo de derroche a la norteamericana y a la “occidental” (el Oeste, como se define con razón en China y todos los países cercanos), más prostitución y pornografía. La pornografía está íntimamenre relacionada con la explotación y tráfico de personas con fines sexuales, con la prostitución organizada y de alto capital ( leer al respecto el ilustrativo ensayo traducido hace poco en la Argentina, “La industria de la vagina. La economía política de la comercialización global del sexo”, de británica-australiana Sheila Jeffrey. Ed. Paidós, Entornos 11, junio 2011).

       

       

                    Es más que dudoso que la masividad y circulación sin trabas de pornografía tengan que ver con la liberación o emancipación sexual de la cultura del siglo XX, en especial de los años 60. Liberación y emancipación sexual tienen que ver con formas del amor (sexual) donde el dinero no interviene para nada, y sí en cambio la decisión de ser libre y decidir con recaudos de salud la actividad sexual como forma recreativa (infinitamente más sana que la televisión actual, forma llamada “recreativa”). 

               

                He escuchado afirmar que la prostitución se vincula en cuanto a consumo con la “libertad sexual”. Por el contrario, la trata de personas para fines sexuales y aún el ejercicio autónomo de la prostitución están condicionadas, por parte del consumidor prostituyente,  por prohibiciones, deformaciones, tabúes, perversiones y estructuraciones neuróticas de una moral y cultura que genera culpa en torno al libre ejercicio placentero de la sexualidad y genitalidad entre personas adultas y conscientes de lo que deciden y hacen. 

 

                    En Argentina hubo -y permanece, aunque con crecientes controles y persecución legal por parte del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner- un crecimiento de la actividad prostituyente desde la imposición del modelo de libre mercado neoconservador. El apogeo de la prostitución masiva en Argentina tiene lugar en los 90 de Cavallo-Menem. Argentina, de esa forma, regresionó también en ese aspecto a fines del siglo 19 y principios del 20 en que el país era uno de los centros mundiales de la explotación sexual de mujeres: la “ruta del sur”, o “camino del sur”.

                La pornografía a su vez se vincula de modo esencial con la represión sexual en el orden individual y societal, incorporada a través de valores y normas que penetran de modo efectivo pero no declarado y explícito. El sexo sigue siendo un factor central de conflictividad en el ser humano. En las décadas recientes la pornografía tiene su “apoyo liberal” en los consultantes y consumidores del género. A mi entender, tiene hoy más que ver con el aislamiento y el autismo social que con la “liberación” o “permisividad” sexual tan citadas por las derechas religiosas o no. 

   

                     En el excelente ensayo “Sexo solitario. Historia cultural de la masturbación” (1), escrito por el historiador Thomas W. Laqueur, editado por el Fondo de Cultura Económica no hace mucho, se señala a la masturbación como la actividad sexual más difundida entre mujeres y hombres hoy. La crisis cultural del capitalismo tardío, la puesta entre paréntesis de los principios libertarios del anarquismo y el socialismo (con sus fracasos reales); la acción de control y poder sobre la subjetividad por parte de las organizaciones conservadoras religiosas, comunicacionales y políticas, frustrantes y angustiantes, neurotizantes; la sexualidad virtual de los nuevos medios; el surgimiento (deliberado, para algunas opiniones) de enfermedades aún sin cura efectiva (SIDA-HIV); la utilización (casi como excusa) de hábitos genitales no vinculados con la penetración vagina-pene (sexo anal, sexo oral, masturbación y “juguetes” sexuales), parecen ser estimuladores del auge masivo de la visión de  pornografía. 

           

                No obstante, debe aclararse que la masturbación no tiene dependencia directa con la pornografía, aunque ésta última marque conductas y hábitos mentales, afectivos y corporales. La masturbación es una forma de sexualidad inherente al ser humano, y a muchas otras especies. La cuestión conflictiva hoy sería si la masturbación es o se convierte en la actividad central o predominante de la cultura y hábitos sexuales. Allí habría un síntoma de algo, aunque muchas personas con buen y regular intercambio sexual con otras personas sigan en paralelo con prácticas masturbatorias solitarias o en pareja.

         

                   Cualquier medida que se tomara contra la pornografía debe ser decidida por el Congreso sobre la base de informes detallados de especialistas en ciencias multidisciplinarias. En la “estadística” del video se asegura que en una ciudad de Estados Unidos la policía comprobó que el aumento o disminuación de la pornografía está vinculados directamente con el incremento o baja de delitos sexuales. Tengo entendido que es ABSOLUTAMENTE FALSO Y QUE TAL RELACIÓN NO HA SIDO COMPROBADA. El Congreso de los Estados Unidos, con el propósito de prohibir la pornografía, encargó una amplia investigación que, en el informe final, reconoció que no pudo confirmar ninguna vinculación entre la pornografía y enfermedades psciológicas o delitos sexuales que tuvieran como origen la visión de dicho material.

             

                  La pornografía, en su mayor o menor difusión, es una cuestión cultural y política de la sexualidad. La sexualidad es una cuestión de la cultura y política. La pornografía es también una de las formas de acumular dinero por parte del capitalismo salvaje. Igual con la prostitución. A mayor libertad sexual en una cultura menos pornografía y prostitución. Sólo hay prostitución (sexo por dinero) si hay prostituyentes, es decir, demanda. Y hay demanda sexual de prostitución si hay formas de insatisfacción generadas por una sociedad de temor, control y prohibición. Me refiero, por supuesto, a fenómenos colectivos y no individuales. 

   

                  Todo lo dicho, por supuesto, sin debatir y analizar las diferencias entre erotismo, pornografía y obscenidad. Hay formas de lo pornográfico que arriban a lo estético y al arte. Hay formas de erotismo sin valor ni perniciosidad. Lo obsceno es un tema aún más complicado: depende del tipo y orientación del poder que decida qué es obsceno y qué no. Erotismo y pornografía, salvo trazos gruesos, están encerrados en el mismo marco. Todo depende de la cultura, de las épocas, las costumbres, las situaciones de armonía o desequilibrio de las sociedades, del poder (conservador y reaccionario o progresista y abierto), y nada en última instancia es universal y válido para todas las épocas en cuanto a erotismo, pornografía suave o dura, y obscenidad. Cultura, Política y Sexualidad otras vez, como se ve.

(1) Sexo solitario. Historia cultural de la masturbación
Fondo de Cultura Económica

        “Sexo solitario” es la primera historia cultural de la práctica sexual más común y extendida del mundo: la masturbación. Cuando casi todas las prácticas sexuales están en las primeras planas de las noticias, la más sencilla y habitual de dichas prácticas resulta vergonzosa, incómoda e incluso radical cuando es admitida abiertamente. Sin embargo, esto no siempre fue así. El sexo solitario como un tema médico y moral importante puede ser fechado con una precisión poco frecuente en la historia cultural: el “vicio solitario” entra en escena alrededor de 1712. Criatura de las Luces, la masturbación en principio preocupó no tanto a los conservadores -para quienes era uno entre los numerosos pecados de la carne- sino a los progresistas, quienes aceptaban gozosos el placer sexual pero luchaban para crear una ética tanto para hombres como para mujeres, para jóvenes y adultos. Thomas W. Laqueur revela cómo y por qué este modesto y alguna vez oscuro medio de gratificación sexual se convirtió en el gemelo maldito de las grandes virtudes de la sociedad comercial moderna: la moral individual autónoma y privada, la creatividad y la imaginación, la abundancia y el deseo. Así, muestra cómo un problema moral se convierte en problema médico, cómo algunos de los científicos más importantes de los siglos XVIII y XIX culparon a los placeres solitarios de producir daños físicos, mutilaciones e incluso la muerte. A principios del siglo XX, Freud y sus sucesores transformaron esta tradición al definir la masturbación como una etapa del desarrollo del hombre y, finalmente, en el ocaso de ese siglo XX, la masturbación se convirtió para algunos en el elemento clave en la lucha por la liberación sexual, personal y también artística. El historiador Thomas W. Laqueur, a través del análisis minucioso de materiales tan diversos como la Biblia, textos médicos y filosóficos, diarios, autobiografías, el trabajo de artistas conceptuales, materiales feministas y pornografía, nos presenta la historia de lo que ha sido el último tabú.”

  

 

Por AMÍLCAR MORETTI. Argentina, La Plata (60 kms. de Buenos Aires). Viernes 8 de mayo del 2012.

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