Nubes de Ahimsa: presentación (y/o representación primera) sobre la serena aparición de una mujer de las lagunas

 

 

 

 

Ahimsa, algo húngara, algo hindú y algo francesa. Y argentina. 6/V/2012.

 

 

 

 

                                   Foto por AMÍLCAR MORETTI

 

 

 

NUAGES (Nubes)

De y por Django Reinhardt
París, 1940

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Modelo: AHIMSA KISS VIOLAT. Tiene algo más que 20 años. No lo parece. Su presencia es tan suelta y ligera como madura. Proviene, dice, de “las lagunas”. No es psicóloga (como afirmé ayer. Entendí erróneamente). Sí en cambio es estudiante avanzada de psicología. Explico de nuevo, según entendí: Ahimsa, su nombre, deriva o es palabra hindú: la no violencia de Gandhi. Kiss, su segundo nombre, es húngaro. Sus ascendientes lejanos llegaron a la Argentina a principios del siglo pasado, con la corriente inmigratoria. Trajeron Kiss como nombre. Violat, su apellido, en cambio es ¿francés? 

Ahimsa es una mujercita longínea y flexible. La casi colección de stilettos que trae consigo conforman una altura inquietante. Ella parece saberlo, o conocer el efecto que eso produce. Algunos -yo- en algún momento debemos mirar hacia arriba para entonar sus ojos. El taconeo intimida un poco. Ese golpe seco y fino, hueco pero sólido, me impone mi (una disciplinada) indiferencia y extrañamiento de voluntad y equilibrio para no analizar su figura desnuda y tacos aguja. Me digo por qué escribes esto si has visto tantas modelos desnudas. Quizás, me respondo, una simple confirmación.

          La corporalidad natural de Ahimsa, yoguizada, tenue, se desliza a sí misma en ondulaciones suaves. Cabello revuelto y ojos por momentos penetrantes. Una combinación de audacia o desparpajo y ronroneo, y también vocesita de pajarito y murmullo. Se aniña, en instantes, cuando habla. Al rato, desconcierta, se explaya con seguridad. “¿Roudinesco?”, me pregunta, mientras hojea un libro de los que andan por el suelo de mi casa, en este caso de la célebre psiconalista francesa. “Sí”, le contesto tímido. Pone silencio mientras hace correr las hojas. Cuando creo que va a hacer una observación, un comentario, deposita el libro sobre una pila desparramada cerca de donde lo tomó. En la tapa, Roudinesco me mira.

Fotos y texto por AMÍLCAR MORETTI. Viernes 18 de mayo 2012. Argentina (a 60 kms. de Buenos Aires). Ya entrada la madrugada. Tengo frío. Me molesta la garganta. Creo que tengo anginas. Debo dormir. El músculo duerme, la ambición descansa, me decía Gardel. ¿Descansan?

 

 

 

 

 

 

 

2 comentarios to “Nubes de Ahimsa: presentación (y/o representación primera) sobre la serena aparición de una mujer de las lagunas”

  1. Bellos…los dos.

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