NO HAY QUE EMBALURDARSE CON EL VERSO PROPIO: ADEMÁS, SENTIDO COMÚN NO ES LO MISMO QUE LUGAR COMÚN, SIEMPRE CONSTRUÍDO AHORA POR LA CULTURA MEDIÁTICA DE DERECHA.

 

Paz y Rudy. Página/12. Sábado 31 diciembre 2011.

 

 

 

Escribe
AMÍLCAR MORETTI
Argentina, La Plata

 

Al terminar un año y comenzar otro, la situación de saludar y desear buenos futuros a familiares, amigos y conocidos suele enfrentarme a la incomodidad de decir algo sentido y gratificante para el otro que, a la vez, no sea uno de esos fastidiosos lugares comunes vacíos e inverosímiles, sin significado por el uso rutinario. Es como que se advierte con claridad que casi todos dicen las mismas palabras que, en general, no son siquiera escuchadas ni por quien las dice, de convencionales que suenan. Hasta cabe dudar de la intención, si la hay, y en algunas ocasiones puede presentirse que no son sinceras y se refugian en impuras formas desgastadas.

 

 

 

           Lo cierto es que entre tanta salutación y deseos congratularios, pensé mucho en cómo acompañar en este comienzo de año, desde el Blog,  al pueblo argentino, cómo aparejarlo en su serenidad, en su “sentido común”, que entiendo en principio como templanza para bancarse la permanente insidia mediática montada sobre  catástrofes individuales y colectivas ocurridas o a suceder. Ya no creo en ese eslogan setentista de que “el pueblo nunca se equivoca”, pero en paralelo aprendí que al pueblo hay que escucharlo, hay que saber escucharlo, aún cuando comete errores y se engaña a sí mismo. Uno, en lo individual, como militante-hormiga de la escritura, si por puta ve algo que el pueblo no advierte, a lo sumo puede vocear en sus limitados espacios y alcances, pero poco más. Lo que haya de suceder, si el pueblo no atina, va a suceder igual. ¿Se entiende? Si el  pueblo “no atina” ha de suceder lo mismo: lo he observado varias veces en el siglo pasado.

 

          Los pueblos tienen sus mecánicas y dinámicas, sus momentos de acelere y sus pausas, sus credulidades y sapiencias, sus incredulidades y sus propias construcciones. Cada pueblo, en cada territorio, clima y geografía, es diferente. Cada pueblo tiene su propio tiempo, su temporalidad identificatoria, marcados por el origen y la historia, por las formas de procesar ambos factores determinantes o condicionantes. El pueblo argentino, o su mayoría, a su permanente ánimo de discusión, queja, crítica y protesta, une una inestimable vitalidad no guerrera. El argentino se puede defender muy bien, sabiamente, llegado el caso, y tener coraje con lucidez, n factores de no muy frecuente combinación. Pero no es un pueblo agresivo, guerrero, de hacer de intruso en el territorio y espacio del otros. Esto es muy buena cualidad. Habla bien de nosotros. Ante los “expansionistas” que lo criticaban, Perón repetía: “Es mejor un pueblo pequeño pero feliz, que uno grande pero infeliz”.

 

 

En la busca del saludo de inauguración del año, sobre todo a los seguidores  y visitantes de Erótica de la Cultura, los 120 mil del año 2011 y los 14 mil o 15 mil mensuales, con el citado recaudo de no caer en la trivialidad y la inverosimilitud, en el “lugar común” que tanto se parece al “sentido común” engañoso que reclama la derecha, encontré una nota que define lo que quería expresar. Ese texto lo hace sobre todo en un fragmento que consigno más abajo y que es, a mi entender, importante en sus conceptos. En una de sus puntos centrales, dice así: “Hay que ensalzar y agradecer su (de miles de argentinos) adaptabilidad, su templanza, su pacifismo esencial, su apego a la cultura del trabajo, su obstinación en mandar los chicos a la escuela”.

 

 

           Esto significa que buena parte del pueblo argentino, tras sus frustraciones y fracasos, arrastra también siempre a casi todos con su ingenio y su ánimo creativo: desde los piquetes a los clubes de trueques, desde la recuperación cooperativista de fábricas cerradas por las patronales a los comedores comunitarios para paliar el hambre, desde las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo hasta una lista larga que habla y dice que el pueblo argentino es -somos- de muy buena madera. Capacidad inestimable de adaptarse para supervivir, para “durar” mientras pasan duras tormentas (dictadura militar, fracaso de la burbuja menemista). Templanza para protestar y pelear en la calle contra fuerzas poderosas, pero sin guerrear. Pacifismo por cultura y no declaratorio de márketing. Persistencia inclaudicable en pedir trabajo sano y con digna remuneración. Pertinacia en mandar a los pibes a la escuela, aunque militares, derecha y menemistas hayan destruído buena parte del sistema educativo público y gratuito.

 

 

           Ahí está el pueblo, ahí estamos. Con protestas cuando cabe y puede si la injusticia se hace obscena en democracia. Inclusive poniendo la vida a los balazos cobardes. Y sobre todo un pueblo satisfecho, calmo y hasta alegre por lo conseguido, poco o mucho, en estos años desde el 2003. Y no hago distinciones. Puede ser la nueva 4 por 4, cinco días en Mar del Plata o los ladrillitos para hacerle la habitación al pibe. Frente a eso, todo lo otro es cuento, puro bla-bla-bla.

 

Domingo 1 de enero del 2011, casi a la medianoche, cuando se va el primer día del año 2012.

 

 

 

       “En 2003, ante una poco fascinante oferta electoral, (millones de argentinos) viraron al optimismo de la voluntad: votaron masivamente haciendo su parte para construir una nueva legitimidad, de las cenizas. Sin saberlo, pero habiendo hecho lo mejor posible, habían parido al kirchnerismo, desde las calles hasta las urnas. En los dos últimos años “ganaron” las calles y las plazas, reventaron las urnas.”

 

 

 

FIN DE AÑO ELECTIVO

 

            “Uno de los más serios errores de la oposición en general y de su vanguardia mediática, muy en particular, fue leer mal el ánimo colectivo. “Proyectaron” en el pueblo sus propias broncas, su insatisfacción, sus odios, su apatía democrática. También trataron de motivar esas percepciones y conductas, de atizar rencores, de polarizar contra un gobierno que llevaba mucho tiempo de gestión. La opinión pública respondía de otro modo. En las encuestas que los sabios de la tribu no leían o ninguneaban, en las fiestas colectivas (como el Bicentenario el año pasado o Tecnópolis), en el funeral del ex presidente Néstor Kirchner. La sensibilidad mayoritaria se dejaba palpar, claro que había que hacer el esfuerzo de escrutarla.

“Si los augures del Apocalipsis hubieran mirado más lejos, tal vez hubieran tenido otras pistas. Miles de argentinos salieron a la calle en diciembre de 2001, mal preparados para las movilizaciones, sin organizaciones que los condujeran. Pidieron, es conspicuo, “que se vayan todos”. Se enfrentaron a policías criminales, hicieron percusión con cacerolas o bombos, se congregaron en asambleas. También fueron alquimistas de la crisis en comedores comunitarios o escolares, clubes del trueque, empresas recuperadas, cooperativas armadas sin guita y con ansia de sobrevivir. En 2003, ante una poco fascinante oferta electoral, viraron al optimismo de la voluntad: votaron masivamente haciendo su parte para construir una nueva legitimidad, de las cenizas. Sin saberlo, pero habiendo hecho lo mejor posible, habían parido al kirchnerismo, desde las calles hasta las urnas. En los dos últimos años “ganaron” las calles y las plazas, reventaron las urnas.

“Hay constantes en el comportamiento ciudadano, en su adaptabilidad a contingencias absurdas y opresivas, en su sentido común. Puede discreparse acerca de si sus conductas son sabias o sensatas, todo es opinable. El cronista cree que mayormente hay que ensalzar y agradecer su adaptabilidad, su templanza, su pacifismo esencial, su apego a la cultura del trabajo, su obstinación en mandar los chicos a la escuela. Aun sin acordar con ese entusiasmo, es necio negarse a ver lo recurrente, a releer el pasado cercano, sin cegarse por el deseo ni embalurdarse en el propio verso.”

 
(fragmento de la nota “Fin de año electivo” publicada por Mario Wainfeld el sábado 31 de diciembre del 2011 en el diario Página/12 de Buenos Aires.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-184521-2011-12-31.html

 

 

          “En las encuestas que los sabios de la tribu (oposición, gurúes de la economía liberal, grandes medios) no leían o ninguneaban, en las fiestas colectivas (como el Bicentenario el año pasado o Tecnópolis), en el funeral del ex presidente Néstor Kirchner. La sensibilidad mayoritaria se dejaba palpar, claro que había que hacer el esfuerzo de escrutarla.”

 

 


Pueblo en el Bicentenario (de blog eynandosietecase.com)

Autor: Amilcar Moretti

ERÓTICA DE LA CULTURA Sitio web central (VER): www.moretticulturaeros.com.ar Desde el 2010. Buenos Aires. Mi mail: amilcarmoretti@hotmail.com Escritor de periodismo y fotógrafo de desnudo femenino en situación cotidiana. Columnista con firma en cultura, cine, arte y cuestiones sociales de vida cotidiana durante cuatro décadas en el diario EL DIA (www.eldia.com) de la Argentina. Creador, autor único y titular del sitio ERÓTICA DE LA CULTURA desde el año 2010, magazine de Cultura, Erótica y Política. La convocatoria de modelos femeninas está abierta todo el año. Se pagan honorarios y viáticos para jornadas continuadas de fotografía de autor. Contrato escrito. Consultar y postularse con CV y fotos (.jpg) de rostro y cuerpo en: amilcarmoretti@hotmail.com EROTICA DE LA CULTURA Central website (see): www.moretticulturaeros.com.ar Since 2010. BUENOS AIRES. Mail: amilcarmoretti@hotmail.com Journalism writer and photographer of female nudity in everyday situations. Columnist with signature in culture, cinema, art and social issues of daily life for four decades in the newspaper EL DIA (www.eldia.com) in Argentina. Creator, sole author and owner of the site ERÓTICA DE LA CULTURA since 2010, magazine of Culture, Erotica and Politics. The call for female models is open all year. Fees and per diem are paid for continuous author photography sessions. Written contract. Consult and apply with CV and photos (.jpg) of face and body to: amilcarmoretti@hotmail.com

Un pensamiento

  1. Como siempre, en esta página se toman cuestiones aceptadas por la repetición (o la pereza mental) y se las revuelve un poco. Me parece muy bien. Como en los saludos de molde para fin de año. Por mi parte hago un esfuerzo para variar y ser sincero, pero cuesta salir del corsé. Como cuando en los encuentros se saluda “Hola Pepe ¿todo bien?…¿todo tranquilo?”…. Primero que te preguntan pero no te dejan contestar, preguntan y contestan ellos por vos (no sea cosa que le digas …”Y, más o menos”, porque le cagás el esquema, se pudre todo) y segundo ¿Cómo puede ser que TODO esté bien? Casi nunca debe estar TODO bien. Y lo de “Todo tranquilo” quizá responde a la inseguridad y al miedo que te meten en la cabeza. Digo, me parece. Tenés que contestar (y lo hacen todos o casi) que sí, que está todo bárbaro, para empezar la conversación, que de inmediato sigue con una desmentida pues se señala, indefectiblemente, que se hace lo que se puede pues todo es un gran desastre.
    En fin, no somos sencillos.

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