LIBERTAD DE PRENSA Y CONDICIONANTES DE CUNA
Conocidos periodistas argentinos comenzaron a tomar posición frente a medidas públicas de gobierno. El affaire Papel Prensa –como la resolución 125 en el 2008- es uno de esos pasos decisivos en muchos aspectos, cualquiera sea su resolución, que motivaron posiciones. Periodistas bien mediáticos, formadores de opinión común o vulgar (no especial o experta) tomaron posición, a favor de ellos mismos y, en consonancia, a favor de los actuales propietarios de la fábrica de papel de diario acusados por sus antiguos dueños de irregularidades en la transferencia de las acciones.
Magdalena Ruiz Guiñazú es una de las figuras adoptantes de dicha posición. Está bien que así lo haga. Las cosas, de ese modo, se ponen claras. Se esclarecen. Es una de las virtudes de la democracia. Casi seguro, el principal logro del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner es la restitución de la Política, la politización de temas cruciales, el conflicto y la confrontación esenciales para una democracia deseosa de llegar a ser tal en grado superior mediante el debate de cuestiones centrales. Una sociedad que confronta con violencia puede morir. Una democracia sin conflicto y sin confrontación (no violentos, ambos) está dormida y expuesta.
Pero lo irritante, si es que interesa la defensa de libertad de expresión y de prensa, es que Ruiz Guiñazú, según se ha explicitado en una entrevista televisiva, es que su defensa de los intereses de los directivos de la mencionada empresa, según ella para resguardar los derechos de la prensa en democracia, son más importantes que sucesos muchísimo más graves que ocurren hoy, y ocurren desde hace años, en países hermanos como Honduras, donde asesinan a periodistas, como sucede también en Colombia y México, y todo perpetrado en regímenes que se consideran democráticos. En grado de ecuanimidad, su vehemencia para defender a actuales accionistas privados de Papel Prensa, debiera redoblarse, multiplicarse cientos de veces cuando se habla de asesinatos de hermanos periodistas. Y eso para no mencionar sucesivas agresiones a periodistas argentinos de medios alternativos, blogueros en su mayoría, que discrepan desde sus localidades y ámbitos con políticas que consideran cuestionables, y ni siquiera son considerados “gente de prensa” por el mismo “gremio” de columnistas mediáticos.
AMILCAR MORETTI, martes 28 setiembre 2010
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