ANOREXIA EN LA MUJER: VIRGINIDAD, PURITANISMO Y LO MASTURBATORIO COMO IDEAL ANTE LA HIPEREROTIZACIÓN DE VIRTUALIDAD Y MERCADO

La mujer objeto de consumo no soporta del todo bien el paralelo incremento del consumo heterosexual. Y decide consumirse carnalmente, de modo material. O bien, en el polo opuesto, la mujer le exige a su cuerpo un sobreentrenamiento físico en que el desarrollo muscular y la energía en busca de un “sentirse mejor” en lo corporal e imagen ante sí misma, parece generar al final una anorexia sexual (o heterosexual) por represión interna culposa.

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AMILCAR MORETTI

       
        Anorexia. En principio, doy una razón del regreso al tema: la anorexia femenina. Es uno de los links más consultados de este sitio web, si no es el que tiene más visitantes a lo largo del tiempo. Sólo lo mencioné una vez en oportunidad de la muerte de una conocida modelo internacional a causa de dicha afección. La anorexia, una de las nuevas sintomalogías de fines del siglo XX y lo que va de este, conforma, sí, una enfermedad en especial del cuerpo femenino, aunque no sólo del cuerpo, lo que es una grave limitación y parcialización del tema, algo al parecer corriente en ciertas concepciones para abordar esta enfermedad contemporánea.

            No es únicamente el cuerpo, no es algo que sobrevenga sin una causa vinculada, de modo central, con la subjetividad de la afectada y, por supuesto, con la cultura y los condicionantes sociales que infligen e imponen valores en la sociedad y en las relaciones familiares. Como en la anorexia no es sólo el cuerpo de la mujer lo que está enfermo, descarté por mucho tiempo que en las numerosas visitas a este blog dirigidas a la única vez que consideré anteriormente el tema, existiese exclusivamente una mirada masculina. Descarté -aunque seguro habrá casos- cierto y peculiar voyeurismo masculino con goce en mirar el cuerpo deteriorado de una mujer que alguna vez pudo ser bello e inalcanzable.

          Con el tiempo advertí que buena parte de los internautas que llegaban a esa nota eran mujeres, seguro en busca de información. Estimo que gran parte son personas, quizás pacientes o profesionales de la salud, interesados en ver cómo era o fue eso del fallecimiento de la que denominé La Virgen de la Anorexia. Pienso que la anorexia en la mujer es la destrucción involuntaria del cuerpo femenino por la subjetividad de la mujer en una época que oculta un alto grado de represión de la carnalidad femenina. Imagino que Freud lo hubiera visto claro en esa dirección. No parálisis histérica, como suele decirse, sino autodestrucción de la carne voluptuosa. No hacerse cargo con la psiquis, sino ponerle el cuerpo a lo que es insoportable y en muchos casos arrollador, devastador.


El cuerpo femenino genera deseo sexualizado, tiene su propio deseo sexual, y se lo reprime mediante la desaparición, la consumición del propio cuerpo. La variante inconsciente es destruir ese cuerpo objeto de deseo, del cual el sujeto femenino no puede hacerse cargo de algún modo. La mujer objeto de consumo no soporta del todo bien el paralelo incremento del consumo heterosexual. Y decide consumirse carnalmente, de modo material.

O bien, en el polo opuesto, la mujer le exige a su cuerpo un sobreentrenamiento físico en el que el desarrollo muscular y la energía en busca de un “sentirse mejor” en lo corporal y su imagen ante sí misma, parece generar al final una anorexia sexual (o heterosexual) por represión interna culposa. Si se observa bien, otra mirada puede ampliar un decir que sostiene que un cuerpo de mujer hiperformado por entrenamiento físico no solo consume su propio deseo sexual sino que la aleja de lo hétero para sentirse segura, a veces, en lo lésbico homosexual ocasional, casi una forma de no sentirse medida por la mirada masculina y, también, evitar el malestar de sentirse insegura de satisfacer ese deseo masculino supuestamente hipertrofiado. Además, en la mujer, la flacura extrema exime del deseo masculino heterosexual.

    
           
            Más claro: los principios liberadores de la revolución sexual de los años 60 dejaron su huella, pero no se impusieron como emancipación sino que alcanzaron para dar algunas respuestas a la cuestión sexual (sexual entendido en un sentido amplio, mucho más que lo genital o el intercambio de fluídos corporales genitales). Se abrieron después de los años 60 algunas, bastantes puertas y las parejas pudieron concretar intercambios corporales íntimos sin la mediación o prerrequisito de ingresar a la institución matrimonial. Puede ser también que ahí se quebró la última ilusión de la utopía hippie. Mucho más después de la irrupción del HIV. Uno de los últimos triunfos de la restauración de la derecha conservadora sobre los principios que se quisieron emancipatorios en la década del sesenta.

          No obstante, insisto en que esa apertura de la sexualidad no tocó el tema del goce sexual amatorio. Esta cuestión central: el goce, sigue siendo una valla limitadora y a veces insalvable para la mujer, y también para el hombre. El varón confunde eyaculación con placer sexual, lo reduce a la eyaculación, brutalizado por la cultura del consumo (de cuerpos, también). Tiende a reducirlo a biología y a competencia y resistencia, a evacuación de líquidos. No parece tener mucha idea del placer sexual como actividad recreativa a refinar y perfeccionar mediante el sentir el disfrute al placer y satisfacción -atenuante de la incompletud humana- a la pareja. En todo caso, el placer sexual masculino en este sentido se limita a competitividad y supremacía mediante la resistencia y la fuerza, sin que medie una afectividad -no necesariamente eso llamado “amor”, sino una de las formas del amor- que complete la falta o ausencia que hace a la falta esencial de su pareja, en este caso, mujer. Como una especie de revancha hacia la mujer que aparece -al menos en la imaginación o en lo deseado- como diva de pasarela.

          Para la mujer el placer sexual -heterosexual- para la completud sigue siendo casi una exigencia que, por tal condición, suele ser inalcanzable, al menos en lo que se exige o piensa que se exige. Creo que lo mismo sucede con el varón masculino heterosexual. No hace falta que tal situación sea consciente: en el mejor de los casos suele ser un malestar indefinido que se lleva encima pero que no se sabe bien dónde empieza y termina y en qué consiste.

La anorexia es una falta de cuerpo: una disminución de la carne para hacer desaparecer lo que causa malestar: el cuerpo femenino, tan rebosante en displaceres por exigencias de la misma mujer, de los varones y de la cultura y sociedad todas. Anorexia es descarnamiento, descorporalización. Es ausentar el cuerpo, hacerlo desaparecer, y en consecuencia, si el cuerpo no está porque se ha consumido, no habría -se fantasea, se supone- necesidad de que el cuerpo sea deseado, amado, de que guste y cumpla con los valores exigidos, y mucho menos habría necesidad de placer. Algo similar puede decirse acerca del sobrentrenamiento del cuerpo femenino musculado para “disfrute de sí misma”, deseable, claro, pero que termina por constituirse en una especie de masturbación o feminización entre mujeres de la relación sexual. 

           La anorexia es cuerpo, cuerpo que falta, que se ha destruído a propósito y la vez de modo inconsciente. Se lo deteriora, se lo enflaquece hasta los huesos sin saber que se sabe, que de algún modo muy oscuro se ha decidido eso: destruirse, primero el cuerpo, y después la vida, o mejor, destruir la vida misma, que es sexualidad gozante, o debe serlo, para no convertirse en pura biología reproductora. Hoy el sucedáneo es también la virtualidad digital. Se “coge” con el televisor, con la pantalla. El intercambio en distancia pone en evidencia que el onanismo ya no es una “imposibilidad” del varón sino una carencia de ambos. Una forma nueva de puritanismo, con la diferencia con tiempos anteriores de que ahora la mujer cree ser emancipada. 

El lugar del placer del ansiado y valorado, sobrevalorado acaso, cuerpo de mujer, según parámetros de belleza estrictos, es un lugar aún difícil de hallar y ser gozado por la misma mujer. Hay muchas mujeres que tienen sexo y no placer de satisfacción de su incompletud. Mujeres que confunden genitalidad con placer de entrega y dar al otro, de disfrutar en la medida que disfruta el otro, en la mayoría de los casos porque el otro, el varón aquí, ha sido privado de ese íntimo y propio placer “al otro”. Nadie se completa. Creo que esta cultura basada en un modo competivivo, destructor, de pura acumulación y carencias exige modos, pautas y bellezas que niegan el placer y centran el goce anorgásmico en un cuerpo que, en algunos casos, se destruye a sí mismo, descarnándose, o hipertrofiándose. La abstinencia es un modo, casi, de la anorexia. La anorexia es una forma de la abstinencia por falta de sentido de placer con el cuerpo que se lleva puesto.

Actualización de la nota publicada el domingo 28 de de agosto 2011. Buenos Aires

(aclaración: varias de las imágenes aquí consignadas fueron tomadas del blog mexicano Tecnoculto.com)

 

 

Snejana Onopka, modelo internacional en desfile, años atrás.

Autor: Amilcar Moretti

ERÓTICA DE LA CULTURA Sitio web central (VER): www.moretticulturaeros.com.ar Desde el 2010. Buenos Aires. Mi mail: amilcarmoretti@hotmail.com Escritor de periodismo y fotógrafo de desnudo femenino en situación cotidiana. Columnista con firma en cultura, cine, arte y cuestiones sociales de vida cotidiana durante cuatro décadas en el diario EL DIA (www.eldia.com) de la Argentina. Creador, autor único y titular del sitio ERÓTICA DE LA CULTURA desde el año 2010, magazine de Cultura, Erótica y Política. La convocatoria de modelos femeninas está abierta todo el año. Se pagan honorarios y viáticos para jornadas continuadas de fotografía de autor. Contrato escrito. Consultar y postularse con CV y fotos (.jpg) de rostro y cuerpo en: amilcarmoretti@hotmail.com EROTICA DE LA CULTURA Central website (see): www.moretticulturaeros.com.ar Since 2010. BUENOS AIRES. Mail: amilcarmoretti@hotmail.com Journalism writer and photographer of female nudity in everyday situations. Columnist with signature in culture, cinema, art and social issues of daily life for four decades in the newspaper EL DIA (www.eldia.com) in Argentina. Creator, sole author and owner of the site ERÓTICA DE LA CULTURA since 2010, magazine of Culture, Erotica and Politics. The call for female models is open all year. Fees and per diem are paid for continuous author photography sessions. Written contract. Consult and apply with CV and photos (.jpg) of face and body to: amilcarmoretti@hotmail.com

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