MEDICINA TIPO EE.UU.: no tiene dinero para pagar la cuota de su trasplante, bueno, entonces mandamos un comando que le arranca el órgano adeudado. Siempre hay alguien que puede “honrar sus deudas”.

Cine por TV

 

 

PAGUE O MUERA: FÓRMULA MEDICINAL

 

Por
Amílcar Moretti

(Versión ampliada de la nota publicada hoy domingo 1 de abril del 2012 en el Diario El Día, de La Plata, Argentina. Revista de los Domingos. Ver edición digital.)

           “Los recolectores”, a las 22, es el estreno de la fecha en la televisión de cable. Una película de ciencia-ficción anticipatoria –un futuro, al parecer no tan lejano, oscuro, tecnologizado, financiarizado, frío, brutal y con muchos ricos-. Los pobres no cuentan. El que no paga, no vive. El que se enferma y no puede pagar, se queda enfermo. Si Ud. no ha sabido “ahorrar” no es un problema de la comunidad. Sucede que Ud. no es previsor.

             “Los recolectores” puede ser también una película de acción. Al fin y al cabo, Estados Unidos es un país “de acción”: no le gusta un gobernante de algún país pequeño, bueno, entonces lo invade dado que seguro es una dictadura. El filme de esta noche tiene dos buenos actores, el británico Jude Law (1972, dos propuestas para el Oscar) y el afronorteamericano Forrest Whitaker (1961, un Oscar –“El último rey de Escocia”- y otras tres nominaciones).

            Una tercera interpretación (seguro, hay otras) puede ser que “Los recolectores” es  uno esos no tan frecuentes intentos de hacer una película de entretenimiento que a la vez constituya una propuesta crítica y de reflexión, o a la inversa,  (como en su género, pueden ser la ya clásica “Blade Runner” o la más reciente “Hijos del hombre”).

             Hay datos significativos que hablan de esa ambivalencia en “Los recolectores” (una obra que no ha de pasar a la historia, lo reconozco). Esos datos que provienen aún del mismo título. Los “repo-men” (no confundir con una anterior con título similar protagonizada por Emilio Estévez, hijo de Charlie Sheen) son los “recolectores”, los tradicionales cobradores de deudas de la mafia o prestamistas, o cualquier otra organización más o menos no controlada que tiene que cobrar un préstamo o favor adeudados. En el caso de los bancos y empresas, se habla de embargos y desalojos judiciales. En otros casos, “cobro de cuentas pendientes”. O “cobro de deudas” es tarea de matones, tipos pesados o ex boxeadores y luchadores o, ahora, “patovicas” y “barrabravas” de cualquier edad. Ejemplos famosos: Marlon Brando en “Nido de ratas” o “Rocky”, el primero, dirigido por John Avildsen, si alguien se acuerda de ellos.

El futuro no tan lejano

            Según lo que ve en la película, a poco de pensarla, se advierte que lo planteado en ella no es descabellado, sino que  parece cercano, posible en un futuro próximo o, según se interprete, ya instalado, hoy, o desde hace bastante tiempo. Se trata de un futuro reconocible donde la cirugía – esa parte de la medicina con matices krankestenianos si nos atenemos a ciertas especialidades de prótesis y trasplante-,  asegura cualquier tipo de cambio y sustitución de órganos humanos afectados o deficientes. Claro que en “Los recolectores” no se trata de medicina pública sino de una concepción empresaria de la salud, privatista, corporativa y monopólica (patentes y descubrimientos registrados, da igual en la medicina y la salud humanas como en la fabricación de “mesas con dos patas”, por ejemplo).

              En fin, que la empresa de la película (algo similar a “Total Recall”, aquella con Schwarzenegger y una primera Sharon Stone bellísima y karateca) garantiza cualquier trasplante de órgano y renovación quirúrgica si el cliente (paciente) tiene una buena cuenta bancaria. Todo se paga, y caro. ¿Ud. necesita vivir? Bueno, si tiene dinero se cambia todo su organismo y se endeuda de por vida. El tráfico ilegal de órganos, sobre todo con víctimas de países africanos y asiáticos muy pobres, es hoy una especie de inspiración. En la película son órganos artificiales. Los “recolectores” son en verdad cobradores: si alguien no paga, van Jude Law y Whitakker, le tiran la puerta a patadas y, tras despanzurrar con sangre por todos lados, “recuperan” el órgano del deudor, para ese momento ya muerto y descuartizado con frialdad a “cielo abierto”.

          El disparador del filme, que tiene la “prevención conservadora” de no hacer aparecer figuras de poder responsables, ni gobiernos, ni bancos ni empresas de estructura reconocible, es que Law en un momento necesita un “recambio” y se lo hace hacer sin tener un peso, es decir, sin poder pagar la deuda, que deberá cobrarle su ex compañero, el mismo Whitaker. Esta es, a grandes rasgos, la anécdota; la trama es más compleja y agrega datos y detalles aquí y allá que hablan de un mundo con adelantos tecnológicos y gran acumulación de capital, pero de una diferencia de clases y brutalidad en todas las relaciones que espanta. Si el mundo ya está así, hay que andar con mucho cuidado. No deciden las democracias, los ciudadanos ni los gobiernos, sino los bancos y multinacionales, con cuerpos uniformados de “cobradores” o “recolectores” de bienes en deuda.

           El filme, al momento de su estreno, en el 2010, no tuvo buena crítica y, desde lo cinematográfico, no se sostiene sobre todo a partir de la segunda mitad. Los diálogos “negros” o “cínicos” se advierten artificiales, colocados en momentos y circunstancias reconociblemente calculadas. Pero igual funciona como “distopía” (lo contrario de utopía), un futuro horrible y no armónico como sueña lo utópico. “Niños del hombre”, en un nivel superior, puede ser un buen modelo, entre las más salientes del género en los últimos años. No obstante  “Los recolectores” mereció estudios de centros científicos de investigación, como el mexicano Instituto Politécnico Nacional-ANEE (está en internet).

        

            Hoy domingo 1 de abril a las 22 por Cinecanal.

 

Otras películas

El honor de los Prizzi. Con Jack Nicholson y Katheleen Turner, de 1985. Es una obra del maestro John Huston, y como tal sigue en perfecto estado. Muy buena comedia negra, de las mejores. TCM a las 19,30.

 

El cuerpo de la novia. Acaso la mejor historia de animación de Tim Burton, y seguro la menos comprendida. Para ver con mucha atención, niños y grandes, o mayores y chicos. Cartoon a las 20.

Cabo de miedo. La versión de Scorsese, inquietante. Con notables Robert De Niro y Nick Nolte. TCM a las 22.

Cartas desde Iwo Jima. De Clint Eastwood. Una obra superior, para ver con mucha atención, y de modo detenido. La visión de los japoneses, según un norteamericano, de la invasión aliada a esas islas claves durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Imperdible. Warner a las 22.

Katheleen Turner y Nicholson en “El honor de los Prizzi”, del gran John Huston.

Madrugada del domingo 1 de abril del 2012. Argentina. La Plata (a 60 kms. de Buenos Aires).

2 comentarios to “MEDICINA TIPO EE.UU.: no tiene dinero para pagar la cuota de su trasplante, bueno, entonces mandamos un comando que le arranca el órgano adeudado. Siempre hay alguien que puede “honrar sus deudas”.”

  1. Carlos Diaz Says:

    Agregado: siempre me llama la atención el lenguaje solemne, pomposo, que se usa con las deudas: “Honrar la deuda” y la expresión más curiosa todavía (que no alcanzo a entender):”deuda soberana”

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  2. Carlos Diaz Says:

    Como ´manifestó el presidente chileno Piñera ( nuestra Presidenta, que hablando no falla casi nunca, cuando se refiere a este hombre muchas veces dice “Piñeira”) de manera bien clara: “Nada es gratis en esta vida. Alguien debe pagar”

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