RODOLFO FOGWILL SE RAJÓ, PERO POR AHÍ ESTÁ ESCONDIDO Y AÚN JODE CON LO NUESTRO, O CON LO DE ÉL

              

Rodolfo Fogwill, con una de sus poses para joder a los otros (nosotros)

            El sábado a la tarde me senté al sol en un sillón del parque a leer una entrevista que le habían hecho un mes y medio antes, en una revista porteña (1) que no llegaba al pueblo y que, quizás por impericia de mi quiosquero, había conseguido con impaciencia e interés primero recién al mediodía. Me reí mucho con las declaraciones al periodista sobre intelectuales y políticos progresistas y sobre sexo, sobre todo sobre su sexualidad en esa última etapa de su vida. El sexo en sus muchos libros es un tema principal, y en su vejez prematura, antes de los 70, parecía que no encontraba, o que no se le daba. «Pobre», me dije, y no pude dejar de pensar en mí. A las carcajadas, varias veces la llamé a Cris que andaba entre las tierras de las macetas y los trasplantes, y si no pude detallarle en ese momento, sí le grité varias veces mientras avanzaba en la lectura de sus respuestas: «¡Qué hijo de puta que es!», «¡Qué hijo de puta que es Fogwill!»

          Eso fue más o menos a las 3, las 4 de la tarde. A la noche, Cris, copada con la internet, me anuncia con la voz en alto para que escuchara desde otra habitación: «¡Se murió Fogwill! ¡Se murió Fogwill!». El martes siguiente, hoy, recién me dí cuenta que se había muerto Rodolfo Fogwill, al que hacía más viejo, por las fotos que estaban en la revista del reportaje, y que tenía, internado en el hospital, apenas 68 o 69. Pregunté de qué murió, creo que más por mí que por él, medio autista como soy. No se sabía o no se informaba a esa hora. Después se aclaró que fue por una afección pulmonar. Gran fumador Fogwill, había sido. Yo imaginaba otra cosa. Lo confirmé hoy, en una edición del diario El País, de marzo pasado (2), donde el mismo Fogwill dice que había sido cocainómano durante diecisiete años, y que con esa ayuda había escrito el que se considera su mejor libro: «Los Pichiciegos», tal vez hasta ahora la más lograda ficción sobre el gran desatino de la guerra de Malvinas, esa que León Rozitchner (3) dice con razón que fue el proyecto improvisado de los militares de la última dictadura de hacer una guerra «limpia» para lavar la guerra «sucia», esa de los 30 mil desaparecidos, que no se va a lavar (limpiar) jamás y que marca, tengo la certeza, el más importante hecho cultural argentino del siglo XX, junto al peronismo, al que disputa trascendencia histórica.

                             

Fogwill, por Julieta Cechi, cuando comía bananas o hacía gimnasia.

             
          De la entrevista que mencioné, que tanta gracia me causó y que ahora quizás sea una de las últimas a Fogwill (la hizo el periodista Diego Rojas), voy a consignar sólo lo referido al debate previo a la sanción de la ley de igualdad de matrimonio para personas del mismo sexo. Aquí va: 

–»La sociedad se puso a debate. Discute temas como el matrimonio homosexual. ¿Qué piensa sobre la cuestión?

–»Rechazo tanto la movilización a favor como en contra de este tema. El matrimonio civil no es un derecho, es una obligación. ¿Dónde se vio un derecho que en realidad es la obligación de contraer un compromiso? ¿Vos querés casarte, realmente? ¿Cantabas el arroz con leche cuando eras chico? ¿Van a tener mejor sexo los gays una vez que se casen?

–»Se trata de derechos. El derecho a la herencia, a que los niños adoptados tengan la patria potestad de los dos padres, poder visitar a la pareja que se encuentra en estado terminal…

–»Mirá, si vas a un escribano y hacés un hermosísimo documento, garantizás todo eso.

–»Pero los heterosexuales no necesitan recurrir a ese escribano.

–»¿Vos leíste la ley de matrimonio civil? Es una institución que obliga a la convivencia. La institución matrimonial me parece una mierda. Punto. Ya lo decíamos con Néstor Perlongher, cuando empezaron a usar la palabra gay: de acá un paso a que quieran casarse con vestido blanco y bouquet de flores y se integren totalmente a la institución burguesa.

–»No puede negar que la reacción está en contra del matrimonio homosexual.

–»En realidad no es la reacción. Si hay un plebiscito, el matrimonio homosexual perdería. Y eso pasa porque la gente le tiene horror a que los hijos le salgan putos. Allá ellos. Yo tengo cinco hijos, creo que todos han tenido relaciones homosexuales, eso debe ser un rasgo hereditario, pero ninguno se define como homosexual.

–»¿Incluso el de 14 años?

–»Y sí. Las pajas que se debe hacer con Messi. La verdad que no me interesa tener un hijo con definición sexual. Desde cuándo a la sexualidad hay que ponerle un patrón. Creo que, salvo la pedofilia, que les produce daño a los chicos, no hay ninguna sexualidad censurable. Lo censurable es que no quieran coger con viejos.

–»En algún país nórdico se garantiza el derecho sexual de las personas de la tercera edad.

–»¿Paga la obra social? Muy bueno.»
 
                                     

León Ferrari, Horacio González, Rodolfo Fogwill, Alberto Laiseca y Sergio Pángaro. "El artista", película.

                                              Como dije antes, en el diario «El País» de Madrid la periodista Elsa Fernández-Santos el 20 de marzo de este alo publicó una breve presentación y reflexiones de Rodolfo Fogwill que no tienen desperdicio y que retratan varios aspectos de la mordacidad, escepticismo pícaro y de su honesto proyecto de vida de pasarla lo mejor posible explicitando burlas y una ejercitada práctica de la pulla que al mismo tiempo que revela verdades produce risas y no habilita la venganza o sanción del poder, vanidad o interés objetado.

 
UNA BREVE PRESENTACIÓN

          El texto de la entrevista es el siguiente:

LA ÉTICA NO ES HACER O NO HACER, SINO DECIDIR 

            Basta teclear en YouTube su nombre y el de ese famoso refresco que nos garantiza la chispa de la vida para dejarse mecer por su acento porteño. Rodolfo Fogwill (Buenos Aires, 1941), o Fogwill, a secas, presta su inmensa voz para vender bebidas en un anuncio que reclama a «los malos poetas». ¿Y qué? A nadie que conozca a este narrador fuera de toda serie le sorprenderá. Le importa el dinero (y le han pagado mucho por venderse), como le importan el sexo, las drogas, la política, los hijos y los amigos.

          Todo forma parte de los laberínticos surcos de ese rostro que es imposible de olvidar. A sus 68 años, guapo y enérgico, Fogwill ha viajado a España para presentar la edición por Alfaguara de sus cuentos completos y, por Periférica, de varias novelas cortas, entre ellas la esencial «Los Pichiciegos». 

          La leyenda rodea a «Los Pichiciegos», una novela sobre la guerra de las Malvinas que Fogwill escribió casi en estado de trance en tres días y cuya gestación el escritor accede hoy a recordar. «Pasaba por la casa de mi madre cuando la escuché gritar: ‘¡Hundimos un barco!’. Yo volví entonces a mi estudio y escribí una frase: ‘Mamá hundió hoy un barco’. A las ocho horas del hundimiento del barco de mi madre yo ya estaba escribiendo aquel libro». Tres días sin noches con el ansioso desvelo de la cocaína y ya había nacido una obra cumbre de la literatura argentina. «La leyenda no le da más valor, pero a mí me da orgullo. El valor literario se puede malversar, es cuestionable. Pero hay un valor ético, que es el de haberla hecho y haberla hecho como la hice. Aunque la ética no hace un buen relato».

          Fogwill se agarra a la ética de una vida cuyo recuento produce una mezcla de incredulidad y vértigo. Ha sido publicitario, profesor universitario, investigador de mercados, editor, empresario, especulador de bolsa, terrorista, estuvo en la cárcel por estafador y durante 17 años vivió enganchado a la cocaína. Padre de cinco hijos («el mayor tiene 41 y la pequeña, 12»), Fogwill asegura que no puede pasar más de cinco días sin ellos. Cuando habla, ellos y sus madres parecen la única medida real del tiempo. «Mi valor literario es una lápida para mis hijos, pero, en cambio, mi valor ético es un impulso. Ninguno de ellos se arrepiente de la moral de un padre como yo», afirma. «Yo nunca fui un padre exhibicionista, pero a un hijo no se le engaña. Ellos saben todo. La ética de una vida no es hacer o no hacer, sino decidir».

          «En el volumen de cuentos completos editado ahora Fogwill ha evitado la cronología para ordenar una serie de relatos que arrancan en los años setenta. «El orden cronológico es siempre atroz, se va dando uno cuenta de cómo ha ido decayendo. Es mejor el orden temático, por tono, o por ritmo de lectura. La mayoría son de 1977 y 1978. Durante esa época producía a un ritmo más rápido. Es una curva paralela a la producción de semen o igual a la de la memoria del tiempo. Para mí, hace un año fue como ayer y, sin embargo, cuando tenía 10 años, un año duraba un año. Entonces la distancia en tiempo era igual a la distancia al tiempo vivido. De joven producía mucho porque también vivía mucho». Con los años, explica, llega el factor de «concentración». «Como con el sexo, se aprovecha la economía de medios. Trucos para estimular y estimularse la imaginación».
(Por AMILCAR MORETTI, presentación y recopilación. 24 de agosto 2010)

1)
  http://cn23.elargentino.com/nota-97712-La-oposicion-es-de-terror-Si-yo-fuera-normal-en-2011-votaria-a-Cristina.html

2)http://www.elpais.com/articulo/cultura/etica/hacer/hacer/decidir/elpepicul/20100320elpepicul_2/Tes

 3) «Las Malvinas: de la guerra «sucia» a la guerra «limpia», de León Rozithner. Biblioteca Política Argentina. Centro Editor de América Latina. Buenos Aires, 1985.
                                  

Fogwill, en retrato tipo Dalí.

Autor: Amilcar Moretti

AMILCAR MORETTI: Escritor, periodista y fotógrafo Sitio web central: ERÓTICA DE LA CULTURA www.moretticulturaeros.com.ar Desde el 2010. Buenos Aires. Mi mail: amilcarmoretti@hotmail.com Escritor de periodismo y fotógrafo de desnudo femenino en situación cotidiana.Crítico de cultura, cine, arte y sociología de lo cotidiano durante cuatro décadas en el diario EL DIA (www.eldia.com) de la Argentina. Creador en el 2010, autor y titular del sitio ERÓTICA DE LA CULTURA magacine de cultura, erótica y política. Blog complementario: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com AMILCAR MORETTI Writer, journalist and photographer Central website: EROTICA OF CULTURE www.moretticulturaeros.com.ar Since 2010. Buenos Aires. Mail: amilcarmoretti@hotmail.com Journalism writer. Female nude photographer in an everyday situation. Critic of culture, cinema, art and sociology of the everyday for four decades in the newspaper EL DIA (www.eldia.com) of Argentina. Creator in 2010, author and owner of the site ERÓTICA DE LA CULTURA magazine of culture, erotic and politics. Complementary blog: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s