De cómo Ud. puede llegar a ser un pelotudo integral (si ya no lo es) al creerse todos los días todo lo que dicen la televisión y gran prensa privadas manejadas por el poder económico y la codicia acumulativa. Hoy miércoles a las 22.

 

 

 

 

 

 

Andy Bichlbaum, en el filme de hoy a las 22 por I-Sat

UNA “INTERVENCIÓN” POLÍTICO-

CULTURAL

Por
AMÍLCAR MORETTI

 

(fragmento de la nota que en su tradicional columna «Cine en TV», el autor publica hoy miércoles en la sección Espectáculos del diario EL DIA, de La Plata, Argentina. Ver http://www.eldia.com.ar)

 

 

 

 

            Supongamos que un buen día nos levantamos y al tomar nuestro diario tradicional y preferido quedamos informados  en primera plana sobre una serie de acontecimientos que desde lejanos tiempos muchos esperamos leer: por ejemplo, que los países más poderosos de la tierra han decidido hacer aportes fabulosos para que desde hoy la salud, educación y alimentación sean gratuitas para toda la humanidad. También nos enteramos que las principales transnacionales decidieron desde anoche comenzar la destrucción acelerada de la mayor parte de los armamentos y que el gran capital ya ha sustituido esa inversión por la puesta en funcionamiento de gigantescos laboratorios médico-farmacéuticos que en poco tiempo encontrarán la cura del sida, el cáncer, las inmunodeficiencias y cualquier otra enfermedad hasta hoy incurable. Y además la televisión de todo el mundo ha pasado a ser coordinada por la UNESCO bajo las indicaciones de los 30 sabios y pensadores más prestigiosos del planeta. 

 

 

         Lo relatado es una “intervención” político-cultural- estética destinada a demostrar, por un lado, que se puede falsificar todo de modo muy fácil, suscitando la credulidad del consumidor medio, y por otro que es posible aceptar que los asuntos terrenales cambien para bien y que la mayoría estaría de acuerdo. El registro de este acontecimiento comunicacional político, una forma nueva de agitación y militancia, podrá verse esta noche: “The Yes Men Fix the World”, a las 22. Se trata de un documental casi inhallable, del 2009, que toma nota de lo sucedido de modo real: dos activistas (¿o humoristas?) que llevaron cabo este tipo de “intervención” (en el mundo del arte y la cultura se llama “intervención” a acciones de artistas sobre el mundo real –por ejemplo, pintar de rojo y verde el agua de los canales de Venecia-) en la BBC y con el diario The New York Times.

 

 

         En la cadena inglesa anunciaron que grandes petroleras iban a solucionar la tragedia ambiental producida en Bhopa, un territorio africano azotado por derrames tóxicos de grandes transnacionales, mediante la recuperación de la naturaleza y la construcción de viviendas y ciudades para los desplazados. En cuanto al diario de Nueva York, quizás el más importante del mundo, falsificaron 100 mil ejemplares con noticias alentadoras en las que los más ricos empeñaban todo su capital para solucionar la mayor parte de los inconvenientes del mundo.

 

 

         El filme, una verdadera curiosidad –y una farsa política descomunal con fines de transformación emancipadora- se verá hoy miércoles 2 a las 22, por I- Sat.

 

 

Miércoles 2 de mayo 2012. Argentina. La Plata.

 

 

 

 

Las noticias que soñamos

Viernes 7 Enero 2011

Por Arturo Ibáñez

(de la página web Guioteca.com, de Chile)

“Es la última tendencia de los documentales activistas. Dos hombres se hacen pasar por altos ejecutivos y engañan a medio mundo anunciando las noticias que todos quisieran escuchar. Aunque el engaño dura poco, dicen que vale la pena.

“Todo lo que siempre quisiste escuchar está ahí: se acaban las guerras, la salud y la educación serán gratis, las grandes empresas pagarán por sus daños ambientales, o hasta que te subieron el sueldo. Probablemente al poco rato comiences a sospechar de tanta maravilla; vuelves a mirar la portada y aunque efectivamente el nombre del diario es el mismo que el que lees todos los días, las noticias allí dentro no pueden ser verdad.

“O quizás sí pueden ser verdad. Porque aunque hoy es muy difícil creer que el mundo puede avanzar de otra manera, este documental nos muestra a dos tipos que arriesgan la cárcel y el pellejo, por demostrarnos lo contrario.

“Ese probablemente es el mayor mensaje y apuesta de estos dos hombres, Andy Bichlbaum y Mike Bonanno, más conocidos como The Yes Men, quienes a través del engaño y la suplantación de identidad, le entregan al mundo las noticias que siempre quisieron escuchar, y de paso nos hacen reflexionar sobre las posibilidades reales de que eso suceda.

“¿Cómo funciona el asunto? Los tipos confeccionan una página web “muy parecida” (copiada) a la de alguna gran empresa, y ofrecen a alguno de los grandes ejecutivos para dar conferencias y seminarios. Luego se sientan a esperar hasta que suene su teléfono con la invitación deseada. Desde ese minuto ya no hay vuelta atrás,  y sólo resta tiempo para que algún pez gordo caiga en la trampa.

“Así, tan simple como suena, The Yes Men nos muestran en 90 minutos cómo se infiltraron en la BBC y dieron una entrevista falsa que vieron cerca de 300 millones de personas, en la que prometían que un conglomerado compensaría a todas las víctimas de un desastre industrial producido hace varios años en Bhopal, India. También se infiltran en una conferencia de reconstrucción post huracán Katrina, prometiendo la devolución de las casas a los habitantes de Nueva Orleans.

“The Yes Men Fix The World, es una gran sátira contra el sistema de libre mercado. Para estos hombres, las teorías de Friedman son sólo “codicia vestida de progreso” y bajo el supuesto de que el sacrificio de algunas vidas contribuyen al progreso, van urdiendo este relato irónico y gracioso sobre los pesares de nuestra era.

“A modo de reflexión, quisiera hacer notar la vulnerabilidad en que aparecieron los medios. Tanto la BBC, como los organizadores de conferencias y seminarios no se molestaron siquiera en revisar quiénes serían sus entrevistados. Y luego, cuando se vieron engañados, atacaron a los falsificadores como “vendedores de esperanzas” y los criticaron por crear falsas expectativas en los supuestos beneficiarios de las noticias que anunciaban, y según lo que pudimos ver en el documental, no entraron en la discusión de los temas que afectaban a las empresas.

“Es sobre este punto donde el documental logra consolidar su argumento, ya que The Yes Men, poniendo en duda los ataques de los medios, decide viajar donde las personas que pudieron sentirse afectadas por sus declaraciones. (la gente de india, Nueva Orleans, etc.) y es allí donde se llevan la mejor de las sopresas, ya que aunque los entrevistados reconocen sentir gran frustración por saber que todo se trataba de un engaño, se mostraban felices de que sus dolencias volvieran a hablarse a través de los medios, con la esperanza de que algún día se haga justicia con ellos.

“Estén de acuerdo o no con la temática, The Yes Men Fix The World, es un gran documental, ya que lleva la ironía al extremo y juega con la posibilidad de realizar cambios reales en un mundo que pareciera no quererlos. Y se arriesgan, lo que a estas alturas cualquier espectador agradece.

“Generarán 100 mil copias falsas, pero idénticas del New York Times, inventarán un nuevo combustible a base de cadáveres y un traje ridículo contra catástrofes naturales. Mientras más absurda es su nueva idea, más interés parecen provocar en las grandes esferas de poder. Y eso hay que verlo.

“Esta nueva tendencia de los “Hoaxes” o engaños no sólo la podemos ver en los documentales. Todos los días en internet nos llegan mensajes con supuestos premios o cheques que nos mandarán las grandes empresas o millonarios jeques árabes simplemente para compartir su fortuna o para fidelizar a sus clientes. Probablemente todos hayamos caído en estos engaños alguna vez, el asunto del documental está en mostrar en que no es una idea tan extraña, y que hoy casi todas las empresas están en condiciones de dar esas noticias, pero se niegan debido a sus intereses personales.

“The Yes Men Fix the World, obtuvo el Premio del público en el festival de Berlín, participó en Sundance, en Seattle y en el Hot Docs de Toronto, entre otros festivales, y aunque a Chile es difícil que llegue,  lo  mejor de todo es que es un documental de libre distribución, que podemos ver en nuestro computador. No se lo pierdan.”

Autor: Amilcar Moretti

AMILCAR MORETTI: Escritor, periodista y fotógrafo Sitio web central: ERÓTICA DE LA CULTURA www.moretticulturaeros.com.ar Desde el 2010. Buenos Aires. Mi mail: amilcarmoretti@hotmail.com Escritor de periodismo y fotógrafo de desnudo femenino en situación cotidiana.Crítico de cultura, cine, arte y sociología de lo cotidiano durante cuatro décadas en el diario EL DIA (www.eldia.com) de la Argentina. Creador en el 2010, autor y titular del sitio ERÓTICA DE LA CULTURA magacine de cultura, erótica y política. Blog complementario: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com AMILCAR MORETTI Writer, journalist and photographer Central website: EROTICA OF CULTURE www.moretticulturaeros.com.ar Since 2010. Buenos Aires. Mail: amilcarmoretti@hotmail.com Journalism writer. Female nude photographer in an everyday situation. Critic of culture, cinema, art and sociology of the everyday for four decades in the newspaper EL DIA (www.eldia.com) of Argentina. Creator in 2010, author and owner of the site ERÓTICA DE LA CULTURA magazine of culture, erotic and politics. Complementary blog: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com

2 pensamientos

  1. Una vez más, excelente material. Pero yo sigo con acotaciones menores.Los arquitectos también usan la palabra «·intervención». En lugar de decir edificar o construir un edificio, dicen «intervenir» (por ejemplo para referirse a la continuidad de proyectos edilicios deportivos y universitarios destruyendo el Bosque de La Plata). «Señalética» (carteles, en criollo), es otro ejemplo de su «creatividad».
    Creo que es propio de los tecnócratas, que inventan palabras difíciles para que lo que dicen (a veces cosas elementales, como las precedentes) parezca más importante.
    Pero temo que esta opinión esté fuera de «contexto» y no logre «consenso». Aunque podría «debatirse» pues, como se sabe, ya no se discute más…

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