SEGÚN EL GOBIERNO QUE ELIJAMOS HABREMOS DE PAGAR MENOS O MÁS DE LA DEUDA QUE TIENEN LOS OTROS.

 

 

Los que cagaron en España así como a nosotros nos cagaron entre 1989 y el 2001. Foto del 15 M en España.

  

 

Escribe
AMILCAR MORETTI

 

          
                       Percibo en marcha una planificada campaña internacional para familiarizar al humano común de todo el planeta acerca de que de hay que esperar como algo seguro una gran crisis mundial. La campaña mediática apunta a subrayar sólo aspectos económicos, sobre todo financieros o contables, como una simple –aunque de compleja resolución- cuestión de números que no cierran. No menciona y menos detalla las espantosas consecuencias sociales, de caos social y, es probable, bélicas, que acarreará a crisis anunciada como inédita.

 

 

           Aprecio que la campaña de la cultura mediática hegemónica –la que formatea la subjetividad del ciudadano, o mejor, del consumidor común y vulgar (no experto)- apunta sobre todo a los habitantes de los grandes centros urbanos, y de allí deriva al interior de países y regiones, donde el habitante suele ser más conservador, reacio a los cambios y sorpresas, o bien retardatario por hábitat.

 

          La campaña busca “naturalizar” (hacer natural, como un fenómeno inevitable de la naturaleza, tal como la lluvia o el viento) una crisis de dimensiones impredecibles e imprecisas no sólo para el común observador sino también, quizás, para sus autores y promotores. Que el humano común que mira crédulo y desprevenido la televisión o lee su diario tradicional,   termine por acostumbrarse a la idea de una crisis que, es cierto, más allá de prensa y televisión, más allá de la misma política y economía, ha de producirse sí o sí. Sí o sí, ¿por qué? Simple y complejísimo otra la vez: se ha agotado un modo, una etapa, una forma de acumular capital. No pienso, en coincidencia con economistas de buena voluntad del capitalismo, que sea el final del capitalismo. Sí razono, como algunos de esos especialistas, que la etapa a inaugurarse será notoriamente peor.

           Se ha hablado de sucesivas “burbujas”: la de la deuda externa, la de economía digital, la inmobiliaria y otras. Fueron todas formas de capitalismo-timba o casino, especulativo, que produjeron fabulosas ganancias a unos pocos y se agotaron rápido. La última, la de los préstamos “irresponsables” a pequeños deudores insolventes, explotó en Estados Unidos, en Gran Bretaña, se trasladó a España, a Irlanda, y de allí a casi toda Europa del oeste, que lucía como el “Primer Mundo”. Prestar dinero para gastar a cuenta de lo que no había, mientras que los que prestaban una pequeña parte se robaban la totalidad. Como un “corralito” o AFJP argentinos.

 

          Esas formas especulativas parecen haberse acabado, sin perjuicio de que pueda inventarse otra para durar pocos años más. Centrar la culpa de modo exclusivo en Estados Unidos, como país imperial de mayor poder militar, comunicacional y de inteligencia (espionaje) es un reduccionismo.  La responsabilidad es de una élite mundial no identificable nombre por nombre, aunque reconocible por algunos de sus exponentes, instituciones y corporaciones. Una élite que está por encima de Estados Unidos y Europa, muy por arriba de Obama o cualquier otro presidente, a quienes no consultan sino que, cuando conviene, informan. Sí por supuesto que Estados Unidos ha puesto ya en movimiento su aterrador e inconfrontable poderío militar y su fabulosa (de fantasía y maravilla, de relatos increíbles) maquinaria mediática de fabulación y maravillas.

 

          Alguien tiene que pagar la crisis, la gran crisis planetaria que se avecina. No están claros aún los roles que cumplirán Rusia, China, tal vez India y, mucho menos, con suerte, Brasil. Africa negra está absolutamente destruida: sufre un genocidio silenciado y saqueo inimaginable. Avanza la preparación del caos y la guerra en los países árabes de Asia y Africa (las “revoluciones” de Túnez, Egipto, Libia, también “bienvenidas” por alguna izquierda). Europa, a punto de dividirse, está paralizada y en desconcierto.

          Queda sólo América del Sur como subcontinente que pone a prueba y experimentación modos culturales y políticos nuevos de supervivencia. No ha sido tocada por la crisis. Sin embargo, han convencido a gran parte de su población –la que vota a las “nuevas derechas” de ricos y lúmpenes, del tipo Macri-Del Sel- de que “estamos peor que nunca”, que “somos atrasados”, que “no tenemos nada” y que “cualquier cosa que venga –sobre todo de afuera- será mejor”.

 

         En este cuadro, la campaña mediática mundial de la crisis que, repito, ha de producirse de todos modos, busca acostumbrar a los habitantes sudamericanos y de todo el mundo –sobre todo a los de clase media, a los que aún puede sacárseles algo- de que hay que pagar los platos rotos. Convencer de que, si empeoramos, es culpa de “la Crisis”, como su fuese lluvia o viento furiosos. Acostumbrar a la idea de que nada puede hacerse, salvo oponerse a un gobierno que distribuya (“despilfarre”, “malgaste”). Persuadir de que llegó el momento de pagar. Mejor: de que paguemos (nosotros). De que todos los pueblos tienen que pagar las sumas fabulosas de dinero que no se sabe bien quién ni en que se gastaron, salvo guerras y autos lujosos.

 

            En cualquier momento estallará la Crisis, de todos modos inevitable. Repito: la crisis de un modo (especulativo, de ruleta) de acumular capital. Por ahora se “prepara” a la gente del común (clases medias) y, sospecho, presiento que se está en búsqueda de la fecha y circunstancia justa y más oportuna para desatarla y anunciarla con títulos catástrofe. Se anunciará una crisis de un poder incalculable mediante el miedo y aún el pánico de la gente. Se doblegará al común televidente mediante el miedo, el espanto y la sensación de indefensión.

 

            Ese desaliento y miedo paranoico y racistas, tengo el presentimiento, apuntan a la idea de que paguen los más débiles, hombres, naciones, regiones. Si no hay “consenso” en pagar a los ricos, no necesariamente con centro en Estados Unidos (aunque allí puedan estar sus organismos operativos), en algún momento se hará pagar a la fuerza a los renuentes. Todos, presiento, hemos de pagar. También el pueblo –decenas o una centena- de millones de norteamericanos.

 

         Pagarán menos, o saldrán mejor parados en la negociación por el monto a pagar, las naciones o regiones más fuertes y/o unidas. Por eso no se ha difundido en su importancia trascendental la reunión que tuvieron el jueves pasado en Perú los presidentes de América del Sur, entre ellos de Argentina. Hasta gobiernos de derecha, como el de Chile o Colombia, promovieron la reunión, preocupados por lo que se viene.

 

           La cultura mediática hegemónica trata de mantener a los pueblos, la ciudadanía o a la “gente”, ausente, ignorante de la cuestión, con el estribillo a cada rato en sus oídos de que Estados Unidos revienta por una gran y misteriosa crisis, de modo de que “cuando llegue acá el común esté acostumbrado, domado o sometido a la idea de que tiene que pagar”. Claro, en cada país unos pagarán más que otros. Es probable que se haga todo “democráticamente”, con gobiernos elegidos en comicios. Por eso, se trata de que se impongan modelos (Macri, Del Sel, De Narváez, Alfonsín (h), Duhalde, Reutemann, Olmedo (de Salta), De Angeli (todos ellos intercambiables, descartables). Con cualquiera de estas figuras, con grados, ya se sabe quiénes van a pagar. Además, cuenta el resonante silencio de las corporaciones de seguridad, religiosas y militares. Los empresarios, muchos, algunos, en cambio, temen.

 Martes 9 de agosto 2011. Argentina, La Plata.

Si Ud. es de clase media y sólo piensa en su bolsillo, en agosto piense en quién le va a hacer pagar menos al momento de "poniendo estaba la gansa" cuando estallen EE.UU. y Europa. ¿Macri, Del Sel, De Narváez o Cristina Kirchner? Ud. que es tan astuto, no sea boludo.

 

 

5 comentarios to “SEGÚN EL GOBIERNO QUE ELIJAMOS HABREMOS DE PAGAR MENOS O MÁS DE LA DEUDA QUE TIENEN LOS OTROS.”

  1. Excelente análisis.

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  2. Carlos Diaz Says:

    Agregado al comentario anterior.
    Me cuesta creer que los tipos u organizaciones que manejan las finanzas del mundo, incurran en estas fallas y lleven su sistema a la crisis y a la ruina. En realidad, no lo creo. Más bien, desde mis limitados conocimientos económicos, trato de razonar logicamente, hacerme preguntas e imaginar respuestas. Empiezo por tener presente que el sistema capitalista es esencialmente corrupto, antiético, tramposo. No hay fortunas bien habidas. Pensando entonces que ésto es algo provocado, luego me pregunto para que harán esto y mi respuesta es que no se trata de una falla, de un error, sino de una maniobra, de una estafa gigantesca. No puedo creer que ellos pierdan plata. Eso en el aspecto de la guita, pero además pienso (y en esto creo que tomo parte de tus consideraciones) que, teniendo en cuenta su poder indudable y la influencia que por distinos medios ejercen sobre el mundo (con la colaboración de los sirvientes locales, entre ellos los medios, que hoy son una de sus armas más efectivas y los principales son directamente de su propiedad), la “crisis” tiene otro objetivo no menos importante y es causar daño a las economías de los países que se están desarrollando, acosarlos para que no puedan hacerlo y lograr autonomía. Eso, que no logren autonomía me parece que es uno de los fines
    principales. Esto, repito, es una deducción basada en una lógica básica, elemental. Quizá le erro como a las peras…

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    • Sí, creo que esa es la idea. Y hasta sospecho por ejemplo que los disturbios sociales y saqueos de estos días en Londres( más allá de comprensibles razones de postergación social) contribuyen a ese plan. Fue lo que pasó en Egipto, meses atrás, donde ahora les dan palos a los mismos que se sentaron la plaza.
      Si, coincido: la crisis está; esa bicicleta se gastó´; ahora pondrán otra, y a ello contribuyen los pueblos muertos de hambre o marginados, a los que van a dejar protestar unos días. Ante el “reclamo popular” impondrán las nuevas recetas.

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  3. Carlos Diaz Says:

    Si, esos “vivos e ilustrados” son de temer y los que padecen odio patológico -todavía hoy- antiperonista. Hay ciegos en la derecha (o que no quieren ver) y también en la izquierda.
    Por otra parte, y para peor, me parece que el ser humano es naturalmente capitalista y, por lo tanto, no es extraño que se trague con relativa facilidad estas “campañas educativas” y sea manipulado para que se “sacrifique” por el sistema.

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