Sí, Domingo, no creas que no lo he pensado, más de una vez, desde hace años. En verdad es un tema muy pensado por muchos. Y en eso tienen que ver los grupos dominantes del poder mundial -el Imperio sin Centro-. Parece que en paralelo a su nuevo diagrama geopolítico del planeta (la nueva “división internacional del trabajo”, digamos) y la arrolladora dinámica de las nuevas tecnologías desatadas, tienen prevista la desaparición o fin del trabajo (asalariado, el trabajo con la plusvalía a la que aludís), tema que por aquí apareció en la época del cavallo-menemismo. No quieren al trabajo asalariado (por los sindicatos, las pujas por distribución y asuntos similares) sino alguna forma inimaginable de servidumbre. De todos modos han de “sobrar” ingentes masas de humanos, con las cuales -es un horror sólo pensarlo- también tienen pensado “hacer algo”.
Pero todo esto no es “La” cuestión de nuestro 1ero. de Mayo, éste de la Argentina de hoy. El asunto pasa por otro lado, al menos en América latina en esta década. Justo cuando ví tu mail con tus dudas circunstanciales y afirmaciones de certidumbre y experiencia, pasaba las hojas de “País que fue será”, el libro de poemas de Juan Gelman que reeditaron en estos días. Allí Gelman comienza con una cita.
Dice así y lo atribuye a Guillaume de Poitiers:
”El Paraíso Perdido nunca estuvo atrás.
Quedó adelante.”
