La Mule: Mariana Suppicich del Mil Setecientos hasta ayer. (Cuatro fotos de ella por AMÍLCAR MORETTI, el miércoles)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Mule: Zapato abierto sin talón; sin correas, pulseras ni otros sujetadores, que puedes ponerte simplemente introduciendo el pie como una pantufla.”

(Ariana Martín Sauma, asesora de imagen, “Diccionario de estilo: cortes en el calzado femenino”. Publicado antes en Alejandro Cano Fashion & Lifestyle, edición abril 2010. http://asesoriadeimagenimakers.blogspot.com/2010/05/diccionario-de-estilo-cortes-en-el.html


Fragonard. “El columpio” (fragmento), 1767.

LA MULE

 

 

Durante el siglo XVIII nace un tipo de zapato que ha llegado hasta nosotros prácticamente inalterado: La mule.

 

Se trata de un zapato destalonado, a manera de pantufla con tacón, que realza las formas de la pierna femenina. 

 

 

La pintura rococó, principalmente la francesa y la británica, se hizo eco en sus lienzos de la exquisita moda que se difundió en Europa a lo largo del siglo XVIII.

 

Maurece Quentin de La Tour pintó en 1755 a la favorita de Luis XV, con unas elegantes mules de color rosa adornadas con un fruncido en el empeine. A la derecha se observa un detalle de las mules que luce Madame Pompadour.

 

            El refinado pincel de Jean-Honoré Fragonard hizo que un zapato fuera el involuntario protagonista de una de sus obras maestras: “El columpio” (1)

 

 La explícita sensualidad de este lienzo, subrayada por la aviesa mirada del hombre, llega al paroxismo con el zapato que vuela y deja el pie desnudo.

 

La horma presenta una  característica común a muchos zapatos femeninos del siglo XVIII: tienen un estrechamiento en la zona de la puntera.

 

Fuente: Zapatos de colección. Editorial: Planeta -Deagostini, S.A.
Rosa María Millan. En http://www.artzapat.com


Jean-Honré Fragonard, “El columpio” (1767). Estilo Rococó, seguidor (Fragonard) de Watteau y Boucher.

La grácil pierna de Mariana, terminada en con su la Mule. Por AMÍLCAR MORETTI. La tarde del miércoles pasado.


Olimpia, de Manet. Con sus la Mule, claro.


Jennifer Aniston


Megan Fox


Jennifer Aniston (sus pies con Mule)


Megan Fox (y sus pies con Mule)


Tara Reid


Megan Fox

(1) “EL COLUMPIO”, DE FRAGONARD. “Fragonard representa un caso aparte dentro de la pintura galante y apunta -cosa que nunca hizo aquél- hacia los caminos del futuro. En su obra aparecen ya a menudo elementos de estirpe prerrománica (la ansiedad obsesiva de La fuente de Amor, la violencia desenfrenada de La resistencia inútil, el sentimiento grandioso de la naturaleza de La fiesta en Saint-Cloud) y la técnica deshecha de algunos de sus cuadros parece anunciar los atrevimientos de Delacroix. Se podría ir incluso más lejos: en Las bañistas o en La carta lo que encontramos ya prefigurada es la atmósfera riente e incluso algo de los juegos lumínicos de los cuadros de Renoir.

 

“Desgraciadamente, Fragonard, que según Diderot se contentaba “con brillar en los gabinetes y los guardarropas en lugar de trabajar para la gloria y la posteridad”, no eludía hacer concesiones y era a menudo víctima del gusto por la anécdota. Pero incluso en estas pinturas de una sentimentalidad algo dulzona y ridícula puede salvarse gracias a su sentido de la delicadeza. Los felices azares del columpio, su obra más célebre y a la vez una de las menos progresivas desde el punto de vista técnico, tiene asimismo una base absolutamente anecdótica.

 

“El instinto pictórico de Fragonard, que le lleva a concentrar la luz sobre el cuerpo de la muchacha haciendo que sólo nos sintamos atraídos por ella, su sentido de la elegancia también y -en este caso- del comedimiento, le hicieron salvar, sin embargo, los peligros de un tema como el que le había propuesto y que ya había sido rechazado por otro pintor debido a su “indecencia”. “Desearía -le había dicho el marqués de Saint-Julien- que pintara a madame sobre un columpio empujado por un obispo. Usted me colocará a mí de manera que pueda ver las piernas de esta hermosa niña o algo más si quiere animar su cuadro”.

 

“En las manos del alumno de Boucher, Fragonard, el hechizo del sexo atiende más abiertamente a los gustos sensuales de los mecenas artísticos. El columpio es en muchos aspectos la más completa expresión de las preocupaciones del estilo rococó tanto de los artistas como de los mecenas.

 

“El manejo exquisitamente refinado de la pintura expresa la naturaleza prohibida del tema: un noble contempla desde abajo cómo se hinchan las faldas de una muchacha. En la superficie espumea casi literalmente la insinuación del placer ilícito.

 

 “La presencia del clérigo empujando el columpio no hace más que aumentar esta atmósfera de voyeurismo. Es una obra sorprendentemente franca, sobre todo cuando uno recuerda que probablemente la chica no lleva nada debajo de la falda: y está muy alejada de la manera elegíaca de Watteau, aunque le debe sus convenciones y el tratamiento.”

(http://www.lasalle.es/santanderapuntes/arte/barroco/pintura/francia/fragonard_el_columpio.htm)



AMÍLCAR MORETTI por AMÍLCAR MORETTI. Sábado 25 de febrero 2012.

Madrugada del domingo 26 de febrero 2012. Argentina (a 60 kms. de Buenos Aires)

2 comentarios to “La Mule: Mariana Suppicich del Mil Setecientos hasta ayer. (Cuatro fotos de ella por AMÍLCAR MORETTI, el miércoles)”

  1. Néstor O. Fernàndez Says:

    Texto muy interesante que no suele hallarse en publicaciones de circulaciòn masiva. Incluye cuestiones vinculadas a la moda, la historia, la cultura y el sentido artìstico. Y la mujer (joven) sintetiza e involucra todo ello.

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  2. Carlos Diaz Says:

    El tema de los pies femeninos siempre es muy interesante y este tipo de calzado también, pues está muy vinculado (puse la máxima calificación a esta entrada). Debo señalar una cosa, que no se si me ocurrió solo a mí o es más bien general pero en todo caso no alcanzo a explicarme: las veces que elogié a las mujeres sus piés me miraron con desconcierto o rechazaron el elogio (algunas, estoy seguro, halagadas pero para simular y producir más atractivo). Pero es como si les molestara que pongas tu atención allí o porque sienten que es un punto frágil, vulnerable. No sé, mejor seguilo vos.

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