DOS CONTRA FERNANDO EZEQUIEL SOLANAS: “No para de subirse a estatuas” (J.P.Feinmann). “Le quedó debiendo un montón de dinero (a mi hijo). Fijate qué actitud. Esto es para que sepan quién es” (la madre de Envar el Kadri).

 

 

Amilcar Moretti

“LO QUE HUBIERA RESULTADO ACEPTABLE Y PUDOROSO EN SOLANAS HUBIESE SIDO UN SILENCIO DE DECORO COMO POLÍTICO. UNA ACEPTACIÓN DE QUE NO LA VIO NI CUADRADA EN SU MOMENTO, JUNTO A TANTAS OTRAS VOCES INFLUYENTES, CON EL AGRAVANTE DE QUE NUNCA PIDIÓ DISCULPAS ANTE LA MAGNITUD DEL GENOCIDIO. PARTÍCIPE PROTAGONISTA DE LA PARÁBOLA DEL FLAUTISTA DE HAMELÍN. LOS ASESINOS ATROCES DEJARON QUE ÉL, CIEGO EN EL ESPEJO DE NARCISO, COMO Y DETRÁS DE OTROS MÁS NOTORIOS, CONDUJERA A LOS RATONCITOS AL OLIMPO.”

 

         

           Casi en simultáneo se hicieron públicas dos declaraciones con juicios de valor político y moral referidos a cuestiones muy desagradables de actitudes políticas y personales de Fernando Ezequiel Solanas. Primero fue el ensayista, novelista y filósofo Juan Pablo Feinmann los últimos días del año pasado en un reportaje del diario “Tiempo Argentino”. Le reprocha al autor de la legendaria “La hora de los hornos” no sólo su acción opositora al actual gobierno sino, por así llamarlos, sus desaciertos ideológicos y prácticos desde cuarenta años atrás, cuando filmó un célebre reportaje al general Perón. Parece referirse también a un comportamiento “narcisista” (se cuida muy bien Feinmann de enunciarlo con esa palabra, y dice en cambio “Pino no para de subirse a estatuas”), y por último, según puede inducirse, alude a actitudes no del todo claras cuando en los comienzos del gobierno de Menem, que Solanas apoyó, reclamó para sí Galerías Pacífico a fin de construir un gran centro cultural de proyección latinoamericana.

          Dicho inmueble no fue cedido para la inciativa de Solanas. Se construyó en cambio un shopping, como corresponde a la cultura menemista. Tiempo después, cuando comenzaron las privatizaciones de empresas y riquezas públicas, el cineasta se convirtió en un activo opositor y denunciante político, casi en soledad, lo que llegó a costarle un atentado en el que resultó herido grave por disparos de armas de fuego.

 

          La segunda crítica, muy dura por cierto y, a mi entender, moral y éticamente disgustosa, provino de Ester el Kadri, de 86 años, madre de Envar el Kadri, uno de los fundadores, militante y figura histórica de la juventud peronista revolucionaria desde los años 60 del siglo pasado. Envar “Cacho” el Kadri, que pasó buena parte de su vida preso y en el exilio y fue torturado por policías y militares muchas veces, al regreso de la institucionalidad democrática en 1983 fue productor de varias de las películas dirigidas por Solanas en esa época, como “El exilio de Gardel”, “Sur” y “El viaje”.

           El cuestionamiento de la señora Ester el Kadri es muy delicado y también fuerte porque acusa al cineasta de no haberle devuelto a su hijo “un montón de dinero” que le había prestado, y aún reclamado a través de un proceso judicial. “Esto es para que sepan quién es Pino Solanas”, dice la entrevistada. “Siento que actuó así porque no es peronista de corazón y si no lo sos, en cualquier momento te vuelve a nacer lo que fuíste.”

           Con respecto a esta última acusación, en lo personal no tengo nada que opinar porque desconozco el asunto, y nunca lo había oído mencionar. Si sabía que Envar el Kadri, muerto de modo repentino en 1998,  fue un militante legendario del peronismo y que formó parte de esa generación sacrificada del movimiento peronista formada por Gustavo Rearte, Jorge Rulli, los Caride, Dante Gullo, los hermanos Chávez y tantos otros de líneas de mayor o menor coincidencia. Envar el Kadri, una de esas figuras típicas de la época múltiples en lo político así como en lo cultural, intelectual, artístico y la defensa de causas sociales. Gente más que honrable por el auténtico sacrificio de poner de modo íntegro una vida entera al servicio de un ideal con detalles que -no importa ahora y creo que tampoco antes-pude o podría discutir.

          En ese sentido, aquí me interesa más la crítica con alusiones que refiere Feinmann. Fui de aquellos que en los años 60 celebré “La hora de los hornos”, cuyas tres partes se veían de modo inhóspito y hasta riesgoso, como un acto militante, en semiclandestinidad. Como tantos otros la celebré no sólo como una propuesta estética de una densidad dramática y de sentido que muy pocas veces alcanzó el cine argentino. También la tomé, crédulo, como un tratado político donde se desgranaban un diagnóstico y una teoría cuya aplicación costó al final el asesinato y tortura masivas de 30 mil argentinos. “La hora de los hornos” hoy padece de una caducidad casi inverosímil en materia de propuesta política para la acción. En cambio estoy convencido que mantiene intacta su fuerza dramática y expresiva, de un vigor impresionante, que es, al fin y al cabo, lo que vale. No porque la política, dentro del arte mismo, sea menos importante que el arte, sino porque en el arte lo político mantiene su vigencia y lucidez en la medida en que es uno con la elaboración estético-conceptual.

          

           En cuanto a “Actualización política y doctrinaria para la toma del poder”, el reportaje a Perón al que alude Feinmann como inicio de los “desaciertos” políticos del cineasta (insisto, el concepto es mío, y con él intento acercarme a la referencia de Feinmann), es un asunto cinematográfico y político distinto. El reportaje a Perón, hecho en su exilio en Madrid por Solanas y Octavio Getino (grupo Cine Liberación)  en junio, julio y octubre de 1971 (tiempo atrás aludí a él en la página Web Erótica de la Cultura: www.moretticulturaeros.com.ar), fue un documento del Movimiento Nacional Justicialista. En el formato fílmico (poseo de esa época la versión impresa de Pevuel Ediciones) Perón expone su pensamiento actualizado en función de las nuevas condiciones políticas iniciadas tras la Revolución Cubana y el avance del socialismo y los movimientos insurgentes y de descolonización en el Tercer Mundo. Ya en su momento, se advertía que Perón no coincidía con muchos aspectos de las propuestas ideológicas y de acción revolucionaria de la izquierda militarizada peronista, y menos aún con las trotzkista, maoísta o guevarista, cada una con sus diversificadas variantes y agrupaciones.   

           Lo que Perón desde Madrid decía en “Actualización…” no coincidía del todo con lo que por aquí se decía que sostenía Perón allá. Lo que Perón expresaba no coincidía, digamos, en su radicalidad, con lo que Solanas o Getino, según se observaba, deseaban que dijera o pensara. Era y es como que con sus preguntas Solanas intentaba que Perón se acercara quizás no tanto a su pensamiento político como al de toda una generación juvenil. Pero en todo caso, lo de Solanas era coincidente con lo pensado por una amplia franja de la sociedad argentina.

           Y aquí está lo reprochable, y no sólo por las suspicacias ético-morales que la actitud de Solanas provocaba en el filme, que son -y repito, eran en su momento- notables. Era como que Solanas hacía como que escuchaba lo que quería que Perón dijera (y no decía) y como que Solanas  quería que sus espectadores escucharan no tanto lo que Perón decía sino lo que el mismo Solanas pensaba, o quería que Perón dijera. Esta contradicción, esta paradoja, este oxímoron, que ya plantearon otros antes, muestra sí una fabulosa (de fábula) y maravillosa (de maravilla) capacidad de creer en algo que no existía ni era pero que se decía que era y existía. Como que el ideal y la idealización tranformaban primero en grosería invisible y después en tragedia atroz un espejismo sobre el cual, antes de ser visto, se había tomado la decisión de ver y creer en él.

          Lo reprochable en el caso de Solanas y su película es que él era partíticipe activo de este fraude, una virtualización que terminó en 30 mil desaparecidos. Más allá de su obra cinematográfica posterior, mejor o peor, y que siempre, excepto los cinco documentales iniciados en el 2004 con “Memoria del saqueo”, he elogiado por escrito y firmado aún contra  marea, lo que hubiera resultado aceptable y pudoroso en Solanas hubiese sido un silencio de decoro como político. Una aceptación de que no la vio ni cuadrada en su momento, junto a tantas otras voces influyentes, con el agravante de que nunca pidió disculpas ante la mgnitud del genocidio. Partícipe protagonista del Flautista de Hamelín, los asesinos atroces dejaron que él, ciego en el espejo de Narciso, como y detrás de otros más notorios, condujera a los
ratoncitos al Olimpo.

           Creo que todo aquel que puntea públicamente como político y tiene incidencia en la acción colectiva debe reconocer al menos una regla: que sus errores -todos los tenemos- no lleven a la muerte a nadie, menos aún la muerte impensada del que confía. Si eso sucede, si la acción e idea de un político -más aún si intenta adecuar la realidad a sus pensamientos- produce una sangrienta matanza, un trágico fracaso, una desanimante frustración y una regresión de al menos 40 años, entonces ese hombre público debe, al menos, llamarse a silencio, por pudor, por decoro, por respeto a los humillados y desaparecidos. Puede estudiar, puede investigar el presente y el pasado, dejar constancia de los aspectos reales a denunciar hoy, pero con recato, prudencia y, sobre todo, sin implicar a nadie activamente. Un “error” trágico donde los que se sacrifican son miles de los otros acaso pueda atenuarse mediante la comprensión, si el autor acepta el reconocimiento y el recogimiento, pero la repetición del “error” ingresa en cambio en un terreno explícito donde los dolores personales de cada uno, aquí de Solanas, se convierten en miseria que enmierda todo lo que se toca. 
Por AMILCAR MORETTI, viernes 7 de enero 2011  

 

LAS CRÍTICAS DE ESTER EL KADRI Y FEINMANN

 

Palabras de J.P. Feinmann 

–”Volviendo a los partidos de izquierda y al llamado progresismo, como por ejemplo “Pino” Solanas. ¿Qué opinás del desconocimiento de los avances que pudo hacer el país desde 2001?”

 

–”En realidad preferiría no hablar de Pino, porque me iría de boca. Tengo mucha bronca con él, mucha bronca. Pino no para de subirse a estatuas. Desde La hora de los Hornos estaba bien, pero ya cuando después hace una película con todas las respuestas del viejo, va al exilio… Se puede hacer una política independiente apoyando a un gobierno que es sin duda lo mejor que podemos tener. Y si es lo mejor que podemos tener, y las elecciones están a seis meses, hay que dejarse de joder y apoyar este proyecto. Lo que pasa es que Pino quiere estar a la cabeza de algo importante, y eso “importante” es Proyecto Sur, eso es Pino en su personalidad, yo lo conozco bien. Además le debo muchos insultos, porque cuando se estrenó Eva Perón, con un guión que era totalmente mío, empezó a putear contra la película diciendo que agredía al general Perón, que parece propiedad suya. Otra cosa, recuerdo aquel proyecto del Imaginario atinoamericano que quiso hacer en el ’89.”

–”Cuando tuvo aquella famosa pelea con Julio Bárbaro, el secretario de Cultura de Menem.”

 

–”Sí. Julio me llamó muy dolorido. “Pino anda diciendo que soy un corrupto”, me contaba. Bueno, al final se pelearon y vino “El Turco” y les dijo “no muchachos, esto es para mí” (ndr.: el lugar elegido para el proyecto era Galerías Pacífico, donde finalmente Carlos Menem instaló un shopping beneficiando a su empresario amigo Mario Falak).”
(
Entrevista a José Pablo Feinmann “Hay que dejarse de joder y apoyar el proyecto”.
Publicado el 26 de Diciembre de 2010. Por Daniel Enzetti.
http://tiempo.elargentino.com/notas/hay-que-dejarse-de-joder-y-apoyar-proyecto)

 

Palabras de Ester el Kadri 

 

–”¿Qué otras actividades llevó a cabo al regresar (en 1983)?”

 

Ester el Kadri

 

–”Creó Música Esperanza con Miguel Ángel Estrella porque consideraba que había que llevar la cultura a los sectores más pobres, fue protagonista de Che… Ernesto, una película que cuenta el recorrido del Che por Latinoamérica. Además fue productor de las películas El exilio de Gardel, Sur y El viaje, dirigidas por Pino Solanas, quien le quedó debiendo un montón de dinero. Le dijo que le iba a pagar cierta plata y no lo hizo. Fueron a juicio pero mi hijo lo perdió porque no tenía ningún papel para comprobarlo. Fijate qué actitud. Esto es para que sepan quién es Pino Solanas. Después quiso acercarse pero yo no pude. Siento que actuó así porque no es peronista de corazón y si no lo sos, en cualquier momento te vuelve a nacer lo que fuiste.”
“En cada uno de los jóvenes que milita veo un poco de mi hijo”. Por Gisela Carpineta.Domingo 2 de enero 2011.
http://sur.elargentino.com/notas/en-cada-uno-de-los-jovenes-que-milita-veo-un-poco-de-mi-hijo

 

 

 

Autor: Amilcar Moretti

ERÓTICA DE LA CULTURA Sitio web central (VER): www.moretticulturaeros.com.ar Desde el 2010. Buenos Aires. Mi mail: amilcarmoretti@hotmail.com Escritor de periodismo y fotógrafo de desnudo femenino en situación cotidiana. Columnista con firma en cultura, cine, arte y cuestiones sociales de vida cotidiana durante cuatro décadas en el diario EL DIA (www.eldia.com) de la Argentina. Creador, autor único y titular del sitio ERÓTICA DE LA CULTURA desde el año 2010, magazine de Cultura, Erótica y Política. La convocatoria de modelos femeninas está abierta todo el año. Se pagan honorarios y viáticos para jornadas continuadas de fotografía de autor. Contrato escrito. Consultar y postularse con CV y fotos (.jpg) de rostro y cuerpo en: amilcarmoretti@hotmail.com EROTICA DE LA CULTURA Central website (see): www.moretticulturaeros.com.ar Since 2010. BUENOS AIRES. Mail: amilcarmoretti@hotmail.com Journalism writer and photographer of female nudity in everyday situations. Columnist with signature in culture, cinema, art and social issues of daily life for four decades in the newspaper EL DIA (www.eldia.com) in Argentina. Creator, sole author and owner of the site ERÓTICA DE LA CULTURA since 2010, magazine of Culture, Erotica and Politics. The call for female models is open all year. Fees and per diem are paid for continuous author photography sessions. Written contract. Consult and apply with CV and photos (.jpg) of face and body to: amilcarmoretti@hotmail.com

3 pensamientos

  1. Estimado Moretti: más allá de plantear como hipótesis -método científico noble, no así suficiente para demostrar el planteo que ud. realiza y no demuestra- y mechadora del conflicto setentista, al guión de Cine Liberación, existen otras voces, que califican de “pendejo” (Moretti dixit) -calificativo despectivo propio de una intolerancia- a los actuales conductores y asentidores de un país fracturado. En fin, las palabras sobran, le dejo una brillante Editorial que lo explica mejor.

    “Hace poco nos preguntábamos si acaso el rol de esta generación sería el de decolonizar, los antiguos procesos descolonizadores, procesos devenidos, gracias a sus desvaríos y a sus irrefrenables ansias de modernidad, en horribles procesos autoritarios que, invierten el sentido de sus propuestas originales, generan nuevas oligarquías y establecen modos más oscuros y enredados de opresión de los Pueblos. También, nos preguntábamos, con qué elementos contaba esta generación para tan compleja y hasta desmesurada empresa que, de ella demandábamos, habida cuenta de las rupturas de las memorias producidas por el Terrorismo de Estado y el travestimiento generalizado de una militancia revolucionaria devenida en meramente progresista y gerenciadora del poder político a nombre de las grandes empresas y Corporaciones Transnacionales.

    Ahora, la insurgencia generalizada de los jóvenes en los países árabes, parece no solamente dar razón a nuestras anticipaciones, sino que también, amenaza con intentar responder a nuestros interrogantes. La que se alza es una población juvenil carente por edad, de las memorias propias de los antiguos revolucionarios y aún peor que ello, obligada probablemente a confundir las viejas y heroicas banderas, ahora mancilladas y con sus consignas largamente bastardeadas y fuera de época, con aquello que repudian y que los rebela. Se podría comprender en esta situación, el riesgo cierto de que no se discrimine lo suficiente ni se actúe con sutilezas. ¿Cómo podrían los jóvenes distinguir el proceso que condujera hace más de cincuenta años Gamal Abdel Nasser, deponiendo la monarquía en Egipto y nacionalizando el Canal de Suez, con sus continuadores actuales convertidos en autócratas y que exhiben además, los gestos propios de una nueva y bastarda dinastía? ¿Cómo podrían los jóvenes de nuestro país, distinguir el Peronismo de Perón, de lo que fuera la pesadilla menemista y ahora esta otra etapa de la misma saga, pero en versión progresista y modernizante, de la reina Cristina y de sus jóvenes ejecutivos de la Cámpora y del Movimiento Evita?

    Un argumento que podría llegar a justificarse, particularmente porque viene de algunos jóvenes, tal vez un poco despistados pero que al no superar la treintena, carecen de experiencias anteriores a la democracia, es que habiendo en su momento confundido el menemismo con el Peronismo, les parezca el kirchnerismo un regreso a los universos de la política, un renacer de los debates y de las tensiones que luego de la etapa del duro neoliberalismo de los años noventa, les resulta promisorio, al menos un hálito renovador de la vida pública. Ahora bien, lo que podríamos aceptar de jóvenes que carecen de una experiencia anterior a las frustraciones de la democracia en los años ochenta, no se lo podemos aceptar de manera alguna a Horacio González, a Eduardo Anguita, a José Pablo Feinmann, a Horacio Verbitsky, a Jorge Coscia y a tantos otros personajes de Carta Abierta, que con su ceguera y con su intolerancia de los años setenta, aportaron a frustrar por izquierda un proceso en que se jugó la suerte de todos los argentinos de manera irremediable y que todavía estamos remontando penosamente.

    Están de esta manera, expuestos los desafíos que nos preocupan en este sábado de Horizonte Sur. Impulsar un pensamiento decolonial implicaría rescatar de los olvidos de la memoria las banderas de la Liberación Nacional. Pero también, y dadas las circunstancias de los nuevos escenarios políticos, implicaría confrontar con el progresismo y con buena parte de la llamada izquierda, en materia de concepciones acerca del desarrollo y del extractivismo, del concepto de crecimiento y en especial de la necesidad y aún más que ello, de la supuesta inevitabilidad de las exportaciones, tal como ellos lo ven de una manera casi religiosa. Estos desafíos implicarían asimismo cuestionar el que transformen el concepto de Soberanía Alimentaria en una nueva ecuación importadora para abastecer el mercado interno, un mercado interno por lo demás, terriblemente centralizado, continuando la estrategia disciplinadora que estipularon los militares con los mercados centrales. Téngase en cuenta que muchísimas administraciones de pequeñas y grandes localidades en diversos países, así como movimientos sociales preocupados por la ecología, frente a los terribles riesgos de la Crisis Climática creciente y la crisis energética que se anticipa, están llevando adelante planes de reconversión de sus ciudades, en que las fuentes de energía alternativa, los mercados de cercanías, los montes frutales comunitarios y la facilidad para todo tipo de circulación de vehículos que no usan combustibles fósiles, son una agenda de prioridades máximas.

    Nuestros simuladores, dan por verdades reveladas, la necesidad de extraer las riquezas del subsuelo y exportarlas para garantizar la suba del producto bruto como si un producto bruto alto significara para el Pueblo Argentino, algo más que sacrificios y alto consumo de una minaría privilegiada. Acuerdan plenamente con las corporaciones en que el rol de nuestros países sería el de producir materias primas, energías y comodities para los mercados globales. No les preocupan los costos ecológicos de estos modelos extractivos y productivistas que dejarán seguramente a las próximas generaciones con ecosistemas empobrecidos y acaso altamente contaminados, en que la sustentación se les hará sumamente difícil. Reducen en definitiva, la felicidad del pueblo y la Justicia Social a futbol para todos y planes asistenciales. En algunos de nuestros países latinoamericanos estas tendencias del progresismo pueden ser todavía resistidas y confrontadas con la lucha política desde líneas interiores, así como desde los debates ideológicos. Es el caso de la hermana república de Bolivia. Lamentablemente, no pensamos que sea ese nuestro caso, en que las perversiones ideológicas de una militancia travestida y conversa, hacen cada vez más inhóspita la vida política que, suele vivir de confrontaciones estériles en confrontaciones más estériles todavía. Circo y vana adrenalina, tal como los polémicos rechazos a Vargas Llosa en la feria del libro.

    El avance de los jóvenes ejecutivos de la Cámpora en los últimos meses y especialmente a partir de la muerte de Néstor Kirchner sobre puestos de gobierno y de diversas instituciones del Estado o del poder corporativo, expone con claridad el modo en que se instala en la Argentina el modelo del PRI mexicano sobre las antiguas tradiciones del movimiento popular. Los mismos militantes que en los años setenta se enardecían con el documental México, la revolución congelada, realizado en 1970 por Raymundo Gleyzer, más tarde ­secuestrado y desaparecido por la dictadura de 1976­, son los que ahora parecieran usar la película como un manual de procedimientos para congelar el propio movimiento popular de la Argentina. El documental de Gleyzer, nos impactaba en aquellos años con imágenes de la parafernalia priísta en la campaña presidencial de quien fuera el poderoso político, Luis Echeverría, a poco de las matanzas de estudiantes en la plaza de Tlatelolco, en octubre de 1968. Era difícil para nosotros imaginar en aquellos años de pasiones y de sueños revolucionarios, que muchos de los compañeros y camaradas, que ocupaban las butacas de los cines en que se proyectaba la Revolución Congelada, serían treinta años más tarde los protagonistas de un régimen político que pareciera que ha encumbrado de tal manera la narcopolítica que según la DEA, una tonelada de cocaína viaja promedio cada semana desde la Argentina a España…y a menos que sea descubierta y capturada en los puertos de arribo, con absoluta impunidad…

    Sorprende y mucho, la falta de reacciones desde lo que resta del Peronismo, sorprende la ausencia de conciencia para comprender la gran estafa, la consumación sin mayores resistencias de tan desmesurada tergiversación histórica de las propias banderas y de los antiguos sentidos de las luchas comunes. Un sindicalismo devenido en mafia corporativa y empresarial, el creciente poder de las burocracias narcopolíticas y policiales enquistadas en los conurbanos, el quiebre ideológico y moral que significara en su momento el aceptar y justificar al menemismo y a Cavallo, son razones más que suficientes para comprender este extravío gigantesco y el reniego definitivo de la propia historia. Sin embargo, debo confesar que no bastan las razones expuestas, para tranquilizar nuestra desazón, ni alivian tampoco esa angustia que suscita el vivir sumergido en la inversión absoluta de los significados, tanto en los conceptos cuanto en los discursos. Vivimos en una nueva carpa de Alí Babá y en un nuevo y farandulezco escenario en que las fabulosas rentas de las exportaciones de soja permiten generar una burbuja y la ilusión de estar al margen de las tribulaciones que afligen al resto del planeta. En este año electoral en que, tal como se acostumbra, toda la carne se echará la asador y en que para muchos, tanto de un lado como del otro, si es que en este negocio hay unos y otros lados, todo valdrá con tal de asegurarse no quedar los próximos cuatro años colgados de un pincel y en espera de otra oportunidad, nosotros, hemos elegido soplar las brasas de las memorias y aguardar tanto como preparar, el milagro de que, como en Túnez o en Egipto, una nueva generación libertaria se rebele y se den las condiciones para una retoma del viejo proceso de Liberación Nacional. En un mundo en crisis climática y energética el horno no está para bollos, pretender mantener engañadas a las multitudes con circo y con planes, con banderas truchas y cifras y porcentajes más truchos todavía del INDEC y del producto bruto, no es una vía que asegure lo porvenir. Ese futuro mal que le pese al progresismo, habrá de ser inevitablemente del Pueblo argentino.

    Jorge Eduardo Rulli.”

    Lo saluda otro “pendejo” de 25 años desde la Provincia de Corrientes que no hace más que plantear lo otro dialéctico, opuesto; incendiando y derribando todo supuesto con sus puntos de vista -falaces- al respecto.

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  2. Que hijo de puta…
    Insinuar que Solanas es (uno de los) culpable(s) del genocidio llevado adelante por la última dictadura militar es de una imbecilidad inmensa, cuando no, claro, de una mala leche suprema.
    Una bruta ceguera emocional te impide ver que el documental en cuestión surge contra la dictadura de las FFAA, en pleno seno de la resistencia peronista, cuando Perón incitaba a la juventud a resistir en armas y se deleitaba en flores para con las juventud maravillosa, en desmedro de la burocracia sindical, encarnada en Vandor, a la cual, en ese entonces, brindaba menos apoyo por su posición colaboracionista con el régimen militar.
    A partir del 73 las cosas cambian, El Kadri fue uno de los que, como Solanas, trató de calmar las aguas para impedir la separación del movimiento peronista y así mantener viva la ilusión de una tercera posición acompañada de una relativa paz social que les permitiera desprestigiar un golpe militar. Frente a esto, los servicios del imperio (la CIA) atacaron por todos los flancos en desmedro de la paz social, se infiltraron no solo en las FFAA si no tb en los grupos guerrilleros. A esa altura, FAR, Montoneros y ERP tenían conducciones maduras y curtidas, que han tomado sus decisiones y por las cuales deberían responder, según tu lógica inquisidroa que más que entendimiento busca brujas.
    Yo en cambio, prefiero pensar el proceso como el movimiento de fuerzas sociales. Me resulta estúpido el modo en que se renuncia al análisis científico a la hora de leer la historia ¿Había, acaso, alguna forma de resistir la embestida de las FFAA anti-peronistas y anti-marxistas entrenadas por la CIA durante 18 años? Lo dudo mucho. Una lectura con una moderada profundidad política indagaría en la hisotira reciente (y actual) los métodos de acción de la oligarquía internacional (y su aliada cipaya) para saquear nuestra patria. Una lectura cargada de fantasías y mágia buscaría culpables para saciar culpas propias y vivir tranquilo pensando que todo ha pasado ya…

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    1. Voy a responderte, aunque no sepa quién sos, y no te identifiques. ¿Sos hijo de el Kadri? Voy a evitar los insultos, en los que vos recaés. Mejor sería -para mi respuesta- que mejoraras los argumentos, razones e investigaciones, que vos enunciáss como anhelo pero no exponés. Presumo -y lo afirmás al final- que no los tenés. Es probable que en mi texto, que no es el primero al respecto, haya una “carga emocional” (que vos denigrás con el añadido “bruta”). Yo la llamo pasión. Como la tuya, quizás, pero en mi caso en el intento de pensar el tema desde afuera de los esquemas repetidos y sin imaginación interpretativa histórica, como los que exponés, no sin cierto orgullo por tu parte. Es como el orgullo de repetir siempre lo mismo, lo que no explicó ayer ni explica nada hoy. Lo tuyo sólo sirve para precisar un poco más los conceptos, los míos, digo, y eso es bueno, porque la rutina de las repeticiones vulgares me confirman que con revolucionarios como esos a los que defendés vamos de nuevo al fracaso histórico.

      ¿Sabés qué? Pienso seriamente que vos, tipos como vos, si es que son muchos, si lleguen a tener cierta incidencia, son peligrosos. No para la derecha, que se hace el picnic de la rutina con revolucionarios de esa conformación mental. Tipos como vos, y los he visto mucho antes, son peligrosos, una verdadera ruina para los movimientos de transformación de hoy, todos. Se equivocaron, por rusticidad y dogmatismo de pensamiento -sobre la fábula del Perón “socialista”-, por “fiebre revolucionaria” (te concedo: de buena voluntad), pero al equivocarse aquí y de esa forma la derecha hizo lo que tenía planeado desde décadas antes: asesinar y desaparecer a toda una generación, o varias, no ya de militantes armados sino de militantes sociales y políticos, que son los que hubieran podido construir, ahondar, seguir la transformación. ¿Entendés esto? ¿Te puede caber en la cabeza? ¿O vos crees todavía que 900 o mil militantes mal armados iban a hacer la revolución guevarista en la Argentina? ¿En serio creías y creeés eso? LO que sí se podría haber hecho, lo que si tenía una intrincada posibilidad, pudo o podría haber sido reconstruir los mejores aspectos del peronismo social y económico, que al fin y al cabo no habían sido destruído del todo por el gobierno de Illia, y además, profundizar un poco más. Todo lo otro fue sanata trágica, para la matanza.

      Aquí es donde yo llamo a rendir cuentas a Solanas y otros. Yo no los culpo ni digo ni dije nunca (tampoco lo creo) que estos guías de ciertos sectores de la juventud 1970 son autores materiales del genocodio y el retroceso. Lo que digo, pienso y reafirmo es que un buen dirigente, confiable, un líder, un intelectual o ideológo, un pensador que hace obras de arte, documentales o libros o teorías, y propone la lucha armada en un momento en que, a todas luces el conflicto ha de resultar una tragedia para la franja revolucionaria, es, cuando menos, un irresponsable. Un tipo que debiera hacer pudoroso silencio. Callarse la boca. Renocer su responsabilidad en el error, pero un error que no pone en juego o riesgo su vida privada y particular -la del que enuncia el plan de pronósticos imposibles y descalabrantes para las propias fuerzas-, sino la de 30 mil otros. ¿Se entiende? ¿Entendés ahora? ¿Entendés de qué hablo?

      Un tipo, Solanas u otro, es igual, entusiasma a mucha gente y la convence de que la revolución está al alcance de la mano, cuando otros, viejos militantes ya ven -décadas antes- que no era así. Que la burguesía no estaba vencida ni mucho menos y que, por supuesto, no se iba a entregar sin pelear, como realmente hizo, a su manera típica brutal e impiadosa, implacable. Retomo: un tipo, pensador o ideólogo o artista agitador y militante que embalurda gente con esa propuesta, y todo termina no sólo en una desocomunal derrota bélica, sino en una matanza-genocidio indiscriminado, hace retroceder al país 40 años y desalienta a la juventud por generaciones sin que logre vislumbrar -el anunciador de la revolución inevitable- una rápida respuesta de reparación, ese tipo, con un mínimo de decencia intectual, debe reconocerse responsable del fracaso, de una buena parte del fracaso. No se trata de un general que pierde una batalla y gana otra, o de un general que pierde una batalla y no gana la guerra porque no siguen su orden. Se trata de un tipo, de tipos, de varios tipos que inventaron una forma de guerra, crearon con imaginación sus modos, creyeron captar el sutil movimiento de las fuerzas sociales y, al ser apenas creyentes de sus propias pasiones y deseos, sin correspondencia con el pueblo o la gente real, llevó a la muerte a 30 mil. Eso, permítame compañero, es una reverensa cagada. Una infamia. Si el tipo, el quía no siente culpa, mejor, no siente responsabilidad, es que se trata de un megalómano, un narcisista maníaco, un “juguetón” inescrupuloso con la vida ajena, con la vida de los demás. El padecimiento del exiliado, ya se sabe, pero lo que no tomó conciencia esta gente es la cantidad de padecimiento del desaparecico y sus familiares y el que tuvo que quedarse y bancarse -sin hacer daño al otro- lo que vino.

      No sé si me interesa intercambiar juicios y enjuiciamientos con alguien anónimo, como vos. En todo caso la tuyas sería esa una función de Solanas, u otro en su lugar. Fijate que el silencio de Getino me parece decente. Y no me guía ningún resentimiento, sino el hecho de hacer notar que no puede ser general ni líder el que ha llevado a la tragedia a 30 mil argentinos, lo mejor de una cultura, lo más vital y sano. En ese sentido la irresponsabilidad a la que aludo tiene que ver con un sentido básico: no tener vergüenza. No tener vergüenza, no tener pudor, no tener Decencia. En vos puedo comprender lo que decís e insultás, porque vos repetís lo que leíste o te enseñaron. Aún no sos un peligro, y si nadie te cree es probable que no llegues a ser un tipo de riesgo. Molestás, un poco nada más. Uno, yo, me pregunto: “A la mierda, ¿todavía hay palurdos como éste? Si los de “nuestro lado” son así de energúmenos, qué puedo esperar de Macri y la derecha berreta?”.

      Y aunque el detalle de sus gozosos insultos no lo merezcan es probable que valga (alguna) pena responder notas tan estimulantes agradables como la tuya, que me produce cierto entusiasmo pedagógico. Aunque, ¿sabés cómo se caga de risa la derecha con la necesidad de estas aclaraciones a palurdos como vos?

      En cuanto a lo que decís del Perón que alentó formas armadas de lucha, juveniles en general, apoyó o se opuso a conducciones sindicales corruptas o patronales, bueno ya en ese momento era evidente. No haberlo visto fue otro producto de ajustar los propios deseos políticos y proyectos socialistas a lo que Perón no era. El mismo documental que mencionás, el de la “Actualización” no sólo lo deja entrever sino que era notable en su momento, hace 40 años. Perón no decía lo que decía. No se podía ser tan boludo como para no verlo. No verlo en el verso o adecuación de Perón y de los realizadores, y me animo a decir, de nosotros mismos, espectadores. Ahora que 30 mil hayan sido torturados y humillados, eso negro, es otra cosa: si no sienten vergüenza, no son confiables para nada, en ningún sentido.

      Otro día, si querés, te la sigo. Me divierte dialogar con pendejos (anónimos o no) como vos (no se porqué te justifico como pendejo) y algún que otro boludo ya grande que debiera coserse la boca antes de decir. No digan más, reflexionen. Eso, si pueden. Digo: reflexionen sobre uds. mismos y la cantidad de gente masacrada por fantasear con nafta y fósforos. No jodan.

      Amílcar Moretti

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