Cómo transitar la recuperación de “los dos recursos básicos de la cadena productiva: la energía y la inteligencia”. (Reconocimiento a Solanas de un escritor de periodismo calificado de hijo de puta)

 

 

 

 

 

 

 

 

Escribe
AMÍLCAR MORETTI 

 

 Fernando Ezequiel Solanas, cineasta, político y ensayista, es una de las figuras públicas provenientes o enraizadas en el peronismo que, desde el readvenimiento de la constitucionalidad en diciembre de 1983, más rápido y de manera clara y persistente se abocó a denunciar la entrega o venta a precios ficticios de las riquezas naturales y grandes empresas públicas concretadas, en especial y modo masivo, en el largo período cavallo-menemista iniciado en 1989.

 

 

            Esa actitud crítica, desafiante y casi solitaria determinó que en la noche del miércoles 22 de mayo de 1991 Solanas sufriera un grave atentado en el que fue baleado en las piernas. El trágico hecho, nunca esclarecido , fue adjudicado por el propio Solanas al “menemismo con mayúsculas”. Yo en mi modesta tarea profesional de columnista de cine y  cultura en un diario provincial no dejé nunca de recordar el tenebroso suceso. Mi admirado y siempre recordado -ya fallecido- José M. Pasquini Durán escribió en “Página12” el sábado siguiente: “Un dato reconfortante  es el número y la calidad de la gente y las instituciones que reaccionaron en pocas horas, en el país y en el mundo, en solidaridad con el agredido y para pararles la mano a los terroristas. Es una lástima que el Congreso haya perdido la oportunidad de estar a la misma altura, convocando a la Asamblea Legislativa para repudiar el bárbaro acto. Por ceguera electoral, por falta de reflejos o por algún prejuicio, la mayoría de diputados y senadores dieron la sensación de asumir el hecho como un accidente meteorológico o, a lo sumo, se expresaron términos individuales cuando aquí se trata de un hecho político que involucra a todos, sin medias tintas. Otro tanto podría decirse de la indiferencia pública demostrada por corporaciones de distintas naturaleza que suelen pronunciarse a menudo por sus propios asuntos, incluida la jerarquía de la Iglesia tan atenta en estos días a los hábitos sexuales de los argentinos.”

 

 

 

               Para los que siguen ERÓTICA DE LA CULTURA es notorio que mi forma de percibir, diagnosticar y plantear ideas sobre la realidad de la Argentina no coincide con la de Solanas. Mi apoyo a la gestión Kirchner es paralelo al rechazo y crítica inoportuna e inapropiada, cuando no equivocada, que el cineasta y político hace  al peronismo kirchnerista, salvo en sus primeros tiempos, así como sucedió con Menem, a quien Solanas promovió, votó y apoyó en su momento inicial.

 

 

            Con relación a esto, ayer recibí un segundo comentario crítico -que consigno en su lugar- sobre un post publicado hace meses en que consigno críticas a Solanas hechas por Juan P. Feinmann y por la madre Envar el Kadre, que supo ser por mucho tiempo compañero militante y productor de películas del realizador. Antes, recibí insultos de otro joven seguidor, en apariencia, de Solanas. Me dijo que era “un hijo de puta”.

 

 

          En mi nota de tiempo atrás, expongo el pensamiento que sostengo desde hace muchos años en torno a aquellos que, desde los años 60 del siglo pasado, vieron, concibieron o imaginaron en ciernes una revolución socialista que finalmente no sólo no habría de sobrevenir sino que, por el contrario, generó una represión inédita por lo atroz y un rtetroceso del cual aún no nos hemos recuperado. Me refiero en especial a los 30 mil desaparecidos que en su mayoría siguieron ciegamente esa visión prometida por gente que debió tener, al menos, una conducta más prudente ante lo que en su momento llegó a resultar evidente aunque no hubiera aquí en el siglo XX antecedentes de la misma magnitud de horror. Yo me refiero a una responsabilidad moral-ideológica no reconocida nunca por las conducciones y referentes importantes de casi toda la izquierda revolucionaria, lo que, valoro, los incapacita para promover acciones o argumentaciones obstaculizadoras de gobiernos que, como los de Néstor Kircher y Cristina Fernández, avanzan en transformaciones para la reparación de los desquicios de los años 90 y para una redistribución paliativa de la regresión sufrida.

 

 

            A esta altura, después de la experiencia recogida, aprecio que es claro que hay que actuar con iguales e intercambiables dosis de audacia y prudencia, lo cual es sólo posible ser llevado a cabo por muy pocos individuos y excepcionales políticos, producto de las complejas y múltiples razones que fuesen. Dicho más sencillo: si el costo es de nuevo el asesinato cruel de otras 30 mil o 100 mil personas, siempre es mejor pedir 4 y obtener 1 en el avance que reclamar 10 y retroceder 40 casilleros.  Un conductor debe persuadir al adversario pero sobre todo debe cuidar a su propia gente.

 

 

          A consignación un recordatorio y reconocimiento a la larga, perseverante y solitaria tarea de Solanas y otros pocos que -en democracia- llevan 30 años en sus denuncias sobre el saqueo de la riqueza y capital público nacional. Ante la histórica medida de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de expropiar a una multinacional y recuperar el 51 por ciento de las acciones de YPF, la empresa petrolera históricamente pública y estatal de nuestro país, vale la pena -lo creo con firmeza- el reconocimiento. Se trata de una nota de Solanas, adversario implacable (e injusto, pienso) del peronismo kirchnerista, publicada en enero del 2002. Hay otras notas anteriores del  autor, por ejemplo conservo una del 25 de octubre de 1991, apenas perpetrado el saqueo de YPF, pero no están digitalizadas por el medio que las publicó con preferencia, “Página 12”, que llega sólo hasta marzo de 1998. Cuando mi trabajo solitario me lo permita, habré de ver la publicación de esos otros textos. Un trabajo que, como diría mi joven adversario (al que repliqué “pendejo”, y por ello al parecer se sintió “discriminado”), sólo puede hacer un “hijo de puta”. 

 

 

 

             LUNES 28 DE ENERO DEL 2002

 

 

El País. Opinión

AJUSTAR LA POLÍTICA PETROLERA 

 

Por Fernando “Pino” Solanas *

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-1289-2002-01-28.html

 

 

 

Resulta inaceptable y agresivo para nuestra ciudadanía que después del latrocinio sufrido por la aplicación de recetas neoliberales y planes del FMI, nos pretendan dar consejos y que el Gobierno quiera insistir con otros ajustes sociales en el Presupuesto 2002. Para ser respetados como Nación, debemos salir de la crisis a partir de nuestras propias fuerzas y recursos. Y la solución nacional no es otra que la recuperación de nuestras riquezas, sin que la ley perdone impuestos y gravámenes a quienes se enriquecieron con las prebendas, la destrucción de la industria, la desocupación, el vaciamiento y la extracción a precio vil de los recursos naturales. Además de las medidas que el país viene reclamando –restitución de los aportes patronales, estatización de las AFJP y el gravamen a las transferencias financieras– hay otra medida de plena legitimidad que se elude: la revisión y modificación de las concesiones energéticas y de las regalías petroleras que constituyen, junto con el vaciamiento financiero y la deuda externa, el otro gran latrocinio sin precedentes en la historia argentina.

 

 

 

La Ley 17.319 fijó regalías con un tope del 12 por ciento porque era la empresa estatal YPF la que le pagaba al mismo Estado. Pero a partir de la privatización, las petroleras pagan a las provincias regalías aún más bajas por la aplicación de descuentos que las reducen a un 6 o un 8 por ciento. En el resto del continente, esas mismas empresas aportan varias veces más: Repsol-YPF paga en Bolivia un 35 y distintas corporaciones llegan a pagar en Venezuela hasta el 37. Ello se agrava en tanto la mayor parte de las regalías se cobran en la Argentina a simple declaración jurada de las empresas. Si nuestra factura global de hidrocarburos ronda los 22 mil millones de dólares anuales, sería posible obtener buena parte de los recursos que hoy les faltan a la Nación y a las provincias, aumentando las regalías y el canon de explotación, eliminando los injustos beneficios impositivos, gravando las exportaciones de crudo y gas, y reimplantando el impuesto al crudo procesado. La seguridad jurídica no puede invocarse para legitimar ilícitos sino para denunciarlos ante la Justicia y corregirlos. Vale recordar que las leyes privatizadoras de YPF y Gas del Estado fueron aprobadas en sesiones bochornosas y avaladas por la Corte Suprema de Justicia.

 

 

 

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  “…. a partir de la privatización, las petroleras pagan a las provincias regalías aún más bajas por la aplicación de descuentos que las reducen a un 6 o un 8 por ciento. En el resto del continente, esas mismas empresas aportan varias veces más: Repsol-YPF paga en Bolivia un 35 y distintas corporaciones llegan a pagar en Venezuela hasta el 37. Ello se agrava en tanto la mayor parte de las regalías se cobran en la Argentina a simple declaración jurada de las empresas. Si nuestra factura global de hidrocarburos ronda los 22 mil millones de dólares anuales, sería posible obtener buena parte de los recursos que hoy les faltan a la Nación y a las provincias…”

 

 

 

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El impuesto a las exportaciones petroleras es solamente una de las medidas que deberían tomarse, porque estas corporaciones ya lograron ganancias superlativas a expensas de los consumidores: los precios internos netos que seguimos pagando son un 30 por ciento más altos que sus similares en otras naciones. Al retirarse el Estado como regulador de los precios, nos dejó en manos de un poder oligopólico que detenta el 55 por ciento del mercado. Hagamos memoria: mientras México, Brasil y Venezuela mantuvieron sus compañías petroleras estatales, Menem y Cavallo vendieron nuestros yacimientos en plena producción, tasando las reservas a 5 dólares el barril –menos de la mitad del precio más bajo en esos años– y tomando como base las reservas de 1990, fraudulentamente subvaluadas. Aunque cueste creerlo, YPF fue vendida sin el inventario actualizado de sus bienes y los yacimientos estratégicos –los de mayor producción y mejores crudos con reservas comprobadas para más de 35 años– se cedieron por 25 años con opción a diez más. El Estado recibió 5600 millones de dólares, pagados con bonos de deuda externa cotizados al ciento por ciento de su valor, cuando en realidad se compraban por menos de la mitad.

 

 

 

Para avanzar en la construcción de un proyecto nacional democrático e independiente, es preciso recuperar las riquezas que nos quitaron. Si los dos recursos básicos de la cadena productiva son la energía y la inteligencia, estas dos fuentes son nuestro bien más valioso, que debe ser protegido, recuperado y democratizado. Nuestro país puede y debe salir de la crisis, ya que cuenta con la fortuna de tener grandes recursos naturales y un pueblo talentoso, que en la última década fue desinformado y saqueado: un pueblo que ignora lo que tiene, y su real valor, mal puede defenderse y proyectarse hacia el futuro.

 

* Ex diputado, miembro de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados; autor de numerosos proyectos sobre temas energéticos y del libro Yacyretá, crónica de un despojo.

 

 

           “… los precios internos netos que seguimos pagando son un 30 por ciento más altos que sus similares en otras naciones. Al retirarse el Estado como regulador de los precios, nos dejó en manos de un poder oligopólico que detenta el 55 por ciento del mercado. Hagamos memoria: mientras México, Brasil y Venezuela mantuvieron sus compañías petroleras estatales, Menem y Cavallo vendieron nuestros yacimientos en plena producción, tasando las reservas a 5 dólares el barril –menos de la mitad del precio más bajo en esos años– y tomando como base las reservas de 1990, fraudulentamente subvaluadas.”

           “Aunque cueste creerlo, YPF fue vendida sin el inventario actualizado de sus bienes y los yacimientos estratégicos –los de mayor producción y mejores crudos con reservas comprobadas para más de 35 años– se cedieron por 25 años con opción a diez más. El Estado recibió 5600 millones de dólares, pagados con bonos de deuda externa cotizados al ciento por ciento de su valor, cuando en realidad se compraban por menos de la mitad.”

 

 

Madrugada del viernes 11 de mayo 2012. Argentina.

2 comentarios to “Cómo transitar la recuperación de “los dos recursos básicos de la cadena productiva: la energía y la inteligencia”. (Reconocimiento a Solanas de un escritor de periodismo calificado de hijo de puta)”

  1. Carlos Diaz Says:

    Critico a Solanas por lo mismo que se dice acá, ya que en algunos aspectos pienso que mea afuera del tarro, de modo que, por lo menos, seremos dos los hijos de puta. Pero eso no me ciega ni me impide ver el mérito de su lucha. Si en aquella ocasión en que fue atacado y herido por las mafias de entonces, no recibió el reconocimiento y apoyo del institucional del Congreso, que correspondía, me parece que erróneamente tampoco ocurrió ahora, en ocasión de dictarse la ley que recuperó el control nacional de YPF, algo por lo que que en los 90 peleó y sufrió en minoría, casi en soledad.

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    • Sí, Carlos, yo pensé lo mismo.Pensé que, quisiera o no el homenajeado, rechazara el homenaje o no, debería haberse hecho algún reconocimiento a la acción, lucha y denuncias sin claudicación de Solanas en épocas en que lo hizo solo, o casi solo. Gracias, Carlos.

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