“Blue Velvet” (“Terciopelo azul”) por Willis Jackson y Pat Martino
Señores paquetes que protestaron anoche porque quieren más dólares para comida para sus perros.
Señor con habano junto a su señora con jarro cacerolero, anoche. El caballero seguramente manifestaba su indignación por las limitaciones para comprar dólares que le permitan adquirir sus cigarros. Sólo una dictadura no permite tener dólares no declarados y de origen desconocido para poder comprar puros cubanos (¡y por favor, alguien que nos libre de este comunismo nazi! ¡Franco sí sabía hacer las cosas! Por eso la Academia de Historia Española ha confirmado que Franco nunca fue dictador.)
Camarada de ruta de los caceroleros del dólar
Amílcar Moretti. Viernes 1 de junio 2012. Argentina.
(Foto agencia EFE)
1. Un libro en la caja. La escritura es el gato; el autor es el veneno; la lectura eres tú.
2. El gato sabe si está vivo, claro, y el veneno puede matarlo en cualquier momento, pero sin lector la angustia de uno y el poder del otro no son nada, ocurren en un limbo hermético tan apasionante y silencioso como debe ser flotar a la deriva en el espacio.
3. Juan José Becerra escribe una novela, La interpretación de un libro (Candaya, 2012) para hablar de la relación entre el autor y el lector, de la necesidad mutua, de la vida entendida como lectura y la autoría como una enfermedad, la escritura una mutilación y una ortopedia la lectura.
4. Dos personajes y un espacio, y el centro que es la novela escrita por el personaje-autor y leída, consumida, por el personaje-lectora, novela que funciona como un Retablo de las maravillas cuya ficción confunde a la lectora y la engulle. Don Quijote y Dulcinea, ella no deja de ser la proyección ideal de todo creador, proyección cuya autonomía creciente ha de ser apagada por su hacedor. Y la novela interna recuerda también las perspectivas cervantinas.
5. La interpretación de una novela debe ser leída como un ensayo: su trama de novela es previsible, y aún siendo hermoso ese final que tuerce la balanza en favor de una de las dos fuerzas en pugna, la historia de amor ha sido narrada muchas veces antes, porque no es eso lo que interesa a Becerra, sino el tratado, el estudio incisivo y profundo sobre el significado y la naturaleza de la ficción, su autoría y su recepción. O sea, sobre el gato, sobre el veneno y sobre ti.
Marcos Taracido | 31 de mayo de 2012
http://librodenotas.com/textosdelcuervo/22515/la-escritura-y-schroedinger
(“Libro de Notas”, sitio digital de España, se define a sí mismo como un «diario de los mejores contenidos de la red en español». Nuestra labor tiene dos vertientes: por un lado, recomendamos diariamente artículos, textos… contenidos que consideramos de interés y que pueblan la red de redes; por otro lado, generamos nuestros propios contenidos publicando los trabajos de más de treinta colaboradores fijos y otras decenas de articulistas ocasionales, con amplia hetereogeniedad en los temas y en las formas.”
La dirección y coordinación de todo esto corre a cargo de Marcos Taracido y Alberto Haj-Saleh.)
Pintura de Edward Hopper. Compartimiento en vagón ferroviario.
Agencia EFE – domingo, 20 may 2012
http://es.noticias.yahoo.com/juan-jos%C3%A9-becerra-cree-lectores-personas-normales-120448769.html
Barcelona, 20 may (EFE).- Conocido en Argentina por sus artículos en el diario deportivo Olé y por sus colaboraciones en la edición latinoamericana de “Les Inrockuptibles”, Juan José Becerra llega ahora a España con “La interpretación de un libro” (Candaya), donde defiende que los “lectores no son personas normales”.
En una entrevista con Efe, el autor sudamericano considera que ha construido “una comedia del sentido de la lectura”, protagonizada por un escritor solitario, aficionado a recorrer Buenos Aires en metro, llamado Mariano Mastandrea, que un día establece relación con una lectora suya, Camila Pereyra, que los empleados del Jardín Botánico de la ciudad bonaerense han bautizado como “la loca de los libros”.
Becerra, hincha reconocido de Boca, reflexiona sobre lo que significa la experiencia lectora y la relación que establecen lectores y escritores, lectura y escritura.
A su juicio, “la lectura es una experiencia de profundidad, contraria al consumo”. “Desde siempre tendemos a pensar que la relación entre escritura y lectura es armónica, pero creo que hay zonas como de violencia y que la soberanía de la lectura tiene un poder que trasciende a cualquier control del escritor”, arguye.
“Los lectores -prosigue- no son personas normales, porque leer es la ruptura de los espacios comunes. Uno lee para replegarse, incluso para ensombrecerse, para cortar relaciones con el mundo, porque se trata de una experiencia solitaria”.
Becerra mantiene, asimismo, que uno siempre “lee con el cuerpo, al que somete a horas de soledad y placer íntimo con esta acción”, una meditación que está en el principio de la novela.
Otras presencias constantes en la obra -además de la inquietante relación que mantienen Mariano Mastandrea y Camila Pereyra- son la imagen icónica de Marilyn Monroe y unos cuadros de Edward Hopper con mujeres leyendo, que califica de “paisajes de melancolía”.
En su opinión, en los cuadros del estadounidense “el presente siempre es como un momento anacrónico, es como incidental, y las mujeres depresivas que aparecen en ellos, cuando leen, es como que se compensan emocionalmente”.
Ahondando en cuestiones de género, subraya, aún sabiendo que nunca es bueno generalizar, que “solo leen las mujeres, quizá porque hay un amor de la mujer por la lectura más visible que en el hombre”. “Por un Quijano hay mil Madame Bovary”, apostilla.
A punto de terminar una nueva novela y pensando ya en el argumento de otra, Becerra no rehuye las preguntas sobre la escritura y afirma que cuando escribe literatura es siempre “enemigo del oficio, porque hay como unos estándares de rendimiento o de riesgo” que no le gustan.
“Prefiero actuar como el electricista desprevenido, porque igual que en la lectura, con la escritura nunca te puedes permitir el aburrimiento”, dice.
Por otra parte, reconoce que el tiempo es otra de las constantes de su obra y rememora que en su novela más larga, “El espectáculo del tiempo”, hay una descripción de la historia de universo, desde el Big Bang al Big Crash, una inmensidad “en la que aparece el tiempo biográfico, que es una partícula insignificante sobre la que se puede hacer literatura”.
Nacido en Junín, cerca de Buenos Aires, en 1965, Becerra ha sido profesor de cine, pero actualmente se dedica al periodismo, con colaboraciones con varios medios como “Clarín”, y a la literatura.
Es autor de los ensayos “Grasa”, “La Vaca. Viaje a la pampa carnívora” y “Patriotas”, y de varias novelas como “Santo”, “Atlántida” y “Miles de años”, una trilogía en la que trata sobre el duelo amoroso.
Irene Dalmases
Edward Hopper. Lobby de hotel, 1943.
What of a morning
that brings a day so gently,
and bathes the leaves
of memories
that feel so long ago.
I still recall you
in all these early hours,
though I were there
one more to share
a love lost long ago.
Crassness of youth,
concluding only half of the truth,
exuding only one small percent
of what I surely felt for you.
An then one morning
that brought a day so gently,
we set apart
things of the heart
and lost love long ago
Sara Lazarus, nacida en Wilmington, Delaware, Estados Unidos, es una cantante de jazz norteamericana que principalmente trabaja y realiza giras por Francia.
Website: http://www.sara-lazarus.com/
(información de Youtube)
Modelo de la foto: Morena (2011-12)
Foto por AMÍLCAR MORETTI. Jueves 28 de mayo 2012. Argentina.
“Otro de los aportes de Lacan es la distinción que realiza entre los términos goce y deseo-placer. Aunque ambos parecen semejantes, son radicalmente distintos y tienen consecuencias muy diferentes: el término goce se refiere a las actitudes en las cuales el sujeto pierde su cuota de libertad; el término deseo asociado con el placer, en cambio, se refiere a las conductas que dejan de estar apegadas cerradamente a un objeto determinado, permitiendo al sujeto ejercer su libertad.”
(reflexión popular escuchada con frecuencia por el autor)
“Amigos con derecho a roce” (“Friends with Benefits” -amigos con beneficios-, según los norteamericanos) es un concepto frase que surge por aquí en esos términos en el 2010 cuando se estrenó “Amigos con derechos”, una comedia que comienza con un planteo de cierto desparpajo emancipador y de modo gradual cae en lo convencional. Ashton Kutcher, el ex de Demi Moore, pibe con apostura pero medio madera para la dramática, y la cada vez más bonita Natalie Portman (nada del otro mundo, pero bonita) son amigos de siempre en la ficción. Tienen un acuerdo: tener sexo cómodo y sin compromisos afectivos (salvo los de la amistad y la lealtad de palabra y principios, no de genitalidad) y mucho menos con complicaciones emocionales.
El tema en esta cuestión de “si puede haber o no haber (buen) sexo entre amigos” tampoco parece tener una respuesta muy precisa en la película, aunque aparenta que sí. Ellos, Portman y Kutcher, al final “formalizan” su relación de amigos-amantes. Es una respuesta, una resolución, pero no la única ni necesaria. Es verdad que la sexualidad en contacto íntimo de genitalidad, en caricia cómoda y arrulladora de cuerpos piel a piel, genera una afectividad especial, aunque no siempre definitiva por necesidad, ni intrincada, ni celosa. Besar, acariciar, estar dentro cobijadoo amarrada es un arte difícil de aprender.
Es decir que puede darse el entendimiento de dos buenos amigos que se saben leales y confiables y deciden esas convivencias ocasionales amatorias de lecho que, en los mejores momentos, suelen ser aliviadores de espíritu. No hay como el calor de una pierna. La confianza, el conocimiento mutuo. El escuchar al otro. Ser escuchado por el otro. Prolongar los implícitos, los guiños y los sobreentendidos más allá de las charlas en el trabajo con un compañero/a/@ o una vieja y buena relación, es casi una suerte. Un regalo que no abunda. Para muchos es como el descanso; no la descarga fisiológica, que es otra cosa, sino como el sentir que el otro/a/@ están allí para dar y ganar compañía cálida. La calidez es suave como fragancia. Es como el amor. Lo más parecido al amor. Está en sus bordes. Un amor debe tener dolor y ser sufrido, por momentos, para ser amor. Cierto también. Pero esa comodidad de la amistad haciendo en común en la cama con el ajuste de los cuerpos que pocos logran, en comodidad (no como confort utilitario) como acople sereno sin tensiones, ¡Epa! ¡Ahí debe haber algo! Que después derive en otro estado afectivo, es otro asunto. Lo peor, en todo caso, es que para uno/a/@ se convierta en amor e imponga sus exigencias y reclamos y para el otro/a/@, no.
Foto por Amílcar Moretti (2011-12). Modelo: Melissa Romero.
Por AMÍLCAR MORETTI
Mayo 2012. Argentina. La Plata (a 60 kms. de Buenos Aires)
Modelo: Melissa Romero