HOY ES (FUE, SERÁ) UN DIA ALEGRE

La gente en la plaza, en una noche para celebrar democracia con minorías.

          Hoy es (fue, será) un día de alegría. Se consiguió una libertad más, una igualdad más. La libertad y la igualdad, para no ser abstractas, se dividen en muchas, en sucesivos e inacabables pasos, niveles, grados y logros de libertad e igualdad. Hay metas, no hay fin. Está bueno que así sea, sin descanso, porque estimula al deseo, lo mantiene vivo. Hoy lo viví como un día alegre, por los compañeros de la CHA –cuando muchos se ganan derechos no puedo evitar sentirlos compañeros-, por los chicos y chicas de la Comunidad Homosexual Argentina, por sus hombres y mujeres, y lo demás no importa. Un día alegre. No se olviden de Cristina.

         Digo: un día de alegría, otro, y no es que abunden. Apenas (y es mucho) si reaparece el deseo de que esos días sean más y más seguidos. Repito: no se olviden de Cristina (Fernández de Kirchner). Puedo y debo agregar: y no se olviden de Alfonso (el divorcio civil y el histórico juicio, único en el mundo, a las juntas de la última dictadura militar, con sus 30 mil desaparecidos). Una jornada alegre no sólo por Cristina, la presidenta digo, sino por la democracia. Tengo que ser agradecido y no olvidarme: sería feo, hablaría muy mal de mí. No suelo sentirme a menudo muy alegre: me he acostumbrado a dosificar la alegría, a estar bien, y eso es suficiente para mí (me lo enseñó Kieslowski, el cinesta polaco. Poco antes de morirse sin avisar, me aclaró que a él le molestaban los ejecutivos norteamericanos, a quienes han convencido decir siempre “very welll”, como si estar “very well” fuera tan fácil y creíble, como si no sonara a un exceso de soberbia, impiedad, de exhibición ofensiva y vanidad pava).

Humor en el sitio web de la CHA, donde muchos son creyentes en dios.

         Y hoy a la mañana temprano, cuando leí la noticia de nuestro Congreso, me reconocí de pronto alegre. No digo feliz, me parece muy frágil y hasta me da un poco de miedo decir felicidad, por eso no la menciono, no la convoco. Ví un día alegre. Además hay que ahorrar optimismo, como dije ayer: mejor, como escribo este domingo en mi página web en la versión completa de los fragmentos adelantados ayer sobre las desgraciadas y peligrosas exhortaciones de la jerarquía católica al declarar la “guerra” (cultural), pero ¿contra quién? ¡Pobre Gramsci! Es como si lo mantuvieran condenado para siempre a estar preso, como siempre lo tuvo Mussolini, es decir, los fascistas, y aquí fascista no es calificativo ni insulto, es pura descripción.

         Hoy ha habido una alegría y hay que festejar, y a la vez ser cauto con el optimismo. Hay que ahorrar optimismo, que no es un bien que abunde y que muchos quieren expropiar, arrebatarlo, como ha sucedido en otros momentos ya, algunos negros muy negros, cuando el desaliento y la desmovilización cundieron e impidieron imaginar lo que siempre ha de seguir. Muchas veces fue la desgracia, por obra nuestra que le dimos oportunidad a los siniestros. En cualquier caso, con aliento, por cauto que sea, es posible esperar la pequeña luz a lo lejos, aunque a nosotros no nos toque.

Siempre retro. Bajado de Humor, del sitio web de la CHA.

         Un día alegre no sólo por los muchachos de la CHA, sus miembros o representados, adherentes a ella o no. No, no sólo por la comunidad homosexual y el matrimonio que ella ansiaba, para ser iguales por completo. Un día alegre por la democracia. Tan alegre, y me atrevo a decirlo, por el Congreso y los legisladores, y no se me escapa que algunos (muchos) son impresentables y están allí por mi (nuestro) voto. No es que uno haga rutina de lo peor, o que se acostumbre a “lo menos peor”, como se suele repetir a veces con mala leche. Digo otra cosa: que cuando “hagamos representantes” nuestros que sean mejores, y a esos debemos apoyar. Los mejores suelen ser los laburantes. A no olvidarlo. Por eso, no se olviden de Cristina. Hay que repetirlo una y otra vez, como hacen los buenos maestros cuando persisten en su docencia. Repetir, repetir, para que haya memoria, aunque sea recuerdo, un poco, lo necesario. Recordar a Cristina Fernández de Kirchner cuando la jubilación volvió a ser un bien público administrado por el Estado. Recordarla por los dos millones y medio (2.500.000) de jubilaciones para los que nunca habían podido aportar. Por las tres millones de computadoras (3 millones) que ya se entregan a los pibes de escuelas y colegios que no pueden comprarlas. Recordarla porque con los fondos de los asalariados, ¡mis fondos también!, ya no se los llevan bancos curreros sino que puede dársele un crédito fácil a una pyme que, acaso, le de trabajo mañana a mi nieta.

Liliana Negri de Alonso, peronista duhaldista, acusada de nazi por el jefe de la bancada peronista.

         Habrá otros mejores. O ya surgirán. Hay que estar atento. Pero no hay que olvidar a Cristina. Lo de ayer con la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo fue obra y triunfo de la larga militancia de la CHA y otros organismos, con sacrificios, humillaciones, abusos y crímenes cometidos contra  los que desde hace 20 y 30 años asumen su “sexualidad CHA”. Pero también fue un triunfo de la sociedad, que se reubicó, y aún en silencio, por diversas razones (sólidas o transitorias), dio su apoyo o consentimiento frente a un adversario poderoso: la iglesia católica y los evangelistas de inspiración norteamericana y el judaísmo jerárquico retro-conservador.

         Pero lo de hoy no hubiera sido posible sin el gobierno de Cristina. Si se quiere, sin el gobierno comandado por la presidenta. Ella y no otro (u otra). Ella y su marido, ex presidente, si quieren, también. ¿Qué importa? Le “tocó” a ella porque ella quiso y se puso para que le tocara. Ella puso la decisión de jugar el juego, que no es un juego precisamente, sino una dramática de la política con más riesgos que comodidades. Y si en paralelo se aprobó por propuesta de la oposición no tocar a los glaciares, algo extraordinario, es “también” por Cristina y el Néstor, porque ellos repusieron la política, el debate político, el conflicto político. Conflicto no es violencia ni guerra, para citar la palabra de la iglesia católica (“guerra cultural”).

Según el promedio mundial, habría 32 legisladores homo

         Conflicto en democracia es debate, apasionamiento, intercambio, tensión y hasta algún desborde, que nadie es del todo racional siempre. A hacerse cargo entonces. Ahí es donde la decisión de no tocar los glaciares (reservorio mundial de agua para un futuro sin bienes acuíferos) se la deben también, en paradoja, al veto primero de Cristina (que ahora prometió no repetirlo), y que con ese veto, sin pensarlo, acorroló a la oposición a oponerse esta vez con una causa noble (y no con otra 125). Y es probable que no repita el veto si el conflicto político democrático continúa como ella ha decidido hacerlo hasta ahora, como antes el Néstor, en “crispación”. 
         Hoy jueves, un día de alegría por los muchachos y muchachas de la CHA. No hay que formar parte de la Agrupación de Putos Peronistas para gozar del derecho a casarse con alguien del mismo sexo. Hay que recordar a Cristina y ser cauto con el optimismo. Si la política y la tensión van juntos, entonces hay que ser prudentes. Reclamar más, cada día más, sin desbordes ni delirios. Lo que suceda será responsabilidad de todos. Ojo con los oportunistas y los ultras, que siempre provocan. Calibrar, calcular, no romper el molde ni los marcos democráticos, de esto poquito y también mucho que tenemos. ¡Ojo al plato! Estaría bueno que el petróleo volviera a ser nuestro, como lo fue casi siempre antes de los amigos Menem-Cavallo (cuando no hubo “conflictividad” política,  y casi todos votaron para el saqueo). Y estaría bueno que la minería, los bienes nuevos, no contaminen a cielo abierto. Que paguen regalías y retenciones para hacer escuelas, hospitales y viviendas, y no sólo la limosna de menos del 3 por ciento de lo que es nuestro.

Todo a su tiempo. Prudentes, serenos. Tranqui. Con reclamos pero sin suicidio. No es a todo o nada. Es de a poco. No se olviden de Cristina. Ahorremos optimismo y celebremos todo lo que haya que celebrar por este día alegre.
AMILCAR MORETTI, 15 de julio 2010
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La esperanza en época de crisis del matrimonio y de la familia nuclear.

Autor: Amilcar Moretti

AMILCAR MORETTI: Escritor, periodista y fotógrafo Sitio web central: ERÓTICA DE LA CULTURA www.moretticulturaeros.com.ar Desde el 2010. Buenos Aires. Mi mail: amilcarmoretti@hotmail.com Escritor de periodismo y fotógrafo de desnudo femenino en situación cotidiana.Crítico de cultura, cine, arte y sociología de lo cotidiano durante cuatro décadas en el diario EL DIA (www.eldia.com) de la Argentina. Creador en el 2010, autor y titular del sitio ERÓTICA DE LA CULTURA magazine de cultura, erótica y política. Blog complementario: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com AMILCAR MORETTI Writer, journalist and photographer Central website: EROTICA OF CULTURE www.moretticulturaeros.com.ar Since 2010. Buenos Aires. Mail: amilcarmoretti@hotmail.com Journalism writer. Female nude photographer in an everyday situation. Critic of culture, cinema, art and sociology of the everyday for four decades in the newspaper EL DIA (www.eldia.com) of Argentina. Creator in 2010, author and owner of the site ERÓTICA DE LA CULTURA magazine of culture, erotic and politics. Complementary blog: htpps://amilcarmoretti.wordpress.com

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