LA CIVILIDAD ES LA SUSTANCIA POLÍTICA AUTOGENERADA SÓLO EN DEMOCRACIA EN LA MEDIDA EN QUE SE LA ACTÚA DE MODO CRÍTICO Y ACOMPAÑANTE

HAY QUE TOMAR EN CUENTA PERO NO OBEDECER IRREFLEXIVAMENTE IDEAS, AÚN VALIOSAS,  QUE ACASO NO ESTÉN AL TANTO DE LOS INÉDITOS Y ORIGINALES CAMBIOS QUE PROPONEN ARGENTINA Y AMÉRICA LATINA.

Escribe
AMÍLCAR MORETTI

           

       Con apenas dos días de diferencia, un mismo diario de distribución nacional editado en Buenos Aires (Pagina12), en dos notas diferentes permite apreciar en su amplia dimensión no sólo la significación del acto en el estadio de Vélez el viernes pasado que tuvo como oradora a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sino también el sentido profundo  contenido en la construcción político-cultural del peronismo kirchnerista (1), el llamado kirchnerismo, que ella lidera sola tras la muerte de su esposo, la titular del Poder Ejecutivo.

     

           Se trata de dos textos aparecidos sin duda sin intencionalidad de relación entre uno y otro. Además, uno, el primero, dentro de la sección Psicología (bien específica en el matutino mencionado) y el otro una columna de opinión sobre actualidad política nacional. Uno publicado el jueves 26 de abril y fragmento de un escrito del psicoanalista francés Jacques-Alain Miller; el segundo un clarísimo y conceptual editado el sábado siguiente del periodista Luis Bruschtein, columnista del panorama político argentino, referido a analizar el referido acto en Vélez desde un punto de vista coincidente -coincidencia que comparto- con el más extenso y profundo propósito político del gobierno.

           

          Es sabido que Jacques-Alain Miller es de los principales herederos y seguidores (además de familiar) del ya fallecido renovador del psicoanálisis, pensador y filósofo Jacques Lacan. Entre otras numerosas ocasiones, Miller esta vez llega a Buenos Aires para participar de un congreso mundial sobre la convocatoria «El orden simbólico en el siglo XXI no es más lo que era». El texto de Miller, del cual transcribo aquí algunos fragmentos a continuación de párrafos del periodista argentino, es una conferencia radial pronunciada con anterioridad a la reunión científica.  Trata sobre la relación entre la disciplina creada por Freud y la Política (así, con «P» mayúscula, para diferenciar el concepto de las cotidianas y desmerecedoras alusiones a las que se los somete).

           

              El vínculo que establezco entre ambos escritos tienen que ver con la diferente interpretación que sus autores hacen de la Política, los políticos (al menos, algunos políticos) y la ciudadanía. Me llamó la atención la oposición de sentidos y significados adjudicados en oposición Lo que dice Miller siempre es para tener en cuenta, como se espera de un pensador de la contemporaneidad, en su caso desde el psicoanálisis lacaniano. Y más aún si está referido a cuestiones que nos comprenden a todos y actúan cerca de todos, como lo político, seguramente tan complejo como los temas específicos de la clínica.

           

           Quiero decir que mi asociación espontánea entre las dos publicaciones no se basa en nada que siquiera se parezca al chauvinismo. No hay en esto «reivindicaciones nacionales». Nada que ver. Sí en cambio señalo que Miller practica un discurso y pensamiento «desilusionado» en torno a la «llamada ciudadanía» o «llamados ciudadanos», como él mismo dice, y no menos decepcionado sobre las amplitudes utópicas o realizables de la democracia (burguesa, claro), los políticos en especial (caracterizados con precisas y comprobadas razones como marketineros o simuladores) y también la Política (aclaro que la «P» mayúscula es de mi autoría), a la que el pensador francés parece relativizar o desestimar en cuanto a su poder o facultades para cambiar -no digo «mejorar»- la condición humana.

           

      Este escepticismo e incredulidad, que Miller -reconoce con razones válidas- se ha apoderado de los «llamados ciudadanos» de Francia o de Europa (¿del mundo? ¿del mundo capitalista?), más aún hoy en plena crisis después de una «bonanza» fabricada e ilusoria. También tuvo su momento fuerte en la Argentina tras la recuperación del orden constitucional en diciembre de 1983, y en gran parte de América latina. En el caso argentino, el primer fervor en favor de los cambios democráticos igualitarios y liberalizadores tuvo su inicial bajón en la interrumpida presidencia de Alfonsín, después de actitudes frente a grupos de militares golpistas y responsables de graves violaciones a los derechos humanos esenciales. Coronó con una debacle económica con hiperinflación. La «llamada ciudadanía» quedó decepcionada y acobardada; peor aún, cínica. Esto le abrió el camino al envilecimiento cívico de la década de Cavallo-Menem, donde la desilusión trocó en descreimiento y sensación de impotencia. Nada valía la pena o todo tenía el mismo valor. La democracia servía para quedar desocupado o viajar a Miami. Ese fue el concepto ciudadano, salvo honrosas excepciones de muchos individuos y agrupaciones que no abandonaron sus militancias en medio de un casi completo aislamiento e indiferencia si no rechazo. Un escenario parecido al que describe Miller.

     

                 Es conocido que aquí todo terminó en el estallido de diciembre del 2001, cuando a la clase media los bancos le confiscó sus ahorros. Se pidió en la calle, en días, semanas y meses -al costo del asesinato de 30 personas-  que se «fueran todos» (los políticos). No se fue casi ninguno. Pero tras un interregno  de la parte más fuerte de derecha conservadora del peronismo (el ¿ex? duhaldismo), sobrevino «algo» nuevo e inesperado. Al principio, con apenas poco más del 20 por ciento de los votos, gozó de cierta simpatía por parte de sectores de las clases medias en función de algunas declaraciones o gestos identificados como progresistas. Después, concretadas algunas medidas, por manipulación de la prensa y a televisión la tibia simpatía se transformó en febril militancia en favor de los intereses concentrados. Lo que brotó dos años después del 2001 fue el peronismo kirchnerista, el kirchnerismo de hoy, nueve años después, que se mantiene en avance.

         

         El ciclo Kirchner ha introducido el cambio más profundo en la política y la cultura argentina después de 1955, 1976, 1983 y el 2001. Es decir, después del derrocamiento militar de Perón, la instauración de la última dictadura militar -genocida-, la restitución del orden constitucional y la gran crisis del neoconservadorismo y liberalismo de mercado ensayado primero en Chile y luego en Argentina y toda América latina hasta dejar exhausto al subcontinente. En suma, con una década de anticipación, lo que hoy se vive en Europa y Estados Unidos, pero sin reparatorio ciclo Kirchner y sin regionalismo populista distribucionista latinoamericano.

         

               A esto último se refiere Bruschtein en su nota sobre al acto el viernes de la señora Presidenta en la cancha de Vélez. Bruschtein define -y comparto- que el ciclo Kirchner devolvió la ilusión, la confianza en los políticos (en una parte de ellos, la que está en el gobierno, y aún así sin firmar cheques en blanco salvo con Cristina y su esposo Néstor, fallecido). El kirchnerismo (me refiero a lo que entiendo como el peronismo kirchnerista) recuperó una cuestión de la Cultura (en el sentido en que este blog se llama Erótica de la Cultura) que es central, crucial e indispensable: la Política como el instrumento específico para la transformación de la realidad humana. Eso que es propio de occidente, del oeste, ya europeo (en decadencia), ya latinoamericano, con la asociación indeseable e ineludible de la otra gran parte del oeste: el Imperio del norte, anglosajón. 

     

         El matrimonio Kirchner en nueve años devolvió la esperanza a través, primero, de actos concretos de reparación basados en la redistribución gradual (y aún insuficiente) de ingresos o riqueza y en la confianza o esperanza en una justicia igualitaria que juzga a dictadores, genocidas y asesinos, torturadores, ladrones y violadores militares de la última dictadura, con una incipiente ampliación al sector civil colaboracionista. Creo que esto es lo principal en lo que no le perdona a Kirchner la derecha restauradora: no tanto el afán redistribucionista o el juzgamiento de genocidas -que, vale aclararlo, no se hubieran efectivizado sin la pareja Kirchner- sino la recuperación gradual de la noción de lo político, tanto como recurso único fundamental para poder comer y educar en una gestión en puja con el poder económico y político a la vez que también instrumento para ampliar horizontes y metas. A este cambio restitutorio fenomenal y  sorpresivo comienza a reconocérsele desde la muerte de Néstor Kirchner -y por primera vez en 40 años- el papel fundamental de la juventud, sin cuya conciencia, energía renovada y esperanza no hay futuro con los viejos políticos y habría que empezar todo de nuevo.

                  En fin, lo que quiero significar es que lo dicho por Miller es cierto, pero no es hoy válido para todo el mundo, no aplicable ahora a América latina, la única gran región del planeta que a su modo lleva a cabo una tarea de reparación política, social, económica y cultural con meta en la conservación de la condición humana, y aún de la especie humana misma. Con palabras menos generales, es lo que describe el periodista argentino.

Lunes 30 de abril 2012. Argentina. La Plata 8a 60 kms. de Buenos Aires).

(1) Hasta ahora -hasta que dé prueba irrefutable de su especificidad original-  prefiero describir como «peronismo kirchnerista» al llamado kirchnerismo tanto por sus adherentes como por sus más reaccionarios opositores.

LA POLÍTICA COMO POSIBLE HERRAMIENTA

DEMOCRÁTICA DE LA TRANSFORMACIÓN DE LA

SOCIEDAD

 

(fragmentos de la nota «Vélez» publicada el sábado pasado por el diario «Pagina12»)

                «El ejercicio histórico que hizo la Presidenta fue certero. Néstor Kirchner era un presidente que había perdido la elección, con apenas el 22 por ciento de los votos, que dependía de una estructura política que no controlaba, que no había podido legitimar su gestión porque Carlos Menem se había retirado de la segunda vuelta. Y además recibía un país destruido desde el punto de vista económico, político y moral.

           

              «En esas circunstancias, que hubieran paralizado de pánico a la mayoría de los políticos, Néstor Kirchner asumió un mandato “que tenía legalidad, pero al que le faltaba legitimidad”, recordó ayer la oradora. Si se recuerdan la frialdad y el escepticismo con que eran escuchados los candidatos en aquellas elecciones, incluso por sus propios adherentes, el contraste con el entusiasmo de las tribunas de ayer es muy grande. De una tribuna a la otra hay una laboriosa reconstrucción de la política como posible herramienta democrática de transformación de la sociedad.

 

 

 

                «Los opinadores mediáticos que sólo quieren ver corrupción y latrocinio en ese proceso no pueden explicar esos datos de la realidad, que demuestran que sobre todo hubo políticas de ciudadanía de alta calidad democrática. No se puede explicar el recorrido de ese camino en condiciones tan adversas y desde un punto de partida tan débil y vulnerable sin el desarrollo de políticas de empoderamiento social y construcción de ciudadanía. Kirchner no habría durado ni dos días sin generar esas políticas y no reconocérselo es un acto de mezquindad histórica.

 

 

                «Los movimientos sociales que fueron el eje de la convocatoria de ayer, desde La Cámpora hasta la CTA que dirige Hugo Yasky, la Federación Tierra y Vivienda de D’Elía, el Movimiento Evita, el Kolina (de Alicia Kirchner), el Frente Transversal, la Martín Fierro, la Tupac Amaru, la Corriente Nacional y Popular de la Militancia y numerosas agrupaciones más chicas, tuvieron muchas dificultades en estos nueve años para generar acciones propias en forma conjunta y las pocas veces que lo hicieron en estos largos años fueron momentos fugaces que terminaron en discusiones y peleas.

 

 

            «Estas agrupaciones, sobre todo La Cámpora, han crecido mucho en el territorio y han ampliado su convocatoria como rebote del liderazgo de Cristina Kirchner. Y ahora, a través de estas organizaciones, ese liderazgo toma forma orgánica, tiene un punto concreto de articulación. En ese sentido se constituyen como fuerza propia de la Presidenta. Hay otras corrientes y sectores del peronismo que la respaldan, pero el acto de ayer fue fuerza propia de la Presidenta.»

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-192898-2012-04-28.html

 

EL DEBATE PÚBLICO

SOBRE UN FONDO

DE INCREENCIA,

ENGAÑO Y MANIPULACIÓN

CONSENTIDA

 

 

(N. del Blog: O, a veces desde Europa, no se percibe cómo Argentina y América latina van por delante diez años de la crisis que ahora sacude al Viejo continente y E.Unidos) 

 

 

 

(lo que sigue son fragmentos de la nota del psicoanalista francés Jacques-Alain Miller aparecida en el diario «Pagina12» el jueves 26 de abril)

 

 

 

       «… la política procede por identificaciones. Manipulando palabras clave e imágenes busca capturar al sujeto, mientras que lo propio del psicoanálisis consiste en operar a la inversa, ir en contra de las identificaciones del sujeto. Una a una, la cura las deshace, las hace caer como las capas de una cebolla. Enfrentar al sujeto con su propio vacío, permitiéndole así despejar el sistema que, a su pesar, ordenaba sus lecciones y su destino. En este sentido, el psicoanálisis es exactamente el reverso de la política.

………………………………………………………………………………………………….

 

 

 

                     «El psicoanálisis enseña algo sobre el poder, la influencia que se puede ejercer; no hace falta mucho para imponerse: esencialmente, algunas palabras bien elegidas. Convertida en una industria capital para el consumo, la publicidad ha sacado ampliamente provecho de esto. En las democracias como las nuestras, la política ya no puede dirigirse a aquellos que todavía llamamos ciudadanos sin pasar por la publicidad. El marketing político se ha transformado en un arte e incluso en una industria que produce un montón de siglas, slogans, emblemas, pequeñas frases; y esto, en función de los datos recolectados por encuestas de opinión, sondeos agudos y grupos de discusión; escuchar lo que allí se dice sirve en primer lugar para cernir los términos susceptibles de imponerse a la opinión. Es asombroso que, lejos de ocultarse estas manipulaciones, se las exhibe. Informado de la existencia de las mismas, el público quiere conocerlas, visitar las bambalinas. No sólo se pone en escena el decorado, sino que también se convierte en espectáculo el reverso del decorado; al menos, uno de los reversos del decorado.

 

 

 

               «Los que practican la política son los primeros en saber que ésta no es más una cuestión de grandes ideales, sino de pequeñas frases. Ellos se las arreglan con eso y los ciudadanos parecen querer que así sea. Que la política no esté más idealizada no es una desgracia de la democracia. Sin duda ése es su destino, su lógica y, si así puedo decirlo, su deseo. La decadencia generalizada de lo absoluto en el campo político es notoria: algo bueno en oposición al fanatismo, pero que no abre la vía a la discusión racional entre ciudadanos desapasionados. Estamos en el reino de la opinión. El debate público se desarrolla sobre un fondo de increencia, de engaño, de manipulación declarada y consentida.

 

 

 

             «Esta es la regla del juego, deplorarlo también forma parte de él. Ya nadie denuncia esto como abyecto, excepto algunos maldicientes o imprecadores, que por otra parte hemos reducido a la impotencia. Si acaso alguno de ellos tiene talento, nos felicitamos del condimento que aporta al debate público. Forma parte del mismo movimiento de la civilización que revela sin descanso el carácter artificial, construido, de todas las cosas en este mundo: el lazo social, las creencias, las significaciones. El psicoanálisis participa de esto, ya que ningún otro discurso ha sido más potente en sacudir los semblantes de la civilización.»
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-192679-2012-04-26.html

 

 

 

Autor: Amilcar Moretti

AMILCAR MORETTI: Escritor, periodista y fotógrafo Sitio web central: ERÓTICA DE LA CULTURA www.moretticulturaeros.com.ar Desde el 2010. Buenos Aires. Mi mail: amilcarmoretti@hotmail.com Escritor de periodismo y fotógrafo de desnudo femenino en situación cotidiana.Crítico de cultura, cine, arte y sociología de lo cotidiano durante cuatro décadas en el diario EL DIA (www.eldia.com) de la Argentina. Creador en el 2010, autor y titular del sitio ERÓTICA DE LA CULTURA magacine de cultura, erótica y política. Blog complementario: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com AMILCAR MORETTI Writer, journalist and photographer Central website: EROTICA OF CULTURE www.moretticulturaeros.com.ar Since 2010. Buenos Aires. Mail: amilcarmoretti@hotmail.com Journalism writer. Female nude photographer in an everyday situation. Critic of culture, cinema, art and sociology of the everyday for four decades in the newspaper EL DIA (www.eldia.com) of Argentina. Creator in 2010, author and owner of the site ERÓTICA DE LA CULTURA magazine of culture, erotic and politics. Complementary blog: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com

Un pensamiento

  1. Excelente nota con datos de actualidad y reflexiones de interès (que personalmente comparto en lo sustancial). Sí admito que no es de fàcil lectura para el comùn de la gente. Estimo que el texto es para el anàlisis y debate de nivel acadèmico.

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