¿POR QUÉ NO DESNUDA Y DESEABLE UNA MUJER DE 65 AÑOS?

 

Helen Mirren, por Jurgen Teller, julio 2010, New York Magazine

 

          ¿Por qué mandato castrador una mujer de nuestra civilización en supuesto proceso de emancipación liberadora no puede o debe aparecer desnuda y resultar tan sensual, apetecible y erotizadora como otra mucho más joven de sinuosidades y volúmenes  en canon  de equilibrio? ¿Qué determina la limitación o la prohibición? ¿El «buen gusto»? ¿El «gusto medio»? ¿Qué significan ambos y quién y qué los determina o, mejor, condiciona? ¿Por qué una mujer de más de 60 años en nuestra sociedad se chuza la melena y transforma su cabeza  en la de un varón de pelo corto, para asexualizarse a nivel de demostrar androginia y frigidez? ¿Por qué a partir de la menopausia se ha hecho suponer que una mujer cesa como deseable y al convertirse en abuela se castiga a olvidar el placer sexual y persistir en lo orgásmico, si es que alguna vez conoció tal disolución y clímax de conciencia  junto a otro cuerpo?

         

          Helen Mirren a los 65 años, sin operaciones, con sus arrugas, con el comienzo de su pecho plegado de  piel y la insinuación de su famoso busto,  sus bellísimos y generosos senos apenas ocultos por el agua de la bañera, accedió a posar desnuda para New York Magazine (fue en la edición de julio pasado).  No perdió una coma de su seriedad. A nadie se le pasó por la cabeza que la gravedad y virtuosismo académicos que corrobora una y otra vez en el escenario y frente a las cámaras de cine o televisión,  habrían de disolverse o «desprestigiarse» porque supo y decidió que su cuerpo es su cuerpo y que es aún bello con arrugas y signos de vejez, y que habrá -por cierto los hay, yo uno de ellos- que la miran con justificados estímulos. La medida de pudor no la da un cuerpo de mujer desnudo, sino la mirada del artista que lo registra. En lugar muy subalterno, y siempre opinable, se ubica el ojo del espectador, del que mira desde afuera, y aún más si es lego y hoy de formación mediática.

          Cierto que esta londinense hija de una gitana (¿cómo haría hoy el presidente francés Sarkozy para expulsar a la madre de Mirren, y aún a su descendiente, la gran dramática de Europa?)  y de un aristócrata bielorruso que en la Revolución bolchevique del 17 debió exiliarse en Gran Bretaña, esta mujer formada en Essex y ya muy joven en los personajes femeninos más complejos de Shakespeare, repito, esta mujer cierto que tuvo una educación, familiaridad y comportamiento de vida tan discretos como liberados y sin prejucios en su vida íntima y en la mostración de su cuerpo sin ropas.

                         
                            

Helen Mirren, mujer bella con mirada y espejo.

 

          Hoy, cuando para el común del público del Río de la Plata Helen Mirren es más que nada reconocible por la serie televisiva «Prime Suspect»,  estupendo, tenso y denso drama psicosocial-policíaco, y por el papel de su majestad La Reina de la gran isla en la película homónima, yo la recuerdo en cambio muy bien desde la primera y tardía vez que la ví: la esposa del intolerable mafioso de «El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante», bajo la dirección de Peter Greenaway, el hombre del «anticine», en 1989. La recuerdo como una rubia ya madura impactante cuando en lencería sexy hace el amor de modo ferviente con el generoso amante que terminará asado y con papas en una gran fuente para los comensales. La había olvidado mucho antes, en «Calígula».

 

          La sensualidad, el erotismo no son sinónimo ni resumen de siliconas y cirugías. Abundan las exhibicionistas de cuerpo construído que nunca han conocido de cerca lo que significa el goce sexual del amor, mejor, el amor gozoso del sexo, que conversa con los cuerpos pero no se entiende con mercancías ni conveniencias. Hoy, más que nunca, el cuerpo femenino es mercancía masculina que se compra y se vende y para la mujer expresión fría para la exhibición, lo voyeur y la cotización en mercado.

           Una mujer lleva el sexo dibujado en el rostro. Forma parte crucial de su experiencia y sabiduría de vida. La mujer no gozosa tiene la marca en el rictus de la boca, en el brillo de sus ojos, aunque la piel haya borrado arrugas en el quirófano. La belleza del cuerpo para el goce sexual, y no para la pasividad frígida del espejo, no es siquiera cuestión de genitales sino de subjetividad y afectividad disponibles amigadas con lo orgásmico como derecho y suma expresión de la libertad. No hay otra cosa, en esta vida.

Helen Mirren por Jurgen Teller, julio 2010

          Las imágenes de Helen Mirren fueron tomadas por Jurgen Teller, nacido en Erlanger, Alemania. Es el fotófrago que lanzó y consagró a Kate Moss, la supermodelo internacional más bella del mundo. Y aquí, los expertos están de acuerdo en que belleza de cuerpo es en especial expresividad dramática, alegre o grave. Un cuerpo desnudo demujer para ser bello debe tener expresividad, dramatismo. Con la modestia de mis habilidades de fotógrafo, siempre repito que una cosa es una chica linda desnuda, por muy hermosa que sea, y otra es una imagen bella de una mujer desnuda. Eso que Serrat enunció con la franqueza del poema de Mario Benedetti:

Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.

 

(Texto inicial por AMILCAR MORETTI, viernes 17 de setiembre 2010)

Helen Mirren, esta vez por un fotografo de revista Los Angeles

Autor: Amilcar Moretti

AMILCAR MORETTI: Escritor, periodista y fotógrafo Sitio web central: ERÓTICA DE LA CULTURA www.moretticulturaeros.com.ar Desde el 2010. Buenos Aires. Mi mail: amilcarmoretti@hotmail.com Escritor de periodismo y fotógrafo de desnudo femenino en situación cotidiana.Crítico de cultura, cine, arte y sociología de lo cotidiano durante cuatro décadas en el diario EL DIA (www.eldia.com) de la Argentina. Creador en el 2010, autor y titular del sitio ERÓTICA DE LA CULTURA magacine de cultura, erótica y política. Blog complementario: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com AMILCAR MORETTI Writer, journalist and photographer Central website: EROTICA OF CULTURE www.moretticulturaeros.com.ar Since 2010. Buenos Aires. Mail: amilcarmoretti@hotmail.com Journalism writer. Female nude photographer in an everyday situation. Critic of culture, cinema, art and sociology of the everyday for four decades in the newspaper EL DIA (www.eldia.com) of Argentina. Creator in 2010, author and owner of the site ERÓTICA DE LA CULTURA magazine of culture, erotic and politics. Complementary blog: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com

8 pensamientos

  1. Para mi la parte mas sexi de una mujer es el rostro, aunque reconozco como hombre que no siempre es lo primero que miramos y ni siquiera lo segundo. He visto fotos de Helen Mirren de joven, desnuda, vestida sexi y provocativa y demas, pero es ahora en su madurez donde me transmite saber estar, serenidad, consciencia de quien es y lo que quiere ser, en suma una dama que ni niega lo que ha hecho ni se arrepiente. Actriz de amplios registros que prefiere el teatro al cine, un tipo de artista que valora mas el contacto directo con el público que con los «fans».

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    1. Sí, el rostro de una mujer expresa muchos detalles sobre su capacidad de sensualidad, a la hora del contacto. No importa el hecho sexual en sí (lo genital) sino el grado de placer que ese rostro delata que puede sentir y dar a la hora del amor. Lo de Mirren habla de una vida bien vivida: digo: vivida con intensidad, sentida, sensorial, una vida bien actuada, no negada al goce de lo corporal-intelectual. Un rostro que representa una vida sin mezquindad. Y con inteligencia «emocional», como se califica ahora.

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  2. Amilcar,

    Palabras de hombre las suyas…!!!
    Las mujeres «al natural», agradecidas…!!!
    Afrodita también puede ser en nosotras madura, abuela, anciana siempre que dejemos que nos habite…!!!

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    1. Yo creo que las mujeres llevan su belleza y su disponibilidad según han llevado o llevan el cuerpo, según como han llevado la pelvis. Por eso creo que ciertas comodidades y satisfacciones se inscriben en el rostro, en la boca y los ojos, sobre todo; en el cutis, la piel, a una mujer amada o que ha sido amada se le nota en la piel. Y en la pelvis. La mujer en disponibilidad, para su amante o el amor, lleva inscripciones.
      Amilcar

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